El Camp Nou rinde tributo a los héroes de Wembley

Otra vez vestidos de naranja, en medio de un espectáculo de luz y confeti, los héroes de Wembley levantaron la Copa de Europa 25 años después. En esta ocasión lo hicieron sobre el césped del Camp Nou, cerrando así la semana de homenaje que ha reunido tras un cuarto de siglo a los responsables de darle al FC Barcelona la primera de las cinco ‘orejonas’ que hoy lucen en el Museu. A pocos minutos de la medianoche, y ante 29.000 espectadores según la cifra oficial del club, este sábado festivo en la explanada del Estadi puso su broche de oro en el fin de fiesta que en el coliseo azulgrana empezó a las diez.

Cosas de la edad: si hace 25 años al Dream Team le gustaba jugar en el Camp Nou por lo ancho que era para abrir las defensas rivales, esta noche se les perdonó que pidieran actuar en un campo de reducidas dimensiones ante las leyendas del Benfica, que fue precisamente el último adversario antes de clasificarse para la triunfal final del 20 de mayo de 1992 ante la Sampdoria, resuelta con el zapatazo de Koeman en el minuto 111 . Para aquel Barça que fue tan salvajemente ofensivo, la paradoja fue acabar 0-0 tras un partido de fútbol de 40 minutos ideado para siete, pero que jugaron ocho. Los futbolistas lo agradecieron, sobre todo en atención a sus piernas y sus pulmones. Hubo detalles de calidad -un caño y los chuts de Stoichkov, los pases de Guardiola, la buena forma de Goiko, un remate al palo de Pinilla y la exquisita técnica de Rui Costa entre los rivales- pero lo más destacado, por esta vez, fueron los porteros: ¡vaya paradones de Angoy y Carlos Busquets y de Paulo Santos, por parte benfiquista!

En el mínimo descanso del partido, los hijos de los míticos futbolistas pudieron emular a sus progenitores e incluso alguno de ellos mejorarlo: el hijo de Julio Salinas sí marcó y celebró ese gol que se le escapó a su padre en Wembley en aquel jugadón que abortó un paradón de Pagliuca hace 25 años.

Cruyff, siempre presente

La noche tuvo muchos momentos emotivos. Naturalmente, se recordó la figura del añorado Johan Cruyff, fallecido hace poco más de un año. Pero quedó muy claro que su legado permanece, también a través de la figura de su hijo Jordi, elegante y agradecido como siempre. Tras la emisión de un video en el que se recordó el año olímpico, otro en el que, en cuenta atrás, fueron apareciendo las 25 plantillas azulgrana entre 1992 y 2017 y un tercero en el que se glosó la figura de Johan y los goles hasta la final de Wembley, con el de Bakero en Kaiserslautern y el de Koeman en Wembley de referencias, 55 niños de la FCB Escoles hicieron el pasillo a la presentación uno a uno de técnicos, empleados y jugadores,. Primero, los Rexach, Vilda, Naval, Ibarz, Langa, Bernat Vázquez, Corbella y, luego, por este orden, Julio Alberto, López Rekarte, Herrera, Maqueda, Angoy, Carlos Busquets, Nando, Juan Carlos, Guardiola, Eusebio, Stoichkov, Salinas, Goiko, Nadal, Txiki Begiristain, Amor, Serna, Pinilla, Urbano, Zubizarreta, Bakero, Alexanko y Koeman, que como autor del gol más importante de la historia del club se llevó una de las grandes ovaciones de la noche. También fueron muy aplaudidos Guardiola, que acabó tomando parte en el partido en la segunda parte por petición popular, y Hristo Stoichkov. No pudieron asistir por diversas razones Ferrer, Witschge, Laudrup y Cristóbal.

Pasillo a Koeman Pasillo a Koeman

Sonó la voz de Manel Vich

Otro momento especial de la mágica velada fue cuando por megafonía retornó la voz del añorado Manel Vich con su mítica frase: “Bona nit a tothom i benvingust al Estadi!”. Pero el gran colofón de la noche fue fundir en una misma escena, con el Camp Nou a oscuras, como Bakero, Stoichkov y Koeman volvían a entrar en cancha a tirar la falta de faltas, con la imagen en los videomarcadores y la legendaria narración de Joaquim Maria Puyal. Allí había nacido una era que se recordó esta noche con todos los honores.

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