Jorge Lorenzo, con pie y medio fuera de Ducati

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Lo que comenzó como un cuento de hadas va camino de convertirse en uno de los desenlaces más desagradables de la historia reciente de MotoGP. El matrimonio que forman Jorge Lorenzo y Ducati está cada vez más cerca de finalizar. De hecho, ya ni siquiera los actores secundarios de la película se esfuerzan en disimularlo. Las declaraciones de Andrea Dovizioso y Danilo Petrucci apuntan a que los italianos piensan precisamente en este último y en Jack Miller como sustitutos del balear, que en año y medio no ha sido capaz de mostrar su mejor nivel vestido de rojo.

El mal comienzo de año de Lorenzo, que incluso es peor que el de 2017, ha hecho que poco a poco todos en Ducati pierdan la confianza en él. Tan solo aguanta la de Gigi Dall’Igna, el principal valedor de su fichaje. Sí, la de éste es la opinión que más cuenta en el box rojo, pero cuando un piloto que cobra más de 10 millones de euros al año no consigue resultados acorde con esa ficha, la situación se acaba volviendo insostenible.

Según apuntan diversos medios especializados, Lorenzo se juega su futuro en Mugello. O logra un buen resultado en casa de Ducati para que se empiece a recobrar la confianza en él, o el piloto tendrá que buscar su futuro en otra parte en 2019. El plazo que le han dado sus jefes para adaptarse a la Desmosedici ya ha expirado. De hecho, lo hizo hace tiempo.

Aunque las últimas modificaciones realizadas en la Ducati son del agrado de Lorenzo, al parecer ésta es una moto muy física que no le permite al piloto desplegar su ritmo durante una carrera entera. Seguramente sea verdad, pero no estamos más que ante la enésima justificación del piloto. La única realidad es que, por la razón que sea, Lorenzo no casa con la moto roja ni viceversa. Un cambio de aires es lo que necesita Jorge, y no son muchos los huecos que quedan en la parrilla de MotoGP para el año que viene. De hecho, o acaba en Honda junto a Márquez, algo bastante improbable, o se une al proyecto de Suzuki. Interesante decisión.