Real Madrid: El Madrid gana hasta cuando juega andando

Bale y Benzema, celebran el primer gol del Real Madrid.Bale y Benzema, celebran el primer gol del Real Madrid.

Los dos primeros minutos de juego bastaron para dejar patente la diferencia que existe entre el actual Deportivo y el Real Madrid. Fueron 150 segundos de toques y más toques blancos, buscando la superioridad en alguno de esos pases y desmarques de los de Zidane. Fue cono una carta de presentación de lo que iba a pasar.

Los goles eran cuestión de tiempo y si llegó a existir alguna duda, Keylor Navas las dejó en nada con dos paradas decisivas. La victoria blanca era cuestión de tiempo. Lo sabían los jugadores del Real Madrid y los del Deportivo. La superioridad blanca era manifiesta y por ese motivo decidieron jugar al trote porque saben que el gol va a llegar. Manejan todo tipo de registros y el de jugar al paso y apretar cuando lo necesitan, también. O jugar a la contra como ante el Barcelona.

En Riazor hubo momento de dudas por culpa de esa ausencia de instinto para cerrar el partido. Ramos se jugó la expulsión y otros como Benzema no dieron la imagen de partidos recientes.Luka Modric, por contra, ofreció otra de sus lecciones de dirección habituales..

El problema puede llegar cuando esa superioridad se convierte en exceso de confianza ante la calidad y grado de competitividad de esta plantilla. Por eso mismo Zidane se enfadó en un par de ocasiones. En el verde no había la tensión de los recientes clásicos y el juego se resintió en demasía por momentos. El técnico dio la señal de alarma en un par de ocasiones.

Ese paso por delante del Real Madrid llegó, incluso, a la grada. La afición del Deportivo asistió a esos 150 segundos de exhibición inicial del toque blanco, atónitos y a partir de ese momento, se limitaron a acompañar a los suyos sin más, en silencio. Y es que ellos sabían que el gol iba a llegar.

Esos toques que una una y otra vez protagonizaron el partido de los de Zidane, dejaron buenos detalles, algún gesto cara a la galería, pero también algún que otro despiste defensivo. Y es que Zinedine Zidane sabe que partidos se van a repetir durante toda la temporada y que sin intensidad pueden perder algún que otro punto inesperado. Vamos, lo que se llama jugar con fuego.

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