Primer parque tecnológico cubano: colas, equipos rotos y mala atención

LA HABANA, Cuba.- Inaugurado hace dos días, el primer parque tecnológico de Cuba, ubicado en el malecón habanero, comienza con deficiencias en sus servicios que generan malestar e inconformidad entre sus visitantes.

“Hola Ola” abrió sus puertas al público este domingo con sólo 17 computadoras funcionando, de las 30 disponibles en sus dos salas; las tabletas aún no están a disposición de los usuarios y los simuladores de aviación y tiro colapsaron.

Ricardo —no quiso revelar su apellido—, uno de los instructores a cargo de las salas, explicó a CubaNet que los equipos de simulación comenzaron a tener problemas desde el mismo primer día, y resaltó, que estos equipos eran responsabilidad de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), atendiendo a que fueron ellos quienes los suministraron a la instalación.

“Nosotros, los de Joven Club, sólo somos responsables por las 30 computadoras de las dos salas. Los simuladores son cosa de la FAR, es por eso que ahora hay que esperar a que vengan a arreglar los equipos (…) Ya les avisamos de que el mismo día de la inauguración colapsó el simulador de tiro, y el de aviación funciona a medias”, indicó el empleado, quien además destacó que no le dieron una explicación sobre el funcionamiento de dichos equipos.

“Ellos llegaron, montaron todo y luego se marcharon”, dijo.

Otro de los empleados, que no quiso revelar su nombre, explicó a este diario que muchos de los juegos electrónicos no funcionan producto de que no disponen de los programas adecuados.

“Este espacio recreativo no creo que aún estuviera listo para ser puesto a disposición del público (…) Apenas funcionan uno o dos juegos de los tres o cuatro instalados en las computadoras”, describió.

Para el uso de los juegos electrónicos, los usuarios deben crearse una cuenta en el centro con un valor de dos pesos moneda nacional la hora, para lo cual deben aportar su nombre, número de identidad y dirección particular. La cuenta será válida por un mes.

Por su parte, los simuladores, la mayor atracción de los visitantes, disponen de un servicio gratuito, pero con la limitante de que los usuarios dispondrán sólo de 30 minutos para su disfrute.

Yoel Piloto, uno de los visitantes consultado por CubaNet, refirió que la gastronomía es muy pobre, y que la mayoría de los servicios que la prensa oficialista mencionó que estarían a disposición de la población no funcionan.

“Las ofertas gastronómicas no pasan de pan con croqueta —fría, por cierto— y pan con queso; a eso agrégale que llevo casi tres horas esperando para que la niña disfrute del simulador”, explica.

La usuaria Mirian Safonts advirtió que la dirección del lugar, debido a la cantidad de visitantes que está recibiendo el centro, debía pensar en otras ofertas recreativas para hacer menos tediosa la espera.

“El golfito debería estar funcionando, así los muchachos se entretienen en algo y no se irritan por la larga espera”, indicó.

Alfonso Zayas, otro cliente, declaró estar muy inconforme con la información brindada por los medios de comunicación de la isla con respecto al centro recreativo, debido a que nada de lo mencionado en los periódicos funciona.

“Uno viene con la idea de sacar a los muchachos para que se diviertan y resulta que la información que tienes al respecto no tiene nada que ver con la realidad del local. No hay un lugar recreativo que valga la pena”, advirtió.

Wendy Blanco, una joven de 24 años, compartió con CubaNet que la idea del parque tecnológico era muy buena, pero señaló que la apertura le pareció un poco apresurada por falta de preparación.

“Todo lo que sea tecnología a los cubanos nos genera muchísimo interés, por el atraso que tenemos en comparación con otros países; así que pienso que en el transcurso del tiempo, serán más las personas que visitaran este lugar. Y si ahora, a sólo dos días, hay tantas deficiencias, imagínate en un mes (…) Incluso creo que el personal no está capacitado para trabajar con estos equipos sofisticados. Los empleados son muy jóvenes”, agregó.

Oricel Cambas, de 40 años de edad, definió el lugar como ideal si las pretensiones de los que visitan el centro se limitan explorar la Web utilizando las redes inalámbricas. “Lo único que me ha gustado es la conexión a Internet por Wi-fi. (Pero) si no mejoran los otros servicios, la inversión del lugar habrá sido en vano”.

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