La respuesta de Castro a Trump: militarización Cubanet

Raúl Castro y Donald Trump

LA HABANA, Cuba.- Hay una asignatura pendiente para el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, y es que, en junio pasado, en el Teatro Manuel Artime de Miami, firmó una orden ejecutiva que limita los negocios y las transacciones con la élite militar cubana. Han transcurrido cuatro meses y aún no se ha materializado la forma en que esto se llevará a cabo. Los cubanos que están de acuerdo con estas medidas piensan que ha habido tiempo suficiente para implementarlas y están preocupados; pero el Departamento de Estado debe tener una gran “ocupación”, debido a que no es fácil determinar si en medio de cualquier negocio están o no los militares.

En estos momentos GAESA (Grupo de Administración Empresarial S.A.), que representa a esta élite militar, controla más del 80% de las actividades económicas en la isla, tanto de forma directa como indirecta.

El inicio de esta actividad por parte del MINFAR, a la que llamó “Grupos Empresariales”, estuvo vinculado al hecho de que, para poder financiar las Fuerzas Armadas, era necesario aceptar el “mal” de la industria turística.

Al estar dirigida esta gestión por los militares, tiene la característica que se conoce muy poco acerca de esas empresas, incluyendo el nombre de sus ejecutivos.

No obstante, las corporaciones más importantes del país le están subordinadas, como son los casos de CIMEX y Gaviota; tiene a su cargo las ventas mayoristas, las marcas y exportaciones, y Cubapack. En la logística tiene un centro de elaboración y empaque; también está representada en la informática, entre otras con TECUN, y en muchísimos renglones que haría la lista muy larga, aunque habría que decir que también controla toda una red de servicios a la población que se cobran en divisa, incluyendo la Consultoría Jurídica Internacional y el sistema de transferencias de remesas.

Al igual que el Gobierno estadounidense estudia cómo implementar la Orden Ejecutiva, no hay dudas de que el régimen dictatorial debe estar pensando en la forma de aplicar la habilidad política de Maquiavelo para contrarrestar lo que al parecer se les viene encima.

El ciclón Irma permitió, tras su paso, algunos ensayos más complejos sobre la militarización del país, porque en diversas ocasiones se han hecho ejercicios con nombres rimbombantes, pero esta vez la práctica alcanzó casi todo el archipiélago. Aunque sería justo decir que al pueblo ni le interesó, ni le preocupó para nada estar dirigido por la cúpula militar, porque lo consideran lo mismo.

Según establece el Artículo 101 de la Constitución de la República, “el Consejo de Defensa Nacional se constituye y prepara desde tiempo de paz para dirigir al país en las condiciones de estado de guerra, durante la guerra, la movilización general y el estado de emergencia”. Lo que hemos percibido durante todo el mes de septiembre y que aún se mantiene en la región central, que es de la cual se informa cada día.

Todos los primeros secretarios del Partido Comunista de Cuba, a los diferentes niveles, se subordinaron al Consejo de Defensa Nacional, que a sus planos más altos está dividido en tres Regiones Estratégicas: Occidente, Centro y Oriente. Al frente de ellas se encontraban, en el mismo orden, tres generales de Cuerpo de Ejército: Leopoldo Cintras Frías (Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias), Joaquín Quinta Solás y Ramón Espinosa Martín.

Se caracterizó la situación por el uso de uniformes con grados militares diferentes, tanto la jefatura del Consejo, que está bajo el mando del Partido, como los segundos jefes que son los presidentes de las Asambleas del Poder Popular en las distintas instancias. También se vio dando apoyo a la técnica militar, como helicópteros, jeeps, etc. A nadie le quedó duda que en esos momentos se hacía cumplir lo que estaba establecido en la Ley y el país quedó militarizado.

Un papel menos relevante jugó el Ministerio del Interior, que solo sirvió para apuntalar las labores de recuperación y el orden en la población.

A estas alturas del mes de octubre, todavía el Noticiero Nacional de Televisión y el resto de los medios informan sobre la región central y los chequeos que a ella hace su “mentor en jefe”, Joaquín Quinta Solá, y se muestra que aún no se ha perdido la fase de movilización, pues todos los integrantes de los Consejos en esas provincias se mantienen vestidos con el uniforme verde olivo, no así en el resto del país.

Pudiera ser que la respuesta de la dictadura a las medidas de Trump sea la total militarización del país, y la palabra “total” tiene la intención de destacar que en estos momentos una parte importante está controlada por las Fuerzas Armadas.

Acostumbrados los “Castros” a subir la parada, podrían muy bien utilizar esta variante, basados en el dicho popular que reza: “Si no quieres caldo, te doy tres tazas”.

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