Atlético de Madrid: Caminero y Vizcaíno presentan el ‘Final de Leyenda’

Vizcaíno y Caminero en el puente de San Isidro con el Calderón a sus...Vizcaíno y Caminero en el puente de San Isidro con el Calderón a sus espaldas.

Ganas te dan siempre que ves un balón, y más ahora que el club vive la mejor etapa de su historia, pero la mía no la cambiaría. Me sentí muy realizado en el Atlético y en el Calderón”, dice Caminero. “Ese niño que quiere jugar que lleva dentro todo futbolista no lo voy a perder, a los 90 intentaré seguir dándole a un balón. Aquí he vivido mi vida”, apostilla Vizcaíno tras 145 duelos oficiales en ese estadio. El paso del tiempo les obliga ahora a abrazar los éxitos del Atlético como director deportivo, uno, y como ayudante de Simeone, el otro, pero mañana volverán a vestirse de corto para hacer honor como pocos a la despedida de la casa rojiblanca. Si se trata de un Final de Leyenda, ambos reservaron su plaza hace 21 años, cuando ejercían de pilares de la plantilla que conquistó Liga y Copa por primera y única vez en 114 años de historia.

El Albacete en la memoria

El tamaño de su gesta impide que no haya partido en el Calderón que no menten antes que el de aquel 25 de mayo de 1996, en el que el Albacete fue el invitado a la fiesta del Doblete. “Fue la culminación a la temporada, ver a tanta gente llorando, saltando…”, recuerda Caminero. “Fue muy importante por lo que significaba para nosotros y para la afición, veníamos de luchar por el descenso el año anterior”, señala Vizcaíno.

“Comenzamos a ganar partidos desde el principio, ante rivales difíciles, y esa confianza nos ayudó. Había llegado Antic, hubo un cambio generacional de jugadores y las ganas que teníamos de no repetir un año como los anteriores nos ayudó a pensar que por qué no nos íbamos a mantener arriba”, destaca como clave del éxito el ahora director deportivo.

“Hubo incorporaciones en pretemporada en las que igual la gente no creía, como Molina, por venir de un equipo de abajo. Parecía que iba a ser muy difícil. Pero empezamos a ganar y competir desde los pequeños torneos, la dinámica fue positiva día a día de ir trabajando, y sobre todo había un grupo extraordinario en lo humano y lo deportivo”, destaca el tercer entrenador.

La remontada 4-3 al Barça

Antes del Doblete, Caminero ya había puesto rúbrica a otra cita épica. “Son partidos locos, fue algo muy especial. Con un 0-3 en el descanso nadie podía intuir que pudiéramos meter cuatro goles al Barça en la segunda parte, encima al Dream Team. Tuve la suerte de hacer el cuarto, pero nos faltó repetirlo más veces, éramos un equipo de altibajos, poco regular, y acabamos mal el curso”, recuerda Caminero.

El máster de Vizcaíno

Las ocho temporadas de Vizcaíno dando equilibrio al equipo supusieron un máster de historia del Atlético. Ejerció de ancla entre los mitos de ayer y los de hoy. “Viví de todo, lo bueno y lo menos bueno. Pero será inolvidable, tuve la suerte de ser entrenado por Luis Aragonés o Radomir Antic, y la posibilidad de compartir vestuario con gente muy importante en este club. Llegué bastante joven y tener al lado a Bernardo, al que yo había visto por la tele, me chocó bastante”, explica.

Futre, leyenda de leyendas

“Si me tengo que quedar con alguno Paulo, como jugador, pero sobre todo como persona. Tanto dentro como fuera del campo era un crack”, afirma Vizcaíno sobre el compañero que más le ha impresionado. “Coincidimos en su segunda etapa y jugar no jugó mucho, pero cada vez que hablaba había que escucharle, porque todo lo que decía tenía su lógica. Se expresaba con mucha coherencia, tranquilidad y claridad para explicar y asumir las cosas, a mí me marcó muchísimo”, coincide Caminero para abundar en su elección por Futre.

Escuderos de Simeone

El centro del campo del Doblete, en el que Vizcaíno era flanqueado por Caminero y Simeone (Pantic completaba el cuarteto), no sólo fue el germen de aquella inolvidable campaña, sino que ya dejaba entrever el nacimiento del entrenador que cambiaría la historia del Atlético. “Cuando eres jugador no piensas en entrenar, pero yo conocí a dos que preguntaban en los entrenamientos, se interesaban en por qué se hacían así las cosas, les veías encaminadas para dirigir al grupo… Eran personas que nacen con ello aparte del don del fútbol: Simeone y Guardiola. El Cholo hoy es uno de los mejores entrenadores del mundo, con una fórmula de trabajo espectacular, que convence a los jugadores. Con el paso de los años la gente valorará lo que está consiguiendo”, rememora Caminero.

Vizcaíno se entiende con Simeone al más mínimo gesto. “Haber jugado juntos te da una pequeña ventaja: lo conoces, sabes cómo piensa, cómo se puede comportar y cómo actúa. Pero sigue siendo igual que como jugador, pero ahora con la mentalidad de entrenador: competitivo, siempre quiere ganar y está pensando siempre en el fútbol. De jugador no pensabas mucho más allá de entrenarte y jugar, pero él ya de por sí era muy fastidioso en el sentido de que era muy pesado con el fútbol, mucho más que cualquier otro”, apunta.

Herederos del doblete

Pese a que su nueva posición le convierte en uno de los artífices de las plantillas que han elevado al Atlético a lo más alto, Caminero prefiere mantenerse en un segundo plano. “Ahora disfruto viendo a la gente que tenemos, que es una maravilla, de los jugadores que vienen de abajo y que llegan al primer equipo con su esfuerzo, y del ambiente que se ha generado alrededor de ellos”.

Vizcaíno sigue pisando el verde a diario, lo que le retrotrae a su antiguo vestuario. “Disfruté como profesional y ahora lo sigo haciendo. Nuestra dinámica era muy buena y en estas últimas temporadas la trayectoria es espectacular. Los jugadores no son conscientes hoy en día de lo que están consiguiendo, el club está en el nivel top, sobre todo por la llegada del Cholo y por el grupo humano de futbolistas, que es extraordinario”.

Futbolistas inmortales

El director deportivo del Atlético tiene claro que Vizcaíno sería hoy su fichaje. “Sería una referencia en cualquier equipo. A mí me liberaba bastante y me permitía no realizar tareas defensivas”. El segundo ayudante de Simeone también encontraría un hueco para la clase que Caminero exhibió en sus 94 presencias en el Calderón. “La única diferencia es que ahora están mejor preparados físicamente, en la alimentación… pero la calidad no se pierde”, puntualiza.

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