“Asociaciones de usuarios” de la sanidad pública española rechazan el dinero de Amancio Ortega, pero admiten el de Irán y Venezuela

Amancio Ortega

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Por José L. Román.- Algunas “asociaciones de usuarios” de la sanidad pública española, han mostrado su rechazo a la donación de 320 millones de euros que la Fundación Amancio Ortega anunció hace unos meses, para la renovación de los equipos de diagnóstico y tratamiento del cáncer en los hospitales públicos españoles.

A estas alturas de la película de desmadre y cachondeo en que han convertido las instituciones más emblemáticas, huelga decir de qué doctrina ideológica se alimentan esas “asociaciones de usuarios”, que maman y se sostienen de unos escuálidos presupuestos nacionales, que salen de los más que esquilmados bolsillos de los sufridos contribuyentes españoles. Se les llama “asociaciones de usuarios”, pero que nadie se equivoque ni confunda, son solo chiringuitos que nacen como los hongos por todas partes, como oficinas de colocación de los partidos, donde los amiguetes de una misma ideología que no han dado un palo al agua en su vida, se erigen como defensores de lo público siempre y cuando las cuestiones a tratar, sean inherentes a los postulados ideológicos que les marcan sus amos.

Esas mismas asociaciones que ahora se levantan en oleada de improperios contra la donación de Amancio Ortega, no abrieron la boca mientras los podemitas estaban recibiendo dinero de Venezuela, donde el pueblo gobernado por Maduro se muere de hambre, mantiene en prisión a presos políticos, y disuelve las manifestaciones a tiro limpio. Tampoco tuvieron una palabra de crítica cuando la televisión de Pablo Iglesias recibía dinero de Irán, país donde se somete brutalmente a las mujeres y se ahorca a los homosexuales. Y por supuesto, nada que decir sobre el dinero que ha venido a espuertas desde los países del Golfo que financian el terrorismo islamista, para alimentar a clubes de fútbol de la Liga española.

Cuando el dinero abundante viene y se queda, y su origen tiene restos de sangre por el terror y la violencia marxista o islamista, entonces, esas “asociaciones de usuarios” que ahora se escandalizan por la donación de dinero de Amancio Ortega, se esconden como perros mudos bajo la cama de su propia villanía.

Si España fuese un país serio y respetado; un Estado nacional donde se explicase en las escuelas la historia del comunismo criminal, en lugar de ser una partitocracia de 17 autonomías antinacionales y antiespañolas, el gobierno de la nación, conformado por dirigentes honestos y con una formación sólida sin necesitar la política como medio de lucro, ya habría retirado las asignaciones públicas que reciben esas “asociaciones de usuarios”, por el mero hecho de mostrarse contrarias a los intereses nacionales.

Mientras esta democracia permita el auspicio de cualquier burriciego tocapelotas del porro y el botellón, para que a costa del presupuesto público se permita la chulería y la necedad de denigrar a personas tan respetables como Amancio Ortega, que de la nada a construido un imperio gracias a su entrega, esfuerzo y sacrificio, este país de mediocres no levantará cabeza.

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