El Girona disuelve al Madrid

La preocupación en Madrid se centró durante la semana en la situación política que viviría el equipo de Zidane en Girona. Catalunya era el foco, no lo fue el fútbol. Perdió de vista el balón el equipo blanco y su mala praxis le condenó ante un rival enrabietado, que veló armas durante días para desplegar su espíritu sobre el césped en un día histórico para la ciudad. La pegada hizo vivir a los blancos un espejismo durante muchos minutos, hasta que la fe del modesto Girona tumbó a Goliat con dos golpes secos y premeditados a la mandíbula.

Los goles de Stuani y Portu, este último en posición de fuera de juego, remontaron el de Isco en el primer tiempo y castigaron la indolencia de un equipo que nunca fue capaz de vislumbrar el peligro que tenía delante. Una complacencia impropia de jugadores de la talla de los campeones de Liga y de Europa, retratados ante un grupo que no se había visto en otra igual en su historia. El Madrid se estrella en Girona y se queda a ocho puntos del Barça tras diez jornadas de Liga. La temporada podría hacerse muy larga en el Bernabeu.

La ambición rojiblanca contrastó con la desidia blanca en muchas fases del partido

El partido fue desde el inicio de una enorme incomodidad para el Madrid. Intensidad, fe y buenos fundamentos fueron las razones de los de Machín para replicar el poderío técnico de los blancos. Y esa agresividad local provocó pérdidas constantes de los hombres de la zona de creación blanca, excesivamente confiados en sus condiciones.

Marcelo, Kroos, Ramos, Achraf y Casemiro cometieron errores defensivos graves desde el inicio, impropios de su categoría, pero el Girona fue incapaz de aprovecharlo en un primer tiempo en el que merecieron mejor premio. Los primeros 25 minutos fueron de un dominio aplastante de los locales, pero el Madrid tiró de inteligencia para soportar esa excitación rival en defensa y salir rápido al contragolpe.

Cristiano Ronaldo se lamenta tras un gol de Girona
Cristiano Ronaldo se lamenta tras un gol de Girona (Manu Fernandez / AP)

La ambición rojiblanca contrastó con la desidia blanca en muchas fases del partido, lo que no fue óbice para que las ocasiones estuviesen repartidas. El Madrid tuvo en Isco al mejor malabarista entre las trincheras gironesas. El malagueño fue el único con capacidad para recibir entre tres rivales y con lucidez para encontrar compañeros desmarcados.

La efervescencia de los jugadores locales en ataque fue su peor enemigo en defensa. De hecho, cuando más cerca estuvo del gol abrió fuego el Madrid. Cumplidos los diez minutos de partido, Maffeo se incorporó por la derecha y su centro chut con la izquierda se fue al palo, mientras Stuani intentaba un remate sin mirar.

El Girona fue capaz de amargar la tarde a Zidane con una presión alta imposible de contestar

El Madrid, equipo experto en todo tipo de situaciones, aprovechó la decepción local para lanzar el contragolpe. Cristiano recibió en la izquierda y su disparo lo rechazó Bono hacia la posición de Isco, que remachó a gol el balón. No se lo creía Montilivi. Tan cerca del gol en un instante, tan lejos de la victoria en el siguiente.

El Girona no solo no le perdió la cara al partido, sino que fue capaz de amargar la tarde a Zidane con una presión alta imposible de contestar. El Madrid contragolpeaba con determinación tras cada robo, pero era el Girona el que gobernaba el partido. El entusiasmo de los locales merecía mayor premio, pero el fútbol les negaba el gol.

Cristiano Ronaldo se lamenta tras la derrota en Montilivi
Cristiano Ronaldo se lamenta tras la derrota en Montilivi (Manu Fernandez / AP)

Un remate de Portu pasada la media hora de juego volvió a levantar al público de Montilivi. El extremo, en un escorzo poco ortodoxo, envió el balón a la base del palo. De nuevo se encontraba con la madera el Girona, superior en esos momentos su rival. También lo sería en el inicio del segundo acto, cuando los de Machín redoblaron su intención ofensiva.

El Madrid se creía superior y la relajación defensiva llegó a tal punto que el Girona se armó de razones para no perdonar más. Fueron cinco minutos de locura que Montilivi jamás olvidará. Stuani, en una buena acción dentro del área, y Portu, rematando en posición de fuera de juego en boca de gol, le dieron la vuelta al partido. El delantero uruguayo incluso rozó el tercero en un mano a mano con Casilla a falta de 25 minutos para el final.

En el día San Narcís, patrón de Girona, el Real Madrid iba a hincar la rodilla en su primera visita a Montilivi

Reaccionó Zidane dando entrada a Asensio y Lucas Vázquez. El Madrid se había caído del alambre y el tiempo corría en su contra. Pero el Girona demostró ser un equipo bien trabajado en lo físico y en lo táctico y no perdió el orden pese al empuje blanco. Quiso reengancharse al ritmo del encuentro los blancos, pero ese tren ya se había marchado. Ningún argumento iba a cambiar el guión de un partido definido por los arrestos locales.

En el día San Narcís, patrón de Girona, el Real Madrid iba a hincar la rodilla en su primera visita a Montilivi. El Barça amplía así a ocho puntos su ventaja en la Liga, en la que los blancos quedan al borde del abismo con tan solo diez partidos jugados. El campeón queda abocado al milagro a las primeras de cambio. La temporada puede hacerse muy larga en el Bernabeu.

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