Ramos, manteado: «Es un orgullo jugar a su lado»

Zidane y Ramos están tocados con la varita mágica. El técnico y el central son historia viva del Real Madrid. El capitán es el mejor delantero del equipo cuando la situación es crítica. Marcó el 3-3 en el Camp Nou en el clásico de la campaña 2006-07. Anotó dos golazos de cabeza en Múnich en la semifinal de Champions de la Décima, en 2014. Decidió esa Décima con su testarazo en la final de Lisboa, que dio paso a la prórroga y al éxito. Decidió la Supercopa de Europa el 9 de agosto, al cabecear el 2-2 al límite del fin. Consiguió un punto ante el Barcelona hace una semana, con otro testarazo en el último segundo. Y esta noche salvó los tres puntos en el 93 con otro cabezazo monumental.

La plantilla manteó a su capitán después de su última proeza. «Es un orgullo jugar al lado de Sergio», decía Pepe. «Es un grande, único», subrayaba Marcelo. «Es un jugador de otro mundo», recalcaban otros compañeros.

El sevillano hizo autocrítica. Cometió el fallo que permitió el 1-2 y anotó el 3-2 al filo de la agonía. Algunos dicen que el andaluz falló en el 1-2 intencionadamente para poder imponer su épica al filo de o imposible. «Hemos ganado y estoy muy contento po mi gol y por la remontada de todo el equipo, pero hemos cometido fallos y debemos mejorar. No podemos tener estos errores que nos han complicado tanto el partido».

La afición coreó su nombre al anotar el 3-2. Y lo continuó jaleando al final del encuentro. «¡Ramos, Ramos». Los futbolistas tuvieron que saludar en el centro del campo. Casi les toca dar la vuelta al ruedo. «Dediqué mi gol al barbas (su padre) que celebra su cumpleaños».

Zidane fue rotundo al valorar la eficacia de su capitán. «Ramos es especial. Le intentan marcar, pero es muy listo y sabe como hacer goles. Todo el equipo estuvo muy bien. Este escudo te lleva a creer que puedes conseguir cosas grandes. Lo decía Raúl y lo dice Ramos. Los dos creían que todo era posible. Y Sergio lo hace posible».

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