La intención de aplicar un 155 “light” provoca desconcierto en la España de las banderas

Barcelona paulatinamente va perdiendo el miedo a sentirse española. Los balcones de no pocos ciudadanos anónimos se adornan con banderas constitucionales a riesgo de ser señalados. Todo ello, mientras planea sobre los catalanes la aplicación del artículo 155.

Gracias a las subvencionadas Òmnium Cultural y la ANC, Cataluña se llenó de esteladas para saludar a un nuevo estado impuesto a la fuerza disfrazado de democracia con un referéndum imposible.

Sin embargo, la Cataluña silenciosa, poco a poco, ha ido mostrando su repulsa contra las mútiples imposiciones soberanistas en materia de cultura, enseñanza, medios de comunicación y simbología.

Una aplicación suave del artículo 155 no resolverá los problemas y dará alas al victimismo nacionalista

Algunos ciudadanos valientes han mostrado su desconcierto ante las tímidas medidas que está anunciando el Gobierno. 

El PSOE -en su línea ambigua- aboga por una versión suave del artículo que permita intervenir la autonomía catalana, con una aplicación “muy limitada y lo más breve posible”. El partido naranja, por el contrario, no ocultaba que su apuesta pasa por “restablecer la democracia” en Catalunya por la vía rápida, ya que el 155 abre un horizonte cercano para unas elecciones autonómicas. Varios partidos sin representación parlamentaria como VOX y dCIDE (Centro Izquierda de España) ya han solicitado más firmeza -no sólo en la aplicación del artículo- sino también contra los golpistas.

El Gobierno insiste en que “únicamente” se pretende “recuperar legalidad y recuperar la convivencia” con el 155 dejando claro que la intervención será mínima. Cada vez son más los ciudadanos que se sienten abandonados por el Ejecutivo de Mariano Rajoy que -parece no entender- que no sólo se debería profundizar en la intervención, sino que ésta debería haber llegado mucho antes.

TV3 seguirá difundiendo propaganda nacionalista con el 155

El propio presidente del Gobierno ha desmentido hoy que se vaya a intervenir ningún medio de comunicación ni que se vayan a tomar especiales en materia de Enseñanza por lo que, previsiblemente, la propaganda secesionista seguirá funcionando con normalidad.

Así pues, el nacionalistmo segurá difundiendo sus posverdades, mentiras, bulos y noticias falsas adobados con buenas dosis de victimismo. Esto tendrá su efecto en el resultado de las futuras elecciones previstas en Enero de 2018 y que a todas luces perjudicará a las posiciones constitucionalistas.

Los españoles catalanes que han apostado por la Constitución y la legalidad vigente comienzan a sentirse abandonados por un Estado que actúa tarde, con exceso de celo y una prudencia que lo hace parecer débil.

Los ciudadanos constitucionalistas siguen preocupados por los problemas de fondo que atañen a la educación, medios de comunicación, inmersión lingüística o la seguridad y que, desde luego, no resolverá el artículo 155. 

Los valientes siguen mostrando sus banderas españolas en los balcones conscientes de la escasa corresponsabilidad del Gobierno.

Sin duda, si Mariano Rajoy no está a la altura de lo que le pide la España de las banderas, lo pagará en las elecciones que él mismo solicita.

Y mientras tanto, Jordi Pujol, Carles Puigdemont y Artur Mas siguen en libertad conspirando contra la unidad de España.

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