Inicio Cuba Protestas en Cuba: Díaz-Canel se queda sin costuras

Protestas en Cuba: Díaz-Canel se queda sin costuras

GUANTÁNAMO, Cuba. – El domingo 11 de julio de 2021 es ya un referente ineludible en la historia de  resistencia y lucha por la democracia del pueblo cubano.

En horas de la tarde de esa jornada el gobernante Miguel Díaz Canel-Bermúdez realizó una comparecencia especial ante las cámaras de la televisión nacional. Malhumorado, el sucesor de Raúl Castro le endilgó la culpa de todos nuestros males al embargo estadounidense y aseguró que las protestas estuvieron relacionadas con “todo un nivel de provocación sistemático, que ha estado promoviendo la contrarrevolución en estos días”, desconociendo que vivimos desde hace meses en circunstancias situadas mucho más allá del límite y estamos hastiados de pronósticos, planes y promesas de mejoría que nunca se cumplen.

Díaz-Canel se refirió al efecto causado por el embargo y las medidas tomadas por la administración del expresidente Donald Trump. Es cierto que ello impacta a la economía del país, pero… ¿qué tiene que ver el embargo con la decreciente producción azucarera?, ¿qué relación tiene con la falta de frutas, malangas y  plátanos en los mercados estatales? ¿qué responsabilidad tiene con la ausencia de pescado de mar que ha existido por más de cinco décadas?

El mandatario expresó que se busca “fracturar la unidad entre el Partido, el Gobierno, el Estado y el pueblo”. Quiero hacer esta observación porque hasta en pequeños detalles se aprecia la presunción de las autoridades cubanas. La frase la he tomado textualmente del periódico Granma el lunes 12 de julio. El lector podrá notar que partido, gobierno y estado están con letras mayúsculas, mientras el soberano aparece en minúscula pese a ser el más importante de los cuatro elementos.

La unidad de la que habla el presidente no existe porque hay millones de cubanos que no nos sentimos representados por un partido que ha usurpado el poder ilegalmente y se ha convertido en un ente discriminatorio y abusivo. En ningún país del mundo existe esa unidad monolítica real alrededor del partido empoderado o de los gobernantes que lo representan. Cuba no es la excepción.

El tan socorrido argumento de que el 86% de la población apoyó la Constitución de 2019 carece de valor pues los votos fueron contados únicamente por quienes representan al Partido Comunista. Sin la presencia de otros actores que acreditaran la fidelidad de ese resultado esas cifras son inaceptables. Tan es así que el pueblo se pronunció mayoritariamente en contra del matrimonio igualitario y los comunistas lo han vuelto a incluir en el proyecto de Código de las Familias. ¿Qué credibilidad puede ofrecernos entonces ese dato que tanto esgrimen para defender la presunta legitimidad de un sistema que se erige sobre la base de desconocer los derechos de los cubanos que no apoyan al régimen?

El presidente se mostró ofendido porque los medios afirman que en Cuba hay una dictadura y un régimen totalitario y preguntó dónde están los asesinados en Cuba y dónde los desaparecidos. ¿Quién hundió el transbordador 13 de Marzo con una veintena de niños a bordo?, ¿quién fue el responsable de la matanza de Río Canímar? ¿Quién dio la orden de derribar las avionetas civiles de Hermanos al Rescate en el espacio aéreo internacional? ¿Acaso se le puede llamar gobierno democrático a quien hace eso?

Desde horas de la tarde del domingo y hasta el momento en que redactamos este artículo –martes 13 de julio– ETECSA impide el acceso a Internet y a las redes sociales. Sin embargo, ellos, en la misma comparecencia televisiva, sí tenían comunicación, ¿qué democracia o Estado de derecho hace eso?

Por llamadas telefónicas hemos conocido que en los lugares donde hubo protestas populares desde ayer comenzaron los allanamientos de las viviendas de presuntos participantes. Se rumora que en Santiago de Cuba un joven fue ultimado a pedradas y que el Padre Castor, sacerdote de la Iglesia Católica en Camagüey, fue atacado por una turba violenta, golpeado y secuestrado. Todas esas acciones se deben al irresponsable llamado a la violencia hecho por el señor Miguel Díaz Canel Bermúdez, quien, desvergonzadamente, afirmó que la revolución garantiza los derechos de todos los ciudadanos. ¿Es que acaso pretende reproducir el macabro escenario de abril de 1980?

El presidente afirmó que el proceso cubano está apegado a la constitucionalidad y alentó el domingo a los revolucionarios y comunistas a que tomaran las calles. Después de su llamado eso ocurrió y luego la televisión oficialista dijo que era una respuesta espontánea, pero… ¿dónde estaban esos “aguerridos combatientes” cuando el pueblo se lanzó a las calles de forma verdaderamente espontánea? Dice el presidente que las calles son de los revolucionarios; es decir, según su discurso, los cubanos que no apoyan a la revolución no tienen el derecho de salir a las calles a realizar una protesta pacífica aunque ello esté contemplado en el artículo 56 de la Constitución. ¿Se dará cuenta ahora el señor Josep Borrell de la doble moral de la dictadura cubana o continuará haciendo como el avestruz? ¿Qué igualdad ciudadana hay en Cuba en esas condiciones? ¿En qué otro país del mundo un presidente tilda de mercenarios, gusanos y vendepatrias a los compatriotas que no comparten sus ideales políticos?

El gobernante aseguró que las protestas fueron “orquestadas por grupúsculos contrarrevolucionarios”, pero lo poco que pude ver por las redes me mostró calles inundadas de ciudadanos pidiendo libertad. Durante décadas los comunistas han estado afirmando que los opositores no tienen arraigo popular, entonces, ¿cómo explican que esos “grupúsculos” hayan podido organizar protestas tan contundentes?

Díaz-Canel dijo: “Nosotros no vamos a entregar la soberanía, ni la independencia del pueblo, ni la libertad de la nación”. Evidentemente obvia que han sido los comunistas cubanos quienes han secuestrado para su beneficio la soberanía del país y pretende hacernos creer que él y sus acólitos son sus más fieles representantes cuando lo cierto es que la soberanía radica en el pueblo y ellos se deben a la voluntad popular, porque son sus servidores, no sus protagonistas. Desde el 10 de marzo de 1952 y hasta hoy el pueblo cubano ha sido privado de su soberanía porque no puede decidir ninguna cuestión cardinal del país ni puede elegir a sus gobernantes, pues todos los cargos, desde el presidente de la República hasta el Intendente de los municipios, son impuestos por la tríada partido-estado-gobierno, aunque el pueblo hizo sentir bastante su opinión al respecto en las discusiones del Anteproyecto de Constitución. ¿De qué vale entonces que el soberano exprese sus opiniones si luego no son tenidas en cuenta?

La comparecencia especial de Díaz-Canel Bermúdez demostró, una vez más, que el discurso del castrismo está totalmente alejado del verdadero sentir del pueblo.

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