Resumen del empate del Sevilla frente al Maribor para acceder a octavos de Champions

El Sevilla logró un deslucido pase a los octavos de final de la Champions League, pero pase al fin y al cabo, con un triste empate en el estadio de la cenicienta del grupo E, un Maribor que no tenía nada que hacer y que sacó a relucir muchos de los defectos que arrastra este Sevilla que entra como segundo de grupo y que durante muchos minutos tuvo la clasificación en el bolsillo gracias a la victoria del Liverpool ante el Spartak de Moscú.

Champions League: Maribor – Sevilla, en imágenes

A los nervionenses les bastaba un empate que al final consiguió, pero incluso con la derrota en Eslovenia podía meter su bola en el sorteo del próximo lunes siempre y cuando los rusos no ganaran en Anfield. Como los de Jürgen Klopp goleaban desde muy pronto a su adversario, puede decirse que la clasificación no peligró casi en ningún momento, aunque pasó por unos primeros minutos de angustia, cuando el Maribor se adelantaba muy pronto en el marcador ante el equipo dirigido por Ernesto Marcucci en ausencia del aún convaleciente Eduardo Berizzo.

Y fue un pase deslucido porque el Sevilla, aunque mejoró en la segunda, tiró una primera mitad en la que entró sin actitud ni tensión. Se vio muy pronto sorprendido por un remate de Tavares que besó la red tras un centro desde la derecha prácticamente en la primera ocasión del Maribor, un equipo que con muy poca posesión generó mucho más peligro que un conjunto que rozaba incluso el 80 por ciento de la misma sin ni siquiera pisar el área de Handanovic.

Sólo tímidos disparos desde fuera del área lograba sacar el Sevilla ante un sistema defensivo por acumulación que cerraba todas las líneas de pase en el ataque visitante. Banega, a la media hora de juego, protagonizaba lo que podía parecerse más a un intento por inquietar a un Maribor que se encontraba cómodo y que antes del descanso disfrutaba de dos ocasiones más para haber aumentado la ventaja. Sorprendía la facilidad con que los eslovenos se plantaban delante de Sergio Rico y la incapacidad de un equipo plagado de estrellas para desbordar a un enemigo inferior.

En la segunda mitad mejoró un Sevilla que en tres minutos ya había creado más ocasiones que en los primeros 45. Con Correa haciendo conducciones que generaban espacios, Banega se topó con Handanovic, mientras que un zapatazo de Escudero obligó al meta del Maribor a protagonizar una meritoria estirada junto a la cepa del poste. Marcucci apeló a la magia de Ganso y el brasileño sería el hombre que lograría maquillar de alguna manera la noche eslovena. Primero lo intentó con un cabezazo fuera y, después de la mejor ocasión de los blancos antes del gol, un mano a mano de Ben Yedder ante Handanovic, hizo que una pifia de éste se convirtiera en el empate tras un zurzado en una de las jugadas en horizontal de Correa.

Quedaba sacar el orgullo e intentar salir vencedor de la cita, pero el marcador no se movería más. Ganso, otra vez, fue el que más cerca estuvo de lograr la victoria al no llegar a rematar un centro de Jesús Navas, que había salido en sustitución de Mercado.

Al final, el Sevilla logró el primer objetivo marcado en la competición, estar en los octavos de final. Ahora toca esperar que el sorteo se benévolo.

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