Nadal, a su décima final de Roland Garros con un recital impresionante

Un recital completo del rey de la tierra batida y Roland Garros. Rafa Nadal buscará su décimo título en París, el domingo (15.00 horas, Tele5 y Eurosport 1), tras dar una lección a uno de sus posibles sucesores, el austríaco Dominic Thiem, a quien ha batido por 6-3, 6-4 y 6-0 en 2h.07’.

Nadal sigue siendo una apisonadora en París. Llega a la final sin ceder un set y habiendo entregado sólo 29 juegos. Su mejo registro en el torneo, superando los 35 cedidos en la ruta a la final de 2012 o los 37 en 2008. Presenta las mejores credenciales ante el duelo definitivo de campeones contra el mejor de 2015, el suizo Stan Wawrinka, vencedor en la primera semifinal del británico Andy Murray por 6-7 (6), 6-3, 5-7, 7-6 (3) y 6-1.

El clásico de la gira de arcilla llegó a su cuarto y definitivo capítulo, y Nadal, 31 años, dejó bien claro a Thiem, 23, que puede derrotar a Novak Djokovic pero le queda un camino que recorrer para acercarse al campeón de 2005 a 2008 y de 2010 a 2014.

Empezó rompiendo el austríaco el saque de Rafa, pero enseguida lo recuperó éste, dispuesto a marcar territorio, enseñar galones, desde el inicio para que no se disparase el pegador centroeuropeo. Excepcional rendimiento de Nadal, en estado de gracia. Su derecha fue un rayo, el revés no se quedó atrás y siempre sirvió bien cuando lo necesitaba. Sí, se le escapó el turno inicial de saque, pero después lo conservó con autoridad, remontando seis bolas de ‘break’ con una facilidad pasmosa. Confianza máxima, que se revela especialmente en instantes definitivos.

La pasmosa facilidad del manacorí para conseguir puntos impresionantes, de tiralíneas, provocaron los murmullos de incredulidad del público de la central. Conocen bien sus cualidades, pero siempre sorprende con algo más, sobre todo ahora que ha recobrado su mejor versión. Completó la obra de demolición en la tercera manga.

Cuanto más rápido, menos probabilidades de que aparezca un problema inesperado. Sometió a Thiem en las finales del Godó y Madrid, se tomó un respiro en la derrota de cuartos en Roma y así se lo demostró en París al séptimo jugador mundial.

El domingo, cita con la historia. Será su decimonoveno duelo con Stan Wawrinka, primero desde que le batiera en la tierra de Montecarlo 2016 por 6-1 y 6-4. En el balance global, 15-3 Nadal. Y una espina clavada, aquella final del Open de Australia cedida en 2014, cuando se lesionó la espalda justo antes de que se iniciase la confrontación que se llevó el suizo.

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