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La selección femenina de fútbol rompe otra barrera para soñar con la gloria olímpica

MADRID, 25 Feb. (EUROPA PRESS) –

La selección española femenina de fútbol logró el pasado viernes una clasificación histórica para competir en París este próximo verano en sus primeros Juegos Olímpicos, una nueva barrera superada por el combinado nacional en el espacio de seis meses y que suponen otro paso adelante de un deporte femenino nacional en auge desde hace más de una década.

El fútbol femenino no había tenido hasta ahora la oportunidad de disfrutar el considerado mayor evento deportivo mundial que se disputa cada cuatro años. Ni siquiera había estado seguramente cerca desde que esta modalidad entrase en el programa de los Juegos en 1996 con motivo de la cita celebrada en Atlanta (Estados Unidos), un claro retroceso con el masculino, que lo era desde 1900.

Para llegar a los Juegos la vía principal era el Mundial y la selección femenina no llegó a estrenarse en esta competición hasta no hace demasiado, en 2015 en Canadá, donde ni siquiera pasó de la fase de grupos. Las tres mejores europeas eran las que se ganaban ese derecho, al igual que en 2019 en Francia, donde repitió, pero quedándose en los octavos de final apeada por la todopoderosa Estados Unidos.

Cuatro años después, España tocó la gloria e hizo historia, pero ya no le servía para cumplir el sueño olímpico ya que se había modificado el proceso clasificatorio y que en Europa era a través de la nueva Liga de Naciones que arrancaba en 2023 y que repartía además tan sólo dos plazas ya que una de las tres europeas era ya de Francia como anfitriona.

Pero la campeona del mundo no falló y aprovechó su gran estado de forma para dominar su grupo por delante de una potencia como Suecia y luego desarboló a Países Bajos para meterse en la final y sellar su pasaporte a la capital francesa, algo casi más importante entonces que la posibilidad ahora de sumar un nuevo título a su palmarés el próximo miércoles en el Estadio de La Cartuja de Sevilla. En poco más de seis meses, título mundial, pasaporte a los Juegos, una segunda final y, también por primera vez, número uno del ranking FIFA.

Todo ello después de superar también todo lo sucedido tras la final de la Copa del Mundo, con el inapropiado e innecesario beso de Luis Rubiales a Jenni Hermoso que terminó con la dimisión del por entonces presidente de la RFEF, la marcha de Jorge Vilda y la agitada llegada al cargo de Montse Tomé, con una polémica primera lista que provocó la contundente queja de las internacionales, solucionada tras una reunión hasta altas horas de la madrugada a poco de visitar a Suecia. Pero las futbolistas fueron capaces de sobreponerse a todo para ganar en Gotemburgo (2-3) y poner la primera piedra en el camino a París.

Luego, también hubo polémica con el error informático que impidió jugar a Irene Paredes ante Suiza o el cambio de Aitana Bonmatí en el duelo perdido ante Italia, pero finalmente tuvo todo un final feliz el pasado viernes y un nuevo hito para esta selección femenina, privada en sus últimos partidos de su líder Alexia Putellas y de jugadoras como Patri Guijarro, ‘Mapi’ León o Claudia Pina que todavía consideran que no se dan las condiciones para volver.

A POR EL PODIO OLÍMPICO El fútbol femenino rompió también una barrera en el deporte olímpico español ya que era prácticamente el único que aún no había disfrutado de esta condición, junto al sofbol, que no tiene tanto arraigo en el país. El resto sí había tenido esa oportunidad, aunque, en el caso de las mujeres, debutaron en los Juegos de casa en Barcelona’92. Allí, se estrenaron el baloncesto, el hockey sobre hierba, el voleibol y el balonmano, mientras que el waterpolo femenino no lo hizo porque no fue olímpico hasta Sydney 2000.

De todos estos equipos femeninos, el más recordado fue el de hockey sobre hierba que sorprendió a todos con una medalla de oro que dejó uno de los grandes y más recordados momentos de aquella cita. Las conocidas ‘chicas de oro’, de hecho, son hasta el momento la única selección femenina campeona olímpica.

Y las únicas que se les han podido acercar hasta el momento son las jugadoras de waterpolo, plata en Londres 2012 y en Tokyo 2020, y las de baloncesto, plata en Río 2016, batidas en todos los casos por los Estados Unidos. El balonmano también tiene un histórico metal en su palmarés, el bronce de 2012, para completar las cinco del deporte femenino nacional por equipos en Juegos.

Ahora, en la capital francesa, la actual campeona del mundo de fútbol tratará de unirse a esta lista y de acompañar al hockey sobre hierba. La ‘Roja’ llegará a París como una de las grandes favoritas seguramente junto a la anfitriona y los Estados Unidos pese a su discreta última Copa del Mundo.

Además, en el caso de ganar el oro, sería la tercera selección española en hacerlo tras el fútbol y el waterpolo masculinos, que lo hicieron en 1992 y 1996, respectivamente, y provocaría que España y Alemania fuesen los únicos países en ser campeones del mundo y olímpicos en las dos modalidades.