Rafa Nadal remonta ante Leo Mayer y jugará los octavos del US Open ante Dolgopolov

Hora y media sufriendo. De nuevo un set en contra. Historia conocida por Rafa Nadal, ya la había experimentado en la ronda anterior contra el japonés Taro Daniel. El número uno mundial, al borde de un ataque de nervios, hasta que halló el punto de inflexión que tanto perseguía para atenazar la tensión que le engullía y frenar el ímpetu de Leo ‘Yaca’ Mayer.

De la ansiedad por las oportunidades perdidas a un recital completo de tenis. Todo cambió en una bola, la que era decimocuarta ocasión de ‘break’ favorable a Nadal. La cazó, y se disparó hacia los octavos de final. Triunfo sobre ‘Yaca’ Mayer por 6-7 (3-7), 6-3, 6-1 y 6-4 en 3h.15’.

Cruce en octavos contra el siempre peligroso, por tan heterodoxo como talentoso, Alexandr Dolgopolov. De regreso a la cuarta eliminatoria de Nueva York, y de un Grand Slam, seis años después. Arrolló con una de esas tardes suyas de máxima inspiración por 6-1, 6-0 y 6-4.

Nadal se preguntaba por qué había sufrido tantos nervios ante Lajovic y Daniel. Tuvo que lidiar con ellos según se iban escapando las bolas de ¡break’. No convirtió ninguna de las seis del set inicial, y al ‘tiebreak’. Lo jugó mal Rafa, cometiendo errores no forzados de bulto que cedieron la iniciativa definitivamente al suramericano, 30 años y 59 del ranking ATP, en el cuadro gracias a una baja porque cedió en la última criba de la fase previa.

Con 6-7 (3-7), 1-2, dos bolas de ‘break’ en contra de Rafa Nadal. El momento más delicado, que solventó a base de unos primeros saques certeros que le dieron vida cuando Mayer lo metía todo y él no acababa de hacerse con la pista y ayudaron a que se impulsase después. El balear sólo entregó su saque cuando servía para partido con 5-2 en el cuarto set.

La contienda se desequilibró a favor de Nadal en el séptimo juego del segundo set. A la decimocuarta bola de break sí rompió el servicio de Mayer, y ya no hubo vuelta atrás. Celebrando cada punto com una victoria absoluta, buscando encender la grada, sentir el apoyo, Nadal selló la segunda manga con un passing cruzado de derecha espectacular. Se acuclilló y empezó a enseñar una y otra vez el puño en señal de felicidad, así como de liberación de presión.

De una tacada, siete juegos seguidos Nadal: del 2-3 en el segundo set al 6-3 y 3-0 en el tercero. Y el manacorí desatado, exhibiendo su poderoso ‘drive’, lanzándose sin dudarlo hacia la segunda semana de Grand Slam venciendo por cuarta vez a un Mayer cuyo sueño duró una hora y media.

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