Pavé, tierra y una dura crono final para el Tour 2018

Actualizado 17/10/2017 14:02:33 CET

MADRID, 17 Oct. (EUROPA PRESS) –

Los organizadores del Tour de Francia desvelaron este martes en París el recorrido de la edición de 2018, que dará comienzo el 7 de julio y concluirá el 29 del mismo mes, con una complicada contrarreloj de 31 kilómetros en el País Vasco francés en la penúltima jornada como posible juez para el podio final y otras variadas dificultades a las que se tendrán que enfrentar los favoritos.

ASO presentó en la capital francesa el camino al que tendrá que enfrentarse Chris Froome (Sky), que acudió junto a casi todos los aspirantes al Palacio de Congresos donde recibió su tercer ‘Vélo d’Or’ de la revista ‘Vélo Magazine’ por su doblete Tour-Vuelta.

El británico buscará conquistar su quinto triunfo y unirse a los míticos nombres del español Miguel Indurain, el belga Eddy Merckx y los franceses Bernard Hinault y Jacques Anquetil, un recorrido que le encaja bastante bien por la presencia de casi 70 kilómetros contra el crono y sólo tres grandes finales en alto, aunque hay mucha montaña en Alpes y Pirineos.

Desde la salida en la Vendée, el 7 de julio, una semana más tarde de lo habitual por la disputa del Mundial de Fútbol en Rusia, hasta la llegada en los Campos Eliseos, los corredores, reducidos ahora a ocho por equipo, tendrán que enfrentarse a una primera parte donde tendrán que estar atentos hasta la llegada de la montaña, ya en la segunda semana y con los Alpes antes que los Pirineos, situados en la tercera definitiva.

La ‘Grande Boucle’ abrirá ya la oportunidad a los favoritos que mejor se manejen contra el crono como el propio Froome o el holandés Tom Dumoulin de abrir las primeras ventajas con los escaladores como el colombiano Nairo Quintana o el francés Romain Bardet con una contrarreloj por equipos de 35 kilómetros con salida y llegada en Cholet.

Dentro de esa primera semana, a la dificultad del viento y los cortes, estará la vuelta del pavé en la novena etapa con final en Roubaix, donde termina la clásica París-Roubaix. Habrá un total de 15 sectores, el más largo de más de dos kilómetros y medio, mientras que tres días antes los aspirantes podrían intentar arañar algún segundo valioso en el final en el Muro de Bretaña de dos kilómetros.

Tras los nerviosos primeros nueve días y el primer día de descanso, será el turno para la montaña, con la aparición de las cotas alpinas y los dos primeros finales en alto. En este sentido, destaca la vuelta del mítico L’Alpe d’Huez, que se subió por última vez en 2015, y que será el final de la duodécima etapa donde también estarán otros puertos conocidos como La Madeleine o la Croix de Fer.

UNA PISTA FORESTAL SIN ASFALTAR MEDIRÁ A LOS ESCALADORES

Sin embargo, la atención estará antes, en la décima etapa, por la presencia de Le plateau des Glières, un lugar donde se instaló la resistencia francesa en la II Guerra Mundial y que es inédito en el Tour. El principal peligro de esta subida de 6 kilómetros con promedios duros del 11 por ciento será que contará con un tramo de casi dos kilómetros de pista forestal sin asfaltar, lo que la convertirá en aún más complicada para los favoritos. Un día después, el segundo final en alto en los Alpes en La Rosiére.

Para la tercera y definitiva semana, los protagonistas serán los Pirineos, destacando la jornada entre Bagneres-de-Luchon y Saint-Lary-Soulan, de tan sólo 65 kilómetros y con la llegada también inédita al col de Portet, 16 kilómetros al 8,7 por ciento de media, antes de superar el Peyrosourde y Val Louron-Azet.

Dos días después los corredores afrontarán 200 kms entre Lourdes y Laruns con tres colosos pirenaicos como el Aspin, el Tourmalet y el Aubisque, mientras que la semana se iniciará con otra dura etapa entre Carcassonne y Bagneres-de-Luchon, con tres puertos en los últimos 60 kilómetros y breve entrada en territorio español, en Lleida.

Y si aún quedan cosas por decidir antes de llegar a París, los favoritos al podio se medirán, como en la pasada edición, en una contrarreloj el penúltimo día, aunque será de más recorrido (31 kms por los 22 de 2017) y más empinada, con final en Espelette en el País Vasco francés. Los favoritos tendrán que enfrentarse a una etapa con muchos tramos de subida, con un puerto corto, Pinodieta, en su tramo final, or lo que no será tan ‘sencilla’ para los grandes especialistas.

También habrá novedades como las nuevas bonificaciones que pondrán en liza los organizadores durante las primeras nueve etapas de tres, dos y un segundo para los tres primeros que crucen un punto kilómetro en concreto.

Loading...