Atlético de Madrid: 200 millones, cláusula de Diego Costa – Marca.com

Diego Costa, durante su reconocimiento médico.
Diego Costa, durante su reconocimiento médico.

Diego Costa es jugador del Atlético… por lo que resta de temporada. La operación consiste en una cesión hasta el próximo 30 de junio, fecha en la que se ejecutará la opción de compra por la que el club rojiblanco mantendrá en nómina al punta tres campañas más, léase hasta 2021, con una cláusula de rescisión de 200 millones, la más alta en la historia del club. La fórmula escogida responde al límite de gasto al que se tiene que ceñir la entidad este curso por el control económico de LaLiga (237 millones), lo que le impide hacer frente momentáneamente a la compra.

El Atlético ha cambiado su política de cláusulas, de modo que los últimos futbolistas que han renovado ya tienen cifras mucho más complicadas de asumir. Koke y Saúl se llevan la palma en ese sentido, porque sus respectivas ampliaciones de contrato este verano les han situado en 150 millones para la rescisión unilateral. Por detrás circulan Griezmann, Carrasco y Oblak, con 100, aunque en el caso del meta esloveno se supone que habrá revisión a corto o medio plazo.

El libro X del Reglamento General de LaLiga especifica el Reglamento de Control Económico de los Clubes y Sociedades Anónimas Deportivas afiliados. En el artículo 22, concretamente, se alude a los gastos asociados a la primera plantilla: “Se considerará indicativo de una posible situación de desequilibrio económico financiero futuro cuando el montante económico anual de los gastos asociados a la primera plantilla, de los jugadores y de los técnicos […] supere el setenta por ciento de los ingresos relevantes de la temporada“.

Fue el propio Atlético el que anunció la semana pasada un principio de acuerdo “para el traspaso” de Costa. Ahora, obligado por las circunstancias, y de acuerdo en todo caso con el Chelsea, ‘camufla’ la operación como un préstamo valorado en cinco millones, más una opción posterior por 50 más 10 en variables. En realidad los compromisos rubricados establecen cláusulas que, en caso de cumplirse, convertirían la opción de compra en obligación, pero incluso en el caso de que no se dieran existe el compromiso firme de los dirigentes rojiblancos con el propio jugador. No habrá marcha atrás.

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