Inicio Cuba Verde Olivo y la Editorial Capitán San Luis no carecen de papel

Verde Olivo y la Editorial Capitán San Luis no carecen de papel

LA HABANA, Cuba.- En Cuba falta papel para las libretas y los libros escolares y hasta para imprimir la Libreta de Abastecimiento. Las editoriales llevan años en crisis. Donde únicamente disponen de suficiente papel y no tienen limitaciones para publicar es en la Editorial Capitán San Luis y en la revista Verde Olivo, ambas pertenecientes a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

En la próxima Feria del Libro de La Habana, que se iniciará el 15 de febrero, contrastando con la escasez de títulos de otras editoras del país, la Editorial Capitán San Luis presentará 40 títulos, que en su mayoría son memorias de generales y coroneles retirados o tratan de temas relacionados con la historia del castrismo, principalmente la insurgencia en la Sierra Maestra y la guerra de Angola.

Además de una editorial, las Fuerzas Armadas Revolucionarias disponen de una revista, Verde Olivo, que es su órgano oficial, como el periódico Granma lo es del Comité Central del partido único.  

Fundada por Raúl Castro el 10 de abril de 1959, Verde Olivo fue el primer órgano de prensa que tuvo un ejército en América Latina. Pero Verde Olivo ostenta otro privilegio, solo que bochornoso: el de haber jugado un nefasto papel contra la cultura nacional.

En efecto, fue en las páginas de Verde Olivo donde se produjo, en 1968, el disparo de arranque de la cacería de brujas contra los intelectuales que conduciría, poco más de dos años después, al Quinquenio Gris, el periodo más oscuro que han atravesado el arte y la cultura cubana.

Ese disparo de arranque fueron los artículos firmados por Leopoldo Ávila, conteniendo vitriólicos ataques contra varios de los principales escritores cubanos, que empezaron a aparecer en Verde Olivo en noviembre de 1968, a raíz de la premiación por la UNEAC de Heberto Padilla y Antón Arrufat y la consiguiente perreta oficial con denuncias de complot, presiones a los miembros del jurado, coletilla y recogida de libros.  

En aquellos artículos se acusaba de aburguesado, desviado ideológico, contrarrevolucionario y de estar al servicio de la CIA a todo escritor que se saliera un milímetro de los estrechos límites de lo que los comisarios del régimen consideraban “dentro de la revolución”.   

¿Puede usted imaginar cosa más absurda y grotesca que el órgano de prensa de un ejército que hasta solo unos años antes había sido una guerrilla montuna, muchos de cuyos jefes eran prácticamente analfabetos, ocupándose de evaluar a los escritores de un país?

Verde Olivo y la Editorial Capitán San Luis resistieron el Periodo Especial, cuando por falta de papel, todos los periódicos, hasta Granma, tuvieron que reducir el número de páginas, muchas revistas tuvieron que cerrar (incluso Moncada, la revista del Ministerio del Interior) y las editoriales estuvieron a punto de perecer.

Ahora, que de nuevo escasea el papel, la revista y la editorial del ejército siguen incólumes, sin reducir sus tiradas. No importa si casi nadie lee la revista ni los libros de la Editorial Capitán San Luis, como tampoco casi nadie ve FAR Visión.

Al generalato —que no deja de desempolvar sus cacharros de la era soviética y prepararse para la guerra, ya no tanto contra los yanquis, sino contra “grupos contrarrevolucionarios armados”, como han dicho en algunas de las emisiones del NTV al informar sobre estos ridículos ejercicios en unidades militares que nunca identifican—  no se le puede privar del placer de tener su propia revista, su editorial y un programa televisivo.

ARTÍCULO DE OPINIÓN
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.

Sigue nuestro canal de WhatsApp. Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de Telegram.