La angustiosa espera de Paulinho

Paulinho vive totalmente pendiente de concretar su marcha al Barça. En realidad, casi habría que decir que no vive, o que se desvive. El internacional brasileño es consciente que, a punto de cumplir 29 años, el FC Barcelona será su último tren para jugar en un grande mundial como es el club azulgrana. Tras dos temporadas en el Guanzghou Evergrande su deseo por aprobar su asignatura pendiente, triunfar en el fútbol europeo y además hacerlo nada más y nada menos que en el Barça, ha crecido día a día desde que a últimos de junio él mismo reveló la ofensiva azulgrana por su fichaje. Su ilusión tiene un barniz angustioso. Entre la diferencia horaria -seis horas más en Cantón, China- y el interés de sus allegados en saber cómo van las negociaciones al minuto casi no descansa. Él mismo está en contacto permanente con su representante para conocer cualquier detalle novedoso.

Las ganas de jugar en el Barça se combinan con la presión del cierre del mercado futbolístico en China, el próximo viernes, y la negativa del Guanzghou a acceder a su traspaso inmediato argumentando que queda media temporada y muchos títulos en juego, incluyendo la Champions asiática. Paulinho lo está poniendo todo de su parte para que el club chino le abra la puerta de salida y, de paso, la de entrada en el Camp Nou, donde su compatriota y compañero de selección Neymar ya ha dicho públicamente que le espera con los brazos abiertos. Paulinho, titular fijo con la selección brasileña, está apretando desde todos los flancos para lograr ese propósito, siempre con buenas maneras. Por ahoraa, lo que logró es que el Guangzhou le hablara de enero próximo, pero puede ser parte de su estrategia negociadora.

El problema añadido, que tiene que ver con ese cierre del mercado en China, es que el Guanzghou apenas tendría tiempo para encontrarle a un sustituto a su jugador de referencia. Paulinho tiene contrato en vigor con el club cantonés hasta 2020. El Barça nunca ha negado -eso sí, extraoficialmente- que Paulinho está en su agenda de refuerzos, aunque con la matización de que debe ser a un precio razonable. El ex de Corinthians y Totenham tiene una cláusula liberatoria de 40 millones de euros, cifra que está fuera de las intenciones de pago del Barça. El trabajo de Paulinho también pasa por lograr que esa cantidad sea claramente inferior.

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