Los herederos de Alicia Alonso

(Reuters)

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LA HABANA, Cuba.- Terminaban ya los largos funerales de Fidel Castro y estalló en las redes sociales que había muerto Alicia Alonso, quien este mes cumple 96 años. De hecho, hubo llamadas anónimas a directivos del Ballet Nacional de Cuba (BNC) para dar la “triste noticia”, pronto desmentida dentro de esa institución, quedando solo como broma de mal gusto que, además, anunciaba que serían añadidos varios días de luto nacional a los del fallecido exgobernante.

De inmediato, para que no cundiera el pánico, apareció la Prima Ballerina Assoluta en la televisión mostrando un negro periódico del día. Luego ha vuelto a mostrarse y se dan otras noticias sobre ella. La última es que se encuentra dirigiendo los ensayos de Cascanueces para la gala del BNC en saludo al 1º de enero, un tipo de función ya tradicional.

A través de fuentes anónimas en esa compañía, CubaNet ha sabido que desde antes de esta falsa noticia —que puede volverse cierta en cualquier momento, dada su avanzada edad—, en un momento en que Alicia Alonso estuvo muy enferma, la cúpula de poder del BNC manejó varios nombres como posibles sustitutos de la Directora General.

En los últimos años, es frecuente que la anciana artista padezca de neumonía debido a cambios de tiempo o a giras por lugares fríos y húmedos. No es raro que, por ejemplo, a un regreso de España, deba ser recluida en una cámara hiperbárica. Aunque acaso ella no quiera ir, su marido insiste, pues su presencia en el teatro aporta dinero, además de la ganancia por la función misma.

Uno de los primeros nombres manejados es el de Viengsay Valdés, que, aparte de su brillante carrera como bailarina, hizo en España una maestría en gerencia de compañías. Está el pequeño obstáculo de que su esposo, empresario español, tuvo algún tipo de problema financiero con las autoridades cubanas, pero los méritos de ella son notables por su repercusión internacional.

Después de la Alonso, Carlos Acosta es el bailarín cubano más conocido en el mundo, y por eso su nombre también se ha manejado como posible sustituto, sobre todo antes de que fundara hace un año su compañía, Acosta Danza, que, por cierto, no avanza con buen paso y de la que ya algunos bailarines se han ido, a pesar de las buenas condiciones de trabajo y el aceptable sueldo, pues lo cierto es que bailan muy poco.

A pesar de su celebridad y capacidad, habría que ver si a Acosta le interesaría ese trabajo. El BNC basa su trayectoria internacional en sus grandes clásicos —aunque pueda incluir en sus giras un programa-concierto con otras obras— y Acosta, sin embargo, apuesta por una compañía no solo menor, sino con bailarines de variada formación que deben unificarse en un discurso muy rompedor, muy moderno.

Según nuestras fuentes, otro posible candidato —y tengamos en cuenta que de esto no se trata oficialmente en vida de la Alonso— podría ser Alberto Méndez. A favor tiene su papel en el BNC con grandes coreografías e importantes premios internacionales, que lo convirtieron en el coreógrafo insignia de la compañía, con mucho oficio y dotes artísticas, y en predilecto de la Alonso, aunque eso no evitó que ambos tuvieran fuertes desacuerdos, como cuando fue designado Salvador Fernández como Director Artístico General, y no él.

Aurora Bosch, que brilló hace décadas como una de las “cuatro Joyas” de la corona de Alicia y a quien la Universidad de las Artes acaba de otorgarle un Doctorado Honoris Causa, es otra supuesta candidata a la Dirección General, aunque la verdad es que se ha pasado mucho tiempo en España y solo se conecta de vez en cuando con la institución donde debutó hace 60 años. De manera que ya no tiene muchos amigos allí, menos si era conocida como “la hija de Lenin”, por roja intolerante, peor que la Assoluta, más fidelista que comunista.

Aunque pueda mencionarse incluso a una María Elena Llorente, a Salvador Fernández o a Pedro Simón, parece que el sustituto estará a la altura de los tres primeros nombres, porque debe ser el peso internacional un requisito imprescindible. Aunque quizás el BNC tenga mucha “libertad” para decidir quién lo dirigirá cuando Alicia muera, lo más seguro es que el Ministerio de Cultura participe en esa decisión, pues sería absurdo creer que el gobierno estaría ajeno a ella.

Algo sí está más que claro: Alicia Alonso no hará como Fidel Castro, que le cedió el poder a su hermano. Como el BNC no es un Estado, ella pudiera caer en cama durante meses sin tomar decisiones fundamentales —ya a veces no las toma— y la compañía seguirá funcionando, pero, mientras se mantenga con vida, continuará como Directora General Assoluta. De eso ni hablar.

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