Liga Santander 2017-18: Sevilla vs Las Palmas: Enemigo público – Marca.com

El primero de julio de 2013 aterrizaba en Sevilla un joven extremo canario de nombre Víctor Machín. Había destacado en Segunda con Las Palmas, aunque para la mayor parte de la afición sevillista era un auténtico desconocido. Encima, el anuncio de su contratación fue el mismo día que el de la cesión de Marko Marin. Un segundo plano que el bueno de Vitolo dejó de ocupar en cuanto el balón comenzó a rodar.

177 partidos, 28 goles, 45 asistencias, tres títulos de Europa League -siendo titular en todas las finales-, en un total de siete finales. El currículum de Vitolo en Nervión es, calificándolo por lo bajo, grandioso. Un futbolísta de época que cayó en un club que deseaba volver a escribir páginas importantes de su historia.

Y con todo esto detrás, una decisión en la vida convierte al ídolo en enemigo, al héroe en repudiado, al icono en una persona que jamás volverá a pisar el césped del Sánchez-Pizjuán con una sonrisa. Vitolo se marchó por la puerta de atrás del Sevilla. Su marcha estaba medio asumida, pero el golpe mortal se dio con su “renovación pactada”, paseo de unas horas por la ciudad -Nico Pareja, amigo y capitán, lo recogió en el aeropuerto- y espantada rumbo a Madrid para firmar con el Atlético y enfundarse unos meses la camiseta del equipo donde se formó.

Clima hostil

La caldera del Sánchez-Pizjuán será más infierno que nunca. Nadie olvida esos días de verano donde la directiva sevillista, que sacó pecho por su renovación, terminó siendo señalada por el fútbol nacional ante la huida del jugador. Y para redondear el asunto, el club andaluz ha denunciado la venta de Vitolo al considerar que la aceptación del nuevo contrato por parte de su agencia y su padre tiene validez legal pese a que no estuviese firmada por el propio Vitolo.

Las Palmas, mientras tanto, reclama el porcentaje de la venta futura que le corresponde -por encima de los 4 millones- y todo esto no hace más que añadir más leña al fuego. Es evidente que, desde todos los sectores, más aún desde los dirigentes del Sevilla, se pide calma a los aficionados. Que muestren su descontento, pero sin insultar. El tema Sergio Ramos aún colea en los juzgados con las denuncias para el cierre parcial del estadio.

Sea o no titular, su entrenador ya ha dicho que tendrá minutos. Hasta Berizzo, hombre sosegado, entiende el enfado de su gente y pronostica un “ambiente hostil” para Vitolo. A él le toco mirar desde la barrera, aunque a su modo también terminó decepcionado por la actitud del jugador.

Partido por todo lo alto

Y con este ingrediente más externo que el propio fútbol en sí, en la hierba se miden dos equipos que llegan fuertes. Han comenzado el campeonato con buenos resultados y desean prolongar sus respectivas rachas. Berizzo, con la visita al Wanda Metroplitano en el horizonte, volverá a mover su once. Hizo ocho cambios de Anfield a Montilivi. Hoy deben entrar no menos de seis piezas nuevas. Es la suerte de poseer una plantilla larga y de nivel.

La UD no es sólo Vitolo. Los canarios presentarán una alineación con cambios, la mayoría obligados. Remy, Oussama, Halilovic, Dani Castellano y Samper se quedaron en la isla. Es sensible la del francés, que todo lo que toca es gol.

Demasiadas cuentas pendientes en Nervión. La grada mirará a Vitolo, pero animará al Sevilla. Los jugadores pasan, el fútbol continúa.

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