James-Benzema, los «intocables» de Zidane

La espectacularidad mediática del Real Madrid suscita injusticias con grandes futbolistas y sobrevaloraciones de jugadores con menor talento. Es un capítulo importante de la historia del club, que posee una afición que premia el sacrificio y no aplaude la calidad exenta de entrega. El club y el entrenador deben poner en la balanza constantemente estas situaciones para dejar las cosas en su justo término. Todos recordamos cuando Zidane llegó al equipo en 2001 y pasó tres meses de calvario ante la grada hasta que Florentino Pérez solicitó la serenidad que tantas veces necesita el madridismo y tan pocas veces se consigue. «Zizou» triunfó porque se le quitó de la diana. En la última década, Higuaín, Casillas, Benzema en tres ocasiones y James en este último año han sufrido el acoso de un sector de público y prensa. Es una vivencia desagradable que deben que contrarrestar con buen fútbol y nervios templados.

Benzema y James son las víctimas habituales del enfado del madridismo, cuando la culpa en el éxito y en la derrota es de todos. Pero siempre se buscan culpables individuales

Higuaín e Íker se marcharon. Benzema ganó aquella batalla por el «nueve» con Mourinho y con Ancelotti . Ahora se discute su titularidad por tercera vez. Su compañero colombiano es la víctima más reciente de ese ataque. Los dos reaccionaron bien con un gran partido frente al Borussia Dortmund. Zidane les defiende en la adversidad. Son «intocables».

«Benzema es indiscutible»

La defensa del técnico y de sus compañeros ha sido en muchas ocasiones la pócima interna del vestuario para frenar el encono de un segmento de la afición. El caso Benzema es reincidente, como si fuera un delincuente, porque no lucha como un obrero del fútbol. Es que no lo es. Es un cerebro del fútbol que juega de delantero.

Ancelotti y Cristiano ya salieron en «apoyo de Karim» en 2014, cuando los seguidores la tomaron con el francés y apostaron por Jesé. La situación volvió a su cauce. Hoy, la historia se repite. «Siempre será así», manifiesta el «nueve» con resignación. Su trayectoria en estos últimos meses ha sido dura. Jugó una hora en la final de la Supercopa de Europa, el 9 de agosto. Fue su primer encuentro de la temporada. Y se dolió otra vez de esa cadera que no le dejó rendir a gusto en la campaña de la Undécima. Zidane y su compatriota decidieron que no jugaría de nuevo a trompicones, con parches sobre su lesión. Determinaron que se recuperaría bien. Estuvo un mes sin competir.

Reapareció el 10 de agosto, junto a Cristiano, en la tercera jornada de Liga. Y realizó su nueva pretemporada al lado del portugués en plena competición. Esa condición supuso un problema para ambos. El Real Madrid exige rendimiento inmediato y los dos delanteros adquirían la forma en los partidos. El aficionado no entiende de lesiones, quiere resultados. Los silbidos acompañaron a los dos en diversos encuentros.

Benzema jugó la Supercopa de Europa el 9 de agosto y recayó en su dolencia de cadera. Reapareció con Cristiano el 10 de septiembre. Hizo la pretemporada junto al portugués en plena competición

Ronaldo respondía al final con sus goles, hasta colocarse en cabeza de la tabla goleadora de la Liga. Benzema soportó una realidad distinta. Morata le pisaba los talones. El canterano le sustituyó el 14 de septiembre frente al Sporting de Portugal y cabeceó el empate salvador en un centro perfecto de James. Luego, Ronaldo firmó el 2-1 milagroso. La polémica estaba servida. Y continuó hasta la lesión del madrileño en Wembley, con España.

El francés jugó desde entonces sin la presión del joven valor. Marcó goles importantes en los campos del Legia (3-3) y del Sporting lisboeta (1-2). Aciertos que no impidieron los pitos de una porción del madridismo en el encuentro ante el Sporting de Gijón (2-1). Se le pidió sacrificio o para ayudar en un momento delicado. «Karim es un talento indiscutible», afirma Zidane. «Tiene que aceptar que el público le silbe. Me sucedió a mí».

«James no se equivocó al quedarse»

James Rodríguez es el último señalado con el pulgar abajo en el teatro romano del Bernabéu, que siempre busca un culpable, cuando lo son todos en las victorias y en las derrotas. El colombiano realizó una primera gran campaña en el Real Madrid. Y el año pasado comenzó su vía crucis de lesiones que se tradujo en un vía crucis de rendimiento. Ser el líder de Colombia es un enorme perjuicio en su proceder con el Real Madrid. Viaja allí, lo da todo con la tricolor y vuelve exhausto. En octubre, tras lesionarse en el sóleo en el calentamiento frente al Éibar en el Bernabéu, James fue obligado por Colombia a viajar allí con la intención de hacerle jugar. No lo hizo. Decidió volver. Le llamaron traidor. En la siguiente convocatoria con su selección regresó al límite, como siempre. No jugó ni el derbi. Ni el clásico. Y al volver del Camp Nou con el empate (2-2) se quedó en Valdebebas entrenándose de madrugada. Picado.

James vino del Camp Nou sin jugar y se marchó de madrugada a entrenarse a Valebebas. Quiere triunfar en el Real Madrid. Pero debe decidir que este es su sitio definitivo

Era una buena noticia para Zidane, que una semana antes le alineó frente al Sporting de Gijón y dijo: «James no se ha equivocado al quedarse». Tiene ofertas para marcharse. Y su entrenador le ha dejado claro que jugará. Diciembre, enero y febrero son meses terribles, con Liga, Copa, Mundialito, más Copa y la Champions en un frenesí de partidos cada tres días.

El colombiano ha tomado la postura positiva de darlo todo para ganarse el puesto, sin pensar que es una estrella. Le sobra calidad. Lleva siete asistencias. Da los mejores pases del equipo. Le falta pensar que el Real Madrid es su sitio definitivo.

Loading...