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“O pagas o te mueres”: el coronavirus agrava la escasez de medicamentos en Cuba

LA HABANA, Cuba. – El incremento de contagios y muertes por COVID-19 en los últimos meses, el colapso del sistema de salud y la escasez de medicamentos han arrastrado a Cuba a una crisis sanitaria y epidemiológica sin precedentes.

Especialmente grave es la ausencia de fármacos en el país, una realidad que pone a la ciudadanía a merced de un mercado negro cuyos precios se han desorbitado tras el fracaso de la llamada Tarea Ordenamiento.

De poco o nada han servido las amenazas gubernamentales para evitar la venta informal de medicinas, la oferta continúa en alza y la gente sigue dispuesta a comprar. Se trata de un cuestión de vida o muerte.

Uno de los medicamentos más buscados es el Rocephin, fármaco muy empleado en la medicina para combatir infecciones bacterianas como la neumonía y la meningitis.

“El Rocephin es el más buscado. Si vas a Revolico podrás observar la cantidad de personas desesperadas dispuestas a pagar el precio que sea por salvar la vida de un familiar”, dijo a CubaNet Yandri Medina, un joven recién recuperado de la COVID-19.

(Capturas de pantalla/Cortesía del autor)

A inicios de agosto, el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel aseguró que no habría contemplaciones con los revendedores de medicamentos, una advertencia que, al parecer, pasó por oídos sordos.

Entonces, el sucesor de Raúl Castro dejó claro que los medicamentos que se estaban vendiendo de manera ilegal serían decomisados y llevados a las farmacias y hospitales. Entonces, el precio de los fármacos aumentó todavía.

“La diferencia entre la vida o la muerte depende si puedes o no pagar en el mercado negro por los medicamentos necesarios para salvarte”, agregó Yandri Medina.

El joven asegura que tuvo que pagar 35 000 pesos cubanos por cada tratamiento de Rocephin de tres personas para salvar su vida y la de sus padres, que también fueron diagnosticados con el virus.

“La famosa igualdad que nos vendieron desde el comienzo de la dictadura cubana fue una total mentira. En el modelo fracasado de la Cuba de hoy si no tienes dinero para pagar los costosos tratamientos y resolver los medicamentos en el mercado negro te mueres, literalmente. Vi muchas personas morir delante de mí sin atención, sin medicinas, sin oxígeno, sin ningún tipo de tratamiento porque no tenían el dinero para pagarlo”.

El Rocephin es el antibiótico más buscado en los sitios de compra y venta. Un tratamiento completo para un paciente puede hoy tener un valor estimado entre 30 000 y 35 000 CUP, unos 580 dólares al cambio informal.

Medicamentos, COVID-19, Cuba
(Capturas de pantalla/Cortesía del autor)

Entre antibióticos, esteroides, analgésicos, vitaminas, sueros, jeringuillas y antihistamínicos como el dimenhidrinato, Medina dice haber gastado unos 100 000 CUP, cifra que representaría el sueldo de casi cuatro años de un trabajador promedio en la Isla.

“Salvamos nuestras vidas porque teníamos el dinero. Desgraciadamente muchos cubanos no han podido conseguirlo”, concluyó el joven.

Un profesional de la salud que prefirió el anonimato por temor a represalias explicó a este diario que la escasez de medicinas y accesorios médicos es generalizada.

“Hay escasez de todo: desde lo más simple que es un suero de cloruro de sodio (fisiológico) para hidratar los pacientes (la gran mayoría se deshidrata producto a los vómitos y a las diarreas propias de la enfermedad) hasta los antibióticos de tercera generación para combatir la neumonía que produce la COVID-19”.

El galeno sostuvo que la falta de productos como los anteriormente mencionados “hace que muchos pacientes mueran antes debido a los trombos, infartos o paros cardíacos generados por la viscosidad sanguínea provocada por la deshidratación”.

“Las neumonías suelen aparecer después del séptimo día y se requiere usar antibióticos. Muchas veces los pacientes los traen porque los pagan en el mercado negro. Estos son casi siempre los que se pueden recuperar”, precisó la fuente.

Tras las protestas antigubernamentales del pasado 11 de julio, el régimen cubano autorizó la libre importación de medicamentos y artículos de aseo. La medida fue vista como una tabla de salvación por algunos cubanos. Sin embargo, quienes carecen de poder adquisitivo y de familiares en el extranjero tendrán que seguir confiando en el sistema de salud de la Isla, a la espera de algún milagro.

La escasez de medicamentos en Cuba no es consecuencia de la crisis generada por la pandemia. Desde hace varios años, el sistema de farmacias estatales sufre la falta de fármacos del cuadro básico.

Algunas de las farmacias internacionales que ofertaban medicamentos a altos precios y fuera del alcance del cubano de a pie cerraron con el auge de la COVID-19. Otras siguen abiertas, pero, al igual que las farmacias estatales, se encuentran desabastecidas.

El pasado viernes 10 de septiembre un equipo de CubaNet realizó una llamada telefónica a la Farmacia Internacional ubicada en el Hotel Habana Libre. Desde allí, una trabajadora que se identificó como Odalis respondió: “No tenemos analgésicos ni antibióticos, nada para tratar la COVID-19. A diario nos llaman muchas personas desesperadas buscando medicamentos, pero, desgraciadamente, no hay nada”.

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