La Roma descubre brechas en la Juve

La Roma descubrió el ángulo muerto de la Juve. Cuando aún quedan dos jornadas para el final del campeonato italiano, el equipo más potente de Italia acudió al estadio Olímpico a un centímetro de su sexto scudetto consecutivo. Le bastaba un punto para convertir el liderato en un trofeo. Cuando se adelantó a los 20 minutos, la meta parecía salvada. Fue una ilusión momentánea. La hora larga que sucedió expuso problemas que solo los excelentes resultados han disimulado.

En el formidable duelo táctico que mantuvieron Allegri y Spalleti se puso de relieve algo que la temporada ha insinuado poco a poco. La Juventus tiene una plantilla menos opulenta de lo que parece, con un banquillo corto de recursos verdaderos a la hora de introducir elementos creativos en el ataque. Sin Dybala, sin Marchisio y sin Alves, el juego da la impresión de transcurrir en una sola dimensión. Predominan los movimientos mecánicos, el orden sin brillo, una defensa firme pero insuficiente.

El 0-1 fue consecuencia de uno de esos movimientos sincronizados. Lo protagonizaron los dos volantes, Sturaro centrando desde la izquierda y Lemina entrando en diagonal desde la derecha. Higuaín descargó y el mediocampista francés metió el gol. La reacción de la Roma fue rápida. Transcurrieron apenas dos minutos. A la salida de un córner, Manolas remató, Buffon paró y De Rossi metió el rechace al segundo intento.

La Roma no solo se impuso en las áreas. El capitán Daniele de Rossi y el estupendo interior argentino Leandro Paredes dominaron la situación sin apenas resistencia desde el mediocentro. Al regreso del descanso, Spalletti hizo movimientos decisivos para transformar el control en definición. El más importante de los retoques fue descolgar a Nainggolan, que se separó de De Rossi y Paredes y se situó por detrás de Salah. Desde allí buscó la espalda de Pjanic y abrió espacios en las inmediaciones del área de Buffon.

Pjanic nunca fue un mediocentro. Su instinto defensivo tiene lagunas. Provocando su distracción se filtró el ataque romanista con combinaciones rápidas, sin ofrecer apenas referencias, sin un nueve puro. Desasistido por Barzagli y Chiellini, sus escuderos habituales, Bonucci no encontró el mismo respaldo en Benatia y Asamoah. La defensa fue incapaz de contener un avance de El Shaarawy desde la izquierda. El remate, con efecto al segundo palo, superó a Buffon.

Una pared de Nainggolan y Salah derivó en el 3-1 definitivo. La Juventus tenía 64 minutos por delante. La entrada de Alves, Dybala y Marchisio, en sustitución de Lichtsteiner, Sturaro y Cuadrado, aseguraron un mayor nivel de posesión y de ingenio en los últimos metros, pero demasiado tarde. El equipo había perdido demasiada energía y el tiempo corría a favor de la Roma.

La Juventus aplaza la celebración del título al próximo fin de semana, cuando recibe al Crotone. El calendario, en cualquier caso, puede hacérsele extenuante. El próximo miércoles disputa la final de la Copa Italia en Roma, contra la Lazio, y, con la final de Cardiff en el horizonte, corre el riesgo de perder la perspectiva del día a día.

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