Sergio Ramos: «A mí sí me gusta el videoarbitraje»

Ramos, capitán dentro y fuera del campo, sabe mejor que nadie cómo ejercer de embajador allá por donde va el Real Madrid. Tras una comparecencia de prensa ejemplar, el defensa blanco se despidió con un sonriente «arigato» (gracias en japonés) que sacó la carcajada de los periodistas y compañeros gráficos. El camero, que hoy ya se entrenó con el resto del grupo, jugará mañana una nueva final en la que podría ganar su título número 17 con la elástica del Real Madrid: «Me reseteo todos los años para empezar de cero y mañana tenemos una nueva oportunidad de ganar otro título. Para eso hemos venido tan lejos».

[Horarios y televisión del Mundial de Clubes]

El idilio de Ramos con las finales podría vivir mañana un nuevo capítulo, aunque el sevillano prefiere que el madridismo pueda saborear un nuevo título sin tanto nerviosismo: «Espero que el equipo gane durante los noventa minutos y no llegar a esos minutos finales con el resultado en el aire. Las finales quedan recalcadas por su importancia y cualquier cosa pasa a la historia, para bien o para mal. En mi caso, en las finales he tenido muy buena suerte, pero también hay que buscarla. Ojalá me siga acompañando»

Si mañana, el camero levanta al cielo de Yokohama el quinto Mundial de Clubes de la historia del Real Madrid, los blancos habrán ganado tres de los cuatro títulos de esta temporada. En solo doce meses, con Zidane al frente, el balance roza la matrícula de honor: «Desde que llegó al equipo cambió el nivel anímico del grupo. Gestiona muy bien el vestuario y es una pieza clave para sacar lo mejor de cada uno. El talento que tenía como jugador lo tiene ahora como técnico».

Ramos, a quién no le molesta no tener ni un solo voto en los resultados finales del Balón de Oro, que ganó su compañero Cristiano «merecidamente», salió en defensa del videoarbitraje, tan polémicamente estrenado en el Mundial de clubes: «Creo que es una buena decisión. La tecnología acabará facilitando la labor de los árbitros. El momento quizá no haya sido el más oportuno, pero hay que respetarlo porque puede ser muy importante para el futuro. Así evitaríamos graves errores como el que sufrió España contra Corea en 2002».

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