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Un Espanyol frágil vuelve a las andadas en Anoeta

Una jornada después de truncar su mala racha con un balsámico triunfo ante el Leganés (1-0) el Espanyol volvió a las andadas. En un partido loco y sin un dueño claro, el equipo perico salió perdiendo en el reparto de golpes contra la Real Sociedad (3-2). El conjunto de Rubi encajó dos goles en el comienzo, logró neutralizar la ventaja antes del descanso y acabó cayendo con un tanto de Willian José que castigó la increíble fragilidad de la defensa catalana.

No fue mejor la Real que el Espanyol. El empate hubiese sido más justo, pero el fútbol es un juego de errores. Cuando la balanza se decanta claramente es complicado levantarse y el equipo perico lo está comprobando con crudeza. Como si siguiera inmerso en el letargo que le condenó en Vila-real, el cuadro blanquiazul –de rojo en Anoeta- protagonizó un inicio lamentable. En la Copa tiró por la borda un buen partido en los cinco últimos minutos, este lunes el apagón se produjo mucho antes.

Dos goles en siete minutos

Mikel Merino adelantó a la Real (m. 3) tras un remate al palo de Willian José, que transformó después el penalti por manos de David López corroborado por el VAR (m. 7). El central acompañó al árbitro Del Cerro Grande en el visionado de unas imágenes que dejaron en evidencia al jugador perico.

No era la mejor forma posible de comenzar un encuentro fuera de casa, pero el rival ayudó a recuperar el aire. Por algo la Real era el peor local de la Liga, con una sola victoria ante el Celta. El Espanyol, mientras, también exhibió su debilidad lejos de Cornellà. Solo ha ganado en Huesca.

Cabezazo de Naldo

El dinamismo de Melendo puso en aprietos a la zaga donostiarra, que perdió parte de la renta con el excelente cabezazo de Naldo tras un córner (m. 31). Las tablas llegaron justo antes del descanso con un tanto en propia puerta de Llorente después de un remate al larguero de Baptistao. Los errores de ambos equipos eran flagrantes y se esperaba una segunda parte volcánica cortada por el mismo patrón.

El Espanyol empezó a adueñarse del balón en el inicio del segundo tiempo. Cuando más halagüeño parecía el panorama, otro desajuste acabó de hundir a los hombres de Rubi. Un centro de Merino tras una posible falta a Dídac llegó a Willian José, que volvió a batir a Diego López. En la foto del tanto quedó retratado Rosales.

Tocaba remar de nuevo y el Espanyol lo siguió intentando. Faltó acierto y clarividencia en el área. Ni siquiera con uno más (Merino fue expulsado a un cuarto de hora del final) hubo fortuna. No hay tiempo para lamentos. El jueves espera el Villarreal en la Copa.

Borja Iglesias quiere quedarse

El mercado de invierno siempre puede deparar sorpresas hasta el día 31 de enero, pero los pericos no deben temer de momento por Borja Iglesias, el máximo goleador del equipo, que llegó el pasado verano por 10 millones a pagar en cuatro plazos. El fichaje más caro de la historia del club blanquiazul tiene una cláusula de 28 y en la Premier ya se han interesado por el punta. El Everton quiere al gallego, al que podría incluso cuadruplicar su ficha, pero el Panda prefiere continuar en el Espanyol, al menos, hasta junio. 

La derrota dejó con malas sensaciones al vestuario perico, empezando por su entrenador, que lamentó los excesivos regalos. «Hemos hecho un partido muy digno fuera de casa. En los primeros minutos ellos fueron mejores, pero después me gustó mucho el equipo. Nos faltó un poco de contundencia en algunas llegadas. Con 2-0 demostramos que no nos hundimos, que trabajamos para remontar. El resultado no es justo«, dijo Rubi, que reconoció la debilidad perica en las jugadas aéreas.