4-1 El Barça arrolla

Las largas semanas que tiene que afrontar el Barça desde su eliminación europea no están siendo desaprovechadas. La ausencia de partidos no compromete la ambición de un equipo que sigue persistiendo en su pelea por revalidar el título liguero. Ante el Villarreal lideró de nuevo la MSN, sobresaliente de nuevo en la creación y en la definición. Ellos tres se bastaron y se sobraron para solventar uno de los envites de mayor dificultad en esta recta final de Liga. Los azulgranas siguen cumpliendo y esperando que el Real Madrid haga bueno su desempeño.

Llegó una vez más el Barça a destino a tiempo. El Villarreal provocó las turbulencias habituales cuando los de Luis Enrique tardan en poner ese ritmo de crucero que muy pocos equipos de primera son capaces de seguir. Tardó Messi, el comandante jefe, en entrar en juego y la nave azulgrana sufrió un poco de retraso hasta elevar el vuelo. Al contrario que Neymar, en el papel de copiloto en esta ocasión, que volvió a desplegar su fantástico repertorio de filigranas, por fin acompañadas del gol después de casi 450 minutos sin hacerlo.

Fue el brasileño el que abrió el marcador cuando poco o nada sucedía en el partido. La presión tras pérdida permitió al Barça vivir tranquilo en el inicio, pero el bochorno primaveral le privó de velocidad en el pase para llegar a la portería rival. Se activó Messi y el balón encontró un sentido a su rumbo. Primero con una falta en la frontal del área que chutó con poca fuerza. Después con una serie de regates que terminó con una asistencia a Neymar, en posición de posible fuera de juego.

El brasileño, gafado en las últimas semanas y afectado por la inactividad tras la expulsión de Málaga, puso la puntera y el balón se coló en la portería de Andrés Fernández. La temporada del brasileño resulta contradictoria. Después de años fantásticos en los que su producción se acercó a la de Messi o Luis Suárez, en esta no ha aportado unos guarismos sobresalientes. Pese a esto, su condición de estrella ha quedado demostrada en numerosos encuentros con un despliegue de facultades únicas para el regate.

El Villarreal había vivido a la expectativa hasta ese momento. El equipo de Escribá tiene en sus filas jugadores de gran talento ofensivo, sin embargo vive más cómodo en campo propio para salir al contragolpe con peligro. Con esta máxima dispuso de sus únicas ocasiones en el partido. La primera de ellas terminó en el gol de Bakambu. El francés ganó la espalda a Piqué, que marcaba la línea del fuera de juego de una defensa muy adelantada y batió en el mano a mano a Ter Stegen.

El tanto obligó al Barça a intensificar su interés en el encuentro. Ya no le valen escalas a los azulgranas en esta Liga. Por eso fue fundamental aumentar la velocidad de juego para evitar sufrir cierto vértigo en la parte final. Fue justo antes del descanso cuando apareció de nuevo Messi para dar tranquilidad. El argentino tuvo algo de fortuna pues su disparo desde la frontal golpeó en Mario antes de colarse en la portería del Villarreal.

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