André Gomes comenzó a ser André Gomes

Cuando se supo la alineación, observé desconcierto por la titularidad de André Gomes. Luis
Enrique no había hecho otra cosa que repetir la alineación exacta del 7-0 en casa -la mayor goleada del Barça en la historia de la Copa de Europa– con la necesaria inclusión de Mascherano en lugar de Umtiti. André
Gomes empezó algo tímido. La presión le intimidaba, no encontraba la posición y perdía algún balón con demasiada facilidad. No era una exclusiva suya. A Rakitic, con el ADN Barça ya incorporado, también le pasaba. Sin embargo, a medida que pasaban los minutos y tras el gol de Messi, André fue encontrando la situación para recibir y pasar para triangular con Alba y Neymar. En el segundo tiempo, y sin hacer nada especialmente espectacular, André
Gomes completó sus mejores minutos con el Barça. Supo poner la pausa cuando hacía falta y entendió cuándo tenía que tocar y pasar o conducir algo más el balón. A los 15 años le dijeron en el Porto que no servía para el fútbol. Si alguien dudaba ya que no era futbolista para el Barça, ayer empezó a despejar dudas. Irá a más.

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