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Nico García Boissier y Adrián Abadía se cuelgan un histórico bronce en Doha y estarán en París

La dupla española fue tercera en la final de trampolín 3 metros sincronizado

   MADRID, 4 (EUROPA PRESS)

   Los españoles Nicolás García Boissier y Adrián Abadía han conquistado una histórica medalla de bronce en la final de saltos sincronizados de trampolín de 3 metros en los Campeonatos del Mundo de natación, que se están disputando en Doha, un resultado que les permite sellar su billete para los Juegos Olímpicos de París 2024.

   De esta manera, la dupla canario-balear consigue la primera presea en saltos para España en un Mundial, un hito que llega, además, acompañado de la clasificación olímpica, a priori el principal objetivo de la pareja en la cita mundialista.

   Con una puntuación de 383,28 tras las seis rondas, Abadía y García Boissier lograron terminar terceros en Doha, solo por detrás de las duplas china (442,41) e italiana (384,24) y por delante de potencias como México o Gran Bretaña.

   Los chinos Zongyuan Wang -que se colgó su 18ª medalla de oro consecutiva- y Daoyi Long no dieron lugar a la sorpresa y confirmaron su favoritismo con la medalla de oro, mientras que los italianos Lorenzo Marsaglia y Giovanni Tocci se llevaron la plata.

   «Hemos hecho historia. No entraba en los planes, veníamos solo por y para buscar la plaza olímpica, la medalla ha sido un extra. Haber conseguido el objetivo por el que hemos trabajado, por el que Adri y yo nos hemos mudado a Madrid, dejando muchísimas cosas de lado, y conseguirlo además con este pedazo de metal, tiene muchísimo valor», señaló García Boissier.

   Todo tras una «final muy dura». «Es una competición directa con 27 parejas. Sabíamos que nos beneficiaba por la dificultad y por lo complicado que es competir en una prueba tan larga. Nosotros tenemos una serie muy estable, aunque no es de las más difíciles, pero sabemos hacerla muy bien. Lo que teníamos que hacer era hacer nuestros saltos, lo hemos hecho y hemos tenido un premio extra», indicó.

   «Cuando salí del agua, lo primero que hice fue preguntarle a Adri cuánto habíamos hecho. Cuando me lo ha dicho, lo sabíamos. Se me ha salido una lágrima, porque ha habido mucho trabajo detrás de esto, y que se haya visto recompensado es lo mejor que podía haber pasado», prosiguió.

   «Sabemos dónde estamos, somos realistas. Una final olímpica son las ocho mejores parejas, no es una competición con 27. Vamos a París a hacer lo mismo que hemos hecho aquí, y si con eso vale para estar arriba, guay; si nos vale para quedar los últimos de los ocho, también. Hemos cambiado de aires, Adri y yo nos fuimos a Madrid a empezar este proyecto, y nos hemos sincronizado», finalizó.

   Por su parte, Abadía confesó estar «gritando por dentro» de alegría. «Estoy gritando de alegría por dentro. Es una medalla que no esperábamos. El objetivo era estar en París. Detrás de cada salto hay mucho trabajo y cada uno tiene su recompensa. Mi madre y mi abuela han sido mi papá y mi mamá, esta medalla va por ellas», dijo.

   «Me cuesta asimilarlo pero estamos en los Juegos. Hay que hacer el mismo trabajo que hacemos en casa e ir con todo a los Juegos. A París, al final me voy a poder comer ese cruasán en la villa olímpica», añadió.

   En la competición femenina, la española Valeria Antolino solo pudo acabar en la 34ª posición (224.90 puntos) en la plataforma individual. El primer objetivo este domingo era pasar el corte de 18 semifinalistas, pero un bajo primer salto (36) y un tercero fallido -el de menor dificultad de su serie- la dejó prácticamente sin opciones.