El Barça se reengancha a la Liga

El Barça ganó la primera de las 24 finales que le restan y se impuso por 0-3 a Osasuna para reencontrarse con la victoria después de tres empates consecutivos y engancharse de nuevo a la lucha por la Liga. Fue un partido muy serio de los azulgrana, que tuvieron muchas ocasiones de gol en la primera parte pero no fue hasta mediada la segunda en la que lograron batir a Osasuna con goles de Suárez y Messi, en ambos casos a pase de Jordi Alba, antes de que el argentino cerrara la victoria con un golazo marca de la casa.

Había salido el Barça al Sadar con las ideas muy claras, consciente de que ya no hay margen de error y que era importantísimo conseguir una victoria para iniciar con éxito la esperada remontada en Liga. Luis Enrique recuperó para su once de gala a Iniesta y Umtiti y volvió a apostar de nuevo por André Gomes como titular, esta vez en detrimento de Rakitic, el gran damnificado del once junto a Mascherano.

En la primera mitad el Barça tuvo la posesión por encima del ochenta por ciento y por momentos parecía que jugaba un encuentro de balonmano, tocaba y tocaba rondando el área de Nauzet buscando un hueco por el que colarse. Poco tardó Leo Messi en buscar una diagonal de las suyas para dejar solo a Luis Suárez, pero el remate del uruguayo salió desviado por poco. Unos minutos después el nueve azulgrana remató al palo, justo antes de que Leo Messi también dispusiera de dos oportunidades claras para inaugurar el marcador. Las ocasiones se sucedían pero el gol no llegaba. Hasta seis veces estuvo el Barça a punto de marcar antes del descanso, pero la falta de puntería, el palo y el acierto de Nauzet impidieron que los azulgrana se adelantaran en el marcador.

En el otro área a Ter Stegen apenas le inquietaron, excepto un centro de De las Cuevas al que Oriol Riera no llegó por poco. Fue la única ocasión clara de un Osasuna que estaba más pendiente de defender, a veces al límite del reglamento, que de atacar. Únicamente Sergio León parecía mirar hacia el marco azulgrana y trataba de incordiar a Gerard Piqué, aunque estaba demasiado solo.

El Barça recuperó la presión alta, los laterales actuaban como extremos y Messi en ocasiones se ponía descaradamente a hacer de centrocampista en busca de una asistencia para Luis Suárez. La fórmula funcionaba, pero faltaba lo más importante, el gol. El juego era notable y el equipo logró crear ocasiones, pero con una falta de puntería alarmante.

La segunda parte empezó con un guión calcado al de la primera, aunque nada más empezar Sergio León cogió fríos a Umtiti, Piqué y Busquets y superó a Ter Stegen con una vaselina que se estrelló en el larguero mientras el alemán hacía la estatua rezando para que el balón no entrara.

Y cuando parecía que Osasuna se metía en el partido y el Barça volvía al juego de balonmano sin encontrar huecos, apareció Messi para romper a la defensa navarra. Tras una larga posesión en la que participaron casi todos los azulgrana, el argentino sacó el tiralíneas, adivinó la entrada de Jordi Alba y la triangulación acabó con el remate al fondo de las mallas de Luis Suárez. A la séptima fue la vencida y el Barça logró al fin superar a Nauzet a media hora del final.

El gol aportó serenidad a los azulgrana y permitió encarar la recta final con mucha más tranquilidad. Luis Enrique dio entrada entonces a Denis Suárez en lugar de Arda para actuar como falso extremo y sumarse al centro del campo con el objetivo de defender el resultado desde el control y la posesión del balón.

El gallego entendió a la perfección su papel, se asoció de maravilla con un Jordi Alba que volvió a coger la moto para llegar hasta la línea de fondo y asistió a Leo Messi para que el argentino batiera de nuevo a Nauzet y sentenciara en el encuentro en el minuto 72. Y ya en el descuento el crack azulgrana cerró la goleada con una nueva obra de arte, un golazo marca de la casa tras driblar a varios defensas de Osasuna. Victoria merecida y misión cumplida. Hay Liga.

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