Neymar alarga la agonía

El diccionario habla de lucha, ansia y angustia para describir la agonía. Adjetivos que definen a la perfección a cualquier seguidor azulgrana estas últimas semanas, con el sueño aún vivo de repetir el título de Liga. El problema para el Barça es que no depende de sí mismo y cada victoria no hace sino acentuar esa agonía ante la solidez que viste y calza el Real Madrid de Zidane. Victorias brillantes como la lograda en Las Palmas (1-4), encabezada por su sorprendentemente efectivo Neymar.

El brasileño, lejos de sus mejores números realizadores en este curso, espantó todos los fantasmas de golpe en las Canarias y permitió al Barça llegar a la última jornada con opciones de llevarse la Liga. Será, de nuevo, una jornada agónica, pendientes los azulgranas de lo que suceda en Vigo el miércoles, solventando el compromiso blanco ante el Sevilla sin demasiados apuros.

Empezó torcida la tarde canaria para el Barça, poco acostumbrado a no depender de sí mismo para conquistar cimas en los últimos años. La libreta de Luis Enrique se había quedado sin hojas en la retaguardia. La ausencia de Piqué por un virus estomacal se agravaba ya sobre el césped del Gran Canaria, donde en el calentamiento Mascherano hacía un mal gesto y se veía obligado a abandonar el terreno de juego.

Marlon debutó en Liga tras la baja en el calentamiento de Mascherano

El técnico asturiano ya había tenido que desplazar a Digne a la banda derecha obligado por las bajas, más incómodo el francés en su nuevo rol que Ferran Adrià en Burger King. Así que no le quedó otra que utilizar al único defensa disponible que tenía para ocupar la plaza del Jefecito, debutando Marlon en Liga en un partido de la trascendencia del de Las Palmas. Quizás la planificación que se hizo de la plantilla no fue la mejor.

No tenía muchos secretos el partido para el Barça ante un rival que siempre va de cara, con una hoja de ruta que no varía ni en los peores momentos. Y precisamente no son de vino y rosas los días que vive el equipo de Quique Setién, perdido y a la deriva, sin objetivos por los que luchar. Una circunstancia que quizás le convertía aún en más peligroso, dada la calidad de todos sus futbolistas.

El Barça comenzó conectado, intentando buscar un gol tempranero que apagara la fogosidad de los canarios. Messi tenía una doble ocasión en los albores del choque, pero era Digne el gran protagonista del comienzo con una acción que pudo cambiarlo todo. El francés frenó a Jesé en falta, cuando el exmadridista ya encaraba a Ter Stegen, pero González González lo saldó con amarilla ante el enfado de las gradas. Enfado más que justificado el suyo porque una expulsión hubiera sido una decisión mucho más acorde con la realidad.

Leo Messi, delantero del Barcelona Leo Messi, delantero del Barcelona (Jaime Reina / AFP)

Superado el susto, al Barça le costó volver a asentarse pero cuando lo hizo fue letal. El primer gol ya está instalado en el museo del fútbol, jugada para el recuerdo la de los azulgranas. El taconazo de Busquets superó dos líneas de Las Palmas de golpe. Iniesta recibió y enseguida la puso en profundidad a Luis Suárez, tan generoso como siempre, que cedió a Neymar para que anotara a puerta vacía.

Sin tiempo para pestañear, el brasileño le devolvía el favor al uruguayo con un precioso pase en profundidad que Suárez solventó con una vaselina imparable. El Barça parecía haber finiquitado el choque con dos chispazos, aunque la alegría no podía ser completa dada la superioridad del Madrid ante el Sevilla, que conocían ya los jugadores azulgranas.

Las Palmas daba pequeñas muestras de que no estaba muestra. Cuando el balón pasaba por Roque Mesa o Jonathan Viera se intuía peligro para Ter Stegen, muy atento durante toda la tarde. Eran tímidos avisos, pero con el historial azulgrana en el pasado reciente nadie se podía confiar.

Los canarios, en un arreón de orgullo, lo intentaron nada más salir de vestuarios, pero su fogosidad de fue apagando poco a poco. Ayudaba Ter Stegen, sacando un gol cantado a Jesé con las piernas. Pero ni siquiera el alemán pudo desviar un remate a bocajarro de Bigas tras una gran cesión de Boateng. Acortaban los locales y regresaba el sufrimiento al bando azulgrana, demasiado irregular cuando vuela lejos de Barcelona en los últimos meses.

Luis Suárez, delantero del Barcelona Luis Suárez, delantero del Barcelona (Desiree Martin / AFP)

En Gran Canaria, volvió a salir cara para los intereses de los de Luis Enrique, quizás en un guiño al no depender de sí mismos. Una incursión de André Gomes, también reciclado al lateral derecho en lugar de Digne, acabó con un preciso centro de Rakitic y un cabezazo inapelable de Neymar, que devolvía la tranquilidad al banquillo. La radio volvía a ser la protagonista, cirios todos para el Sevilla, aunque pronto quedó desintonizada.

De regreso a Las Palmas, Neymar redondeaba su tarde más efectiva del curso, con un sutil remate a pase de Jordi Alba que culminaba su hat trick y certificaba ya definitivamente el triunfo azulgrana. Suceda lo que suceda en Vigo, el título se decidirá en la última jornada. Una tarde que volverá a ser agónica para el Barça, con la sensación de que estudiando a última hora no será suficiente para aprobar el examen. La Liga parece blanca. Tenerife es un vago recuerdo.

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