Susana Díaz sepulta el sanchismo en Andalucía

El PSOE andaluz de Susana Díaz se ha consolidado este fin de semana como una realidad paralela dentro del nuevo PSOE que propugna Pedro Sánchez. Los sanchistas no han sumado suficientes apoyos de sus compañeros para forzar primarias en los congresos provinciales del PSOE andaluz, evidenciando así el control orgánico que Díaz mantiene en su territorio. Los candidatos sanchistas sólo han conseguido los avales para competir por la secretaría general en dos provincias -Almería y Málaga-, las únicas donde habrá primarias, junto a Granada, donde habrá tres aspirantes, pero ninguno afín a Ferraz. El proceso se abre ahora y culmina con la votación el próximo 1 de octubre.

En las otras cinco provincias habrá un líder afín a Díaz, y en cuatro de ellas repetirá el actual secretario provincial. Al contrario que en otros territorios clave, como Asturias, donde el candidato sanchista se ha hecho con la secretaría regional, forzando una bicefalia con el otrora presidente de la gestora, Javier Fernández, el fuero de Susana Díaz está intacto. Su poder orgánico al frente de la federación más numerosa del PSOE le permite seguir articulando un discurso alternativo al de Pedro Sánchez, incluso después de haber sido derrotada ostensiblemente en las primarias socialistas.

La derrota del sanchismo andaluz ha quedado especialmente patente en dos provincias: Sevilla y Cádiz

Sánchez ganó el pulso a Susana Díaz gracias, en parte, a los avales y los votos que logró en Andalucía. Pero esos apoyos no han tenido una réplica ni en el congreso regional, donde la sevillana revalidó su liderazgo sin un oponente de peso, ni en los cónclaves provinciales. La derrota del sanchismo andaluz ha quedado especialmente patente en dos provincias -Sevilla y Cádiz- donde más opciones tenían para sacar candidato y pelear por la secretaría general.

La capital andaluza es la agrupación de Susana Díaz y la que más militantes inscritos tiene de toda España, de ahí que el sanchismo andaluz se haya volcado por impulsar la figura de la exconcejal Eva Patricia Bueno, como rival de la actual secretaria general, Verónica Pérez. En la campaña de recogida de avales ha estado muy presente uno de los hombres fuertes de Sánchez en Ferraz, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, figura clave para la victoria del madrileño ante Díaz.

Eva Patricia Bueno pertenece a la agrupación sevillana de Miraflores, la misma que Gómez de Celis. Esta vez, sin embargo, no ha logrado llegar al 20% mínimo de avales que se necesitan para formalizar su candidatura en unas primarias. Los socialistas andaluces votan distinto en Madrid que en Sevilla, igual ocurre en las elecciones, donde el PSOE es el partido más votado en Andalucía en unas autonómicas, pero no en unas generales.

El fracaso de los sanchistas en Sevilla también se extiende a Cádiz, la provincia donde más apoyos y avales obtuvo Pedro Sánchez en las primarias. Hasta un 40% de votos de la militancia, lo cual hacía suponer que aquí se libraría la gran batalla orgánica entre sanchistas y susanistas. Pero los aspirantes de peso no se han atrevido a pelear en campo abierto. Los hermanos Román -Rafael y José María- han jugado un papel fundamental en la victoria de Pedro Sánchez.

El socialismo gaditano siempre ha ejercido de contrapeso al de Sevilla, esto es, a la ejecutiva regional, es la agrupación más crítica, pero también la que atesora más fricciones internas. El aspirante de primer orden habría sido José María Román, alcalde de Chiclana, pero finalmente cedió el papel al militante Jesús Ruiz, que no ha logrado plantar cara a la secretaria provincial, Irene García.

En Huelva y Jaén también repiten los actuales secretario provinciales, Ignacio Caravallo y Francisco Reyes, dos de los puntales orgánicos de Susana Díaz

En Huelva y Jaén también repiten los actuales secretario provinciales, Ignacio Caravallo y Francisco Reyes, dos de los puntales orgánicos de Susana Díaz. En Almería, el actual líder, José Luis Sánchez Teruel, se enfrentará a dos aspirantes con muchas opciones, el sanchista y exdiputado Antonio López Olmo, y el senador que representa una “tercera vía”, Juan Carlos Pérez Navas.

Granada era otra provincia donde los sanchistas preveían tener candidato, apostaron por el secretario general de la agrupación de la capital, José María Rueda, que finalmente se queda fuera. El puesto de secretario provincial que abandona Teresa Rodríguez se lo disputarán el presidente de la Diputación, José Entrena, y el alcalde de Maracena, Noel López.

En Málaga, donde no repite el actual líder, Miguel Ángel Heredia, también habrá primarias, toda vez que tanto el delegado de la Junta en Málaga, José Luis Ruiz Espejo, considerado cercano a la Ejecutiva saliente, como el que fuera portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de la capital, Rafael Fuentes, han logrado el porcentaje de avales requerido para convertirse en candidatos.

En Córdoba se ha dado el recuento más polémico, con amago de recurso por parte de la candidata sanchista, Teba Roldán

Por último, en Córdoba se ha dado el recuento más polémico, con amago de recurso por parte de la candidata sanchista, Teba Roldán, que no ha obtenido los avales necesarios. La secretaría general la ostenta ahora Juan Pablo Durán, a la sazón presidente del Parlamento andaluz, que deja el cargo tras dos años admitiendo que es incompatible. Le sustituye su mano derecha y presidente de la Diputación, Antonio Ruiz, con el cabreo descomunal de fondo de la corriente sanchista, que sugiere que ha habido algún tipo de irregularidad en el recuento.

Dos sensibilidades en el PSOE

La pugna entre Susana Díaz y Pedro Sánchez por el liderazgo del partido se percibió como un pulso entre la vieja guardia, que defendía una vuelta a los orígenes del socialismo ortodoxo de Felipe González, y una especie de socialismo new age, con aires de refundación y algunas ideas importadas de Podemos. Otros muchos simplificaron el enfrentamiento asegurando que Díaz representaba al aparato y Sánchez a las bases. Sea como fuere, el proceso precongresual en Andalucía evidencia que siguen existiendo dos sensibilidades dentro del PSOE. Los susanistas han barrido a los sanchistas en su casa, que se han quedado lejos de ese 37% de apoyos que lograron en las primarias para la secretaría federal.

Susana Díaz no tenía intención de abrirle la puerta a los sanchistas en su territorio y, mucho menos, dejar que se asiente un sector crítico de peso en alguna de las ocho provincias. El 13º Congreso del PSOE andaluz dejó el terreno allanado a los candidatos oficiales, al aprobar que el reglamento interno para los futuros congresos provinciales no sería el que se aprobó en el 39 Congreso federal, que encumbró a Pedro Sánchez, sino en el anterior.

Los aspirantes a participar en las primarias para elegir a los ocho secretarios provinciales tendrían que presentar el aval del 20% del censo

Los aspirantes a participar en las primarias para elegir a los ocho secretarios provinciales tendrían que presentar el aval del 20% del censo, como estipulan las viejas normas, y no el 3%, como dispuso el último Congreso federal y como reclamaban los sanchistas. Así, Díaz resolvió por anticipado la guerra entre oficialistas y críticos en las provincias.

Los más antisusanistas, que en realidad no estuvieron presentes en el Congreso andaluz, se echaron las manos a la cabeza, tildaron la estrategia de “lamentable”, e incluso amenazaron con “impugnar” la resolución. Sin embargo, Susana Díaz convocó oficialmente el Congreso del PSOE andaluz justo un día después de perder las primarias contra Sánchez, antes, por tanto, de que se celebrase el cónclave federal y se aprobase el nuevo reglamento interno. De modo que los socialistas andaluces no tienen la obligación estatutaria de acogerse a la nueva normativa, ni en el regional ni en los provinciales.

En todo caso, sería voluntario para quien quisiera adelantarse, pero ninguno de los ocho líderes provinciales andaluces lo hará. El pleno del 13º Congreso del PSOE-A aprobó una trasposición de los estatutos federales, con una disposición adicional que dejaba en manos de los territorios la posibilidad de mantener la exigencia del 20% del censo fijada en el 38 Congreso como requisito para presentarse a las primarias o rebajarla hasta el 3% tal y como quedó definida en el 39 Congreso. Los sanchistas reclamaban públicamente la segunda opción para “generar más participación de la militancia”, y recordaban que las primarias que enfrentaron a Díaz y Sánchez demostraron que “tener más avales no significa contar con más votos”. La andaluza ganó en firmas, pero perdió en papeletas. Esta vez, su previsión no ha fallado en Andalucía, donde la recogida de avales y el apoyo del aparato aún garantiza la victoria del candidato.

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