¡Garbiñe Muguruza, campeona de Wimbledon!

Espectacular Garbiñe Muguruza . ¡Campeona de Wimbledon! Y a lo grande. Ha acabado arrollando a una leyenda de este deporte, una Venus Williams con cinco títulos en el All England Club en nueve finales a sus 37 años. La española, 23 años, dejó escapar la de 2015 ante Serena, pero hoy ha jugado como una estrella para ganar 23 años después de que lo hiciera Conchita Martínez (1994), su entrenadora en este torneo. Bajo techo, porque la lluvia londinense así lo exigió.

7-5 y 6-0 de Garbiñe Muguruza en 1h.17’. Su cuarta corona profesional, y ya segunda de Grand Slam, porque une Wimbledon a Roland Garros 2016. Una fuera de serie que ha desquiciado a la veterana Venus Williams.

Las mejores fotos de la final Muguruza-Williams

Tuvo 4-5 y 15-40 en contra Garbiñe en el primer set. Remontó las dos bolas que le hacían perder la manga con una autoridad majestuosa. Se conocía la versión de Muguruza que rompe la pelota, agresiva pegando duro. También emergió la caraqueña que sabe defender, que exige una bola más, que contraataca. Un plus en su tenis que la ha llevado a la victoria, a recoger el ‘Venus Rosewater Dish’ y un premio de 2,5 millones de euros.

Salvadas las dos bolas de set, Garbiñe se disparó, mientras Venus se vino abajo. Simplemente, Muguruza era mejor en todos los sentidos. Encadenó nueve juegos consecutivos para ser la nueva reina de Wimbledon. No dejó respirar a la norteamericana con un festival completo de tenis: conocidas eran sus cualidades como ‘pegadora’, pero defendió a lo Nadal y restó con una eficacia que frenó a Venus.

A la tercera oportunidad de cerrar la final, paró el punto. Y el ojo de halcón le dio la razón, bola fuera de Venus y la gloria para Garbiñe. Más que merecida. Respondió cuando se le escapaba el primer set como una campeona y se lanzó a por el trofeo como tal cuando todo iba de cara. Ni una duda, mucha fe y unas condiciones ilimitadas.

Genuflexión sobre la hierba de la ‘Catedral’, irrumpiendo en llanto. Magnífica Garbiñe Muguruza, nacida para las grandes ocasiones.

En su palco técnico, Conchita Martínez, cuya sustitución provisional de Sam Sumyk (ausente por una inminente paternidad) no ha podido ir mejor. Profética.

Garbiñe vuelve con las grandes, y sube de la decimoquinta a la quinta plaza mundial, lista para luchar por el nº 1 mundial.

Es Garbiñe de las que aprende la lección. En Wimbledon 2015 pagó la novatada, pero ello le sirvió para tomarse la venganza de Serena en Roland Garros 2016 y cazar Wimbledon en 2017. Con mayor madurez y mejorando su tenis, cada vez más completo.

Las posibilidades de Garbiñe son infinitas. Lucha contra sí misma. Cuando mantiene la cabeza fría, es un ‘cañón’, una tenista dominante. Así lo comprendió Venus cuando vio cómo la caraqueña se agarraba al set inicial, remontada y ganaba. Se desplomó la estadounidense, empujada por el ímpetu y acierto de la española, que vivió una jornada impecable, para el recuerdo.

Es una depredadora al máximo nivel. Tiene un solo título en tierra, pero es Roland Garros, y también una única corona en hierba, pero en Wimbledon.

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