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La salud de los venezolanos depende de la caridad

ROMA, Italia.- “Si ustedes se topan con esta página (GoFundMe) y ven a los venezolanos, por favor, colaboren, ayúdennos”. Es el clamor de Carmen Celestina Ribas Torrealba, conocida como Carmencita. Tiene 49 años y está “sentenciada a muerte”, como ella misma expresa, por vivir en Venezuela y tener un tumor cerebral.

“Sabemos que todos nos vamos a morir, que no somos eternos, pero en Venezuela, lamentablemente, una enfermedad, una gripe, una neumonía, una cortadura es casi una sentencia de muerte y no estoy exagerando. No hay insumos, los medicamentos son costosos”, explicó a CubaNet.

Carmencita es una de las 13 995 personas que viven en Venezuela que hoy tienen una campaña de recolección de fondos activa en GoFundMe, en su mayoría para intentar obtener el dinero necesario para afrontar algún problema de salud.

“Necesito con urgencia una craneotomía de base cerebral debido a un meningioma alojado en la silla turca en la región supraselar, el cual no puedo costear por su elevado precio, por lo que solicito de tu colaboración, bien sea aportando o difundiendo, mucho te lo voy a agradecer”, se lee en la campaña “Dona para ayudar a operar a Carmencita”.

Falta de insumos y colapso

La creciente popularidad de GoFundMe entre los venezolanos es debido a que el 95% de los hospitales se encuentran en “cierre técnico” a consecuencia del “abandono de sus instalaciones, falta de mantenimiento, carencia de equipos médicos, herramientas de trabajo, vigilancia, electricidad, agua, ascensores, insumos y medicinas, entre otras necesidades”, expresó recientemente en rueda de prensa el presidente de la Federación Médica Venezolana (FMV), Douglas León Natera.

Al respecto, Carmencita confirmó que en Venezuela no se cumple el derecho a la salud que está garantizado en la Constitución. “No hay un Estado que me dé la garantía de que yo al enfermarme pueda acceder de manera óptima a un sistema de salud que funcione”, dijo.

Otros datos de la FMV estiman que de los 301 hospitales que existen en el país, el 80 % tienen los quirófanos inoperativos, el 97 % de los laboratorios tienen fallas de funcionamiento y falta de reactivos; y el 90 % de las camas están fuera de funcionamiento. Además, sobre los servicios públicos, se estima que el 80 % de los hospitales no cuentan con servicio de agua continuo.

Esta realidad obliga a los venezolanos a tener que recurrir a la caridad a través de las redes sociales y a través de las plataformas online para pedir donativos que les permita tener los recursos necesarios para costear los gastos que conlleva un problema de salud e intentar sobrevivir al colapso sanitario.

Como María Gabriela, una niña de nueve años que tiene una enfermedad auto inflamatoria llamada Síndrome de SAVI, un raro padecimiento que la mantiene conectada a un respirador artificial y, en consecuencia, necesita un trasplante de sus dos pulmones. “Necesita ser trasladada al exterior (España) y ser colocada en lista de espera para un donante, aún no hemos completado la suma necesaria para poder salir del país”, explica su madre a través de su Instagram @quieroseguirrespirando. También se encuentra en GoFundMe con la campaña “Ayuda a Maria Gabriela a seguir respirando”.

La recaudación de fondos online se ha vuelto tan popular entre los venezolanos que incluso existe una plataforma creada para superar los obstáculos de las sanciones económicas impuestas al régimen y que limitan la entrada de dinero con motivos humanitarios:  yakera.org.

Yakera significa “gratitud” en warao, lengua del pueblo indígena amerindio que habita en el delta del Orinoco, y fue creada por el venezolano Raúl Romero, con el apoyo del chileno Tomás Muñoz. Cumple una función similar a GoFoundMe, pero con dos diferencias claves: permite que los venezolanos que viven dentro de Venezuela tengan acceso directo, sin un intermediario que viva en el exterior, y el 100% de las donaciones llega a su destinatario.

Costos impagables

Pero no basta contar con una plataforma para recaudar los recursos económicos necesarios para afrontar un tratamiento, el mayor problema son los altos costos. “En las clínicas privadas sí hay personal y está todo lo que se requiere”, aseguró Carmencita, pero los costos muchas veces son muy altos: “una craneotomía de base cerebral sale por 45 000 dólares”, explicó. Una cifra inalcanzable en un país donde el salario mínimo ronda los 21 dólares al mes; es decir, Carmencita tendría que reunir el total de su salario mínimo (sin hacer otros gastos) durante un poco más de 178 años, para poder pagar su operación.

“Ganamos un escaso sueldo que solamente nos alcanza para comprar, en este caso, la medicina para la tensión, la hipertensión, por ejemplo. Si hay otras patologías se complica más porque o comes y mantiene a tus hijos o te compras los medicamentos”. Así, la mayoría de los venezolanos tienen que elegir entre comer o comprar una medicina, entonces “nuestra salud la colocamos a un lado porque no tenemos los recursos”.

Daniela Cartaya también abrió una campaña en GoFoudme porque no cuenta con los recursos para pagar los medicamentos y los exámenes que necesita para tratar el tumor fibroso solitario con derrame pleural y metástasis pulmonar que habita en su cuerpo.

“Enfermarse en Venezuela es todo un reto, primero por los hospitales, porque no cuentan con los insumos, las máquinas de radioterapia no funcionan y los medicamentos no se consiguen”, explicó la joven de 34 años y madre de cuatro hijos (Mario Elías, de un año, Victoria, de 3, Angely, de 12, y Randy, de 17). Su campaña en GoFoudme se llama “Mi nombre es Daniela Cartaya, tengo cancer”.

Indicó que para poder cumplir con su tratamiento ha tenido que dirigirse a clínicas privadas, pero “todo es demasiado costoso”, por ejemplo, “debo hacer un examen (Pet virtual) que cuesta 1 200 dólares y no cuento con los recursos para ello”.

Daniela también denunció que en los hospitales los tiempos de espera son muy largos. “Para una radioterapia hay que esperar tres o cuatro meses en una lista de espera. Entonces, cómo tú le dices al cáncer en este caso, mira, aguántate ahí, espera tres meses para ser tratado. No puedes, porque el cáncer no espera”, dijo a CubaNet.

Médicos presos

Por otra parte, la FMV denunció que tienen registro de al menos 40 médicos que recibieron amenazas, fueron detenidos o se encuentran en régimen de presentación desde inicios de junio como consecuencia de los procedimientos que ha ejecutado el régimen como parte de la lucha contra supuestas “mafias hospitalarias”.

Carmen Ribas ha sido víctima de esta persecución. “En los hospitales he encontrado el personal médico altamente competente y de mucha calidad humana, todos quieren ayudarme. Pero cuando un neurocirujano oncólogo quiere ayudarme y me dice —‘señora Carmen, yo quiero ayudarla, pero no tenemos los insumos’. Yo le digo, — ‘deme la lista que yo lo puedo conseguir con amigos y familiares’, el doctor me dice — ‘si yo le pido una gaza voy preso’. Ese es el mayor desafío, estamos de manos atadas, los doctores no pueden pedir una jeringa, no pueden pedir un bisturí porque existe una ley emitida por el gobierno nacional en donde ellos van a ser juzgados, van a ser colocados en una cárcel simplemente por querer ayudar a alguien”.

Expresó con lágrimas en los ojos que lo “más duro” en Venezuela es “morir de mengua”. “No me ayuda el Estado venezolano porque no hay insumos y mientras tanto mi visión se deteriora, mi calidad de vida se deteriora, tengo a mis hijos pequeños y un doctor no me puede ayudar porque puede ir preso”, enfatizó.

El deterioro del sistema sanitario venezolano inició antes de la llegada del chavismo al poder. Si embargo, con Hugo Chávez se intensificó luego de que en el año 2004 el mandatario decidiera crear la misión “Barrio Adentro”, que abrió las puertas del país a los médicos cubanos, con la intención de remplazar el sistema de salud venezolano a través de una red paralela de ambulatorios de atención primaria.

El resultado fue la total desatención del sistema hospitalario del país, con su consecuente colapso. Mientras, los médicos cubanos no lograron integrarse con los médicos venezolanos y buena parte de esos ambulatorios se encuentran abandonados.

“Fueron descubiertas situaciones gravísimas de mala atención e incluso el 80% de esos módulos están cerrados en la actualidad, no funcionan, y los que pudieron haber sido médicos se fueron de Venezuela. Escaparon por la frontera con Colombia o por avión hacia Miami y allí están como técnicos de salud, pero aquí en Venezuela nunca demostraron ser médicos”, indicó el presidente de la FMV, Douglas León Natera.

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