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Preso por «incitar a delinquir»: El régimen contra Leonardo Rivera, un manifestante del 11J

LA HABANA, CUBA. – A Leonardo Luis Rivera lo conocí en una manifestación pacífica hace casi un año, el 27 de noviembre de 2020. Aunque Leonardo no es artista, ese día se unió a los cientos de personas, fundamentalmente del gremio del arte y la cultura, que se aglomeraron en las afueras del Ministerio de Cultura de Cuba para protestar por el violento desalojo de los huelguistas del Movimiento San Isidro y exigir derechos ciudadanos. Leonardo entendía que debía estar allí, que la protesta pacífica era viable y una manera genuina de exigir cambios: la libertad de Cuba del régimen castrista. 

Hoy Leonardo, de 39 años, está preso, lleva dos meses en espera de juicio por “desorden público” e “incitación a delinquir”, simplemente por participar en las protestas pacíficas que acaecieron el 11 de julio (11J) en La Habana, por salir, una vez más, a exigir sus derechos ciudadanos y humanos. 

Diez días después de las manifestaciones, Leonardo fue citado a la estación de Aguilera, en el municipio Diez de Octubre, La Habana, para una “entrevista”. Al presentarse en el lugar, y sin explicación alguna, fue esposado y conducido al centro de detención de 100 y Aldabó. Un mes más tarde, fue trasladado a la prisión de Valle Grande; actualmente se encuentra cumpliendo una medida cautelar de prisión preventiva, en espera de una condena de tres meses a un año de privación de libertad.

Aunque en los interrogatorios Leonardo ha reconocido haber participado en las protestas pacíficas del 11J ―lo cual está amparado incluso por la Constitución de 2019―, el motivo de su detención y la única prueba en su contra hasta el momento, es un audio encontrado por la Policía en el teléfono de una de las personas detenidas y que estuvo junto a él durante las manifestaciones. En esa grabación se escucha a Leonardo invitando a su amigo a reunirse para asistir a las marchas. 

Para su hermano, Leonel Luis Rivera, en un país en donde las leyes solo amparan al poder y no a los ciudadanos, el estado de indefensión es total. El joven cuenta que, cuando su abogado presentó ante la Fiscalía el caso de su hermano, el fiscal respondió que no entendía por qué seguía preso, pues las pruebas en su contra no eran suficientes, y afirmó que mandaría a liberarlo inmediatamente. Pocos días después, ante la insistencia del abogado, el funcionario reconoció que “de arriba (Seguridad del Estado) decían que no”, que no podían liberarlo. 

Maité Cassola, prometida de Leonardo residente en Chile, relata el sufrimiento familiar: “Su madre, de 67 años, está desesperada, apenas duerme o come; su hermano también, pues tiene, además, el peso del hogar y de Leo. Constantemente está pendiente del abogado, del proceso judicial, de la investigación, de tratar de enviarle suministros básicos en momentos en que las carencias económicas son terribles. Además, la falta de información del caso o de las condiciones de Leo nos tiene con un estado de incertidumbre y depresión total; el daño emocional y sicológico para la familia también es muy fuerte”.

Para la joven, esta situación ha sido particularmente difícil. Por la distancia, desde el momento de la detención de Leonardo, el 21 de julio, no han podido comunicarse directamente. Ella solo obtiene noticias por mediación de su familia. Quiere viajar cuanto antes a Cuba, pero el cierre de fronteras por la pandemia se lo ha impedido.

Agresión contra el ser humano

Las fuentes oficiales del régimen catalogan a los detenidos del 11J como “delincuentes” y, a las protestas, como simples “hechos vandálicos” o “disturbios”. También niegan las violaciones a los derechos humanos y justifican la represión. Sin embargo, por los videos y testimonios hemos visto que entre los manifestantes pacíficos se hallaban intelectuales, artistas, obreros y ciudadanos como Leonardo, un carpintero de Luyanó, uno de los barrios más pobres de La Habana, que trabaja de manera independiente para ganarse su sustento y alimentar a su familia.

A más de dos meses de las protestas del 11J en Cuba, cientos de personas continúan detenidas y en espera de juicio. Aunque las autoridades cubanas se han negado a declarar las cifras oficiales, Prisoners Defenders (PD) estima entre 6 000 y 8 000 el total de arrestados desde ese día en toda la Isla. Hasta ahora, decenas de ellos han sido liberados con medidas cautelares o multas. Hasta el 18 de agosto, 67 personas habían sido juzgadas mediante juicios sumarios, según las informaciones difundidas por la prensa oficial; de ellas, apenas 42 contaron con abogado defensor.

Para PD, el 11J no solo ha sido un ataque contra el pueblo cubano, sino “una agresión contra el ser humano como especie”. 

La situación más preocupante actualmente es la de los que continúan bajo medidas cautelares de prisión preventiva, acusados de falsos delitos simplemente por salir pacíficamente a exigir sus derechos. La Seguridad del Estado ha utilizado incluso espurios testigos (policías u otros militares), quienes, sin siquiera haberse desarrollado una rueda de presentación para reconocimiento, como establece la legislación, aparecen en los expedientes penales y en juicios “identificando” a los acusados.

“La gente tiene planes, derecho a ser felices, tiene metas en la vida, y no es justo que un régimen dictatorial, autoritario, que te dice qué hacer y qué no, donde tú no eres dueño de ti mismo, desvanezca todos tus sueños, simplifique tu vida (…). La gente en Cuba ya lo demostró, que quiere libertad, vivir, expresarse, respirar. Leonardo no mató ni robó a nadie, él no es un delincuente, no cometió ningún delito, él solo salió a marchar junto a miles de cubanos para expresar su descontento y exigir la libertad, lo cual es un derecho”, refiere Cassola.

Los planes de la pareja son casarse y formar una familia en un país libre, en el que sus salarios como obreros les alcance para subsistir o poder emprender iniciativas económicas privadas, en donde no tengan que huir, ni callar, ni esconderse por pensar diferente, en donde sea el amor y no el odio político lo que prime.

Hoy no solo tienen preso a Leonardo y a los manifestantes del 11J: cientos de madres, hermanos, hijos, esposas, novias y amigos en toda Cuba viven desde ese día un terrible calvario impuesto por el régimen cubano. 

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