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Borrell intentó salvarse ocultando a la CNMV que las acciones vendidas tras el chivatazo eran de su ex

Josep Borrell no dio a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) el nombre de la persona titular de las acciones que él mando vender tras el chivatazo de información privilegiada. No lo dio, pese a que la cercanía era relevante: era su ex mujer. Y lo hizo para intentar salvarse de la investigación abierta por la CNMV.

El ministro ha sido sancionado con 30.000 euros por la venta de 10.000 acciones de Abengoa haciendo uso de la información privilegiada que otro cargo del Gobierno de Pedro Sánchez -el ahora secretario de Estado de Energía y entonces presidente de la compañía, José Domínguez Abascal– le pasó por medio de una llamada telefónica un día antes de que la empresa  entrara en preconcurso de acreedores. Pero las acciones que vendió el ahora ministro de Exteriores no eran personales. Él gestionaba la cartera de su ex mujer, Carolina Mayeur.

La CNMV abrió la investigación para comprobar el rastro de información privilegiada. Con ese motivo solicitó información a todos los consejeros de Abengoa -Borrell lo era por aquel entonces-. Y realizó diversas preguntas al ministro en el contexto de la investigación por la venta de acciones de la empresa en los días previos a la presentación del preconcurso.

Los investigadores preguntaron al ahora ministro por sus posibles vinculaciones familiares y relaciones a través de las cuales podría haber hecho uso de información privilegiada. Y le preguntaron expresamente por su cónyuge. Borrell contestó amparándose en la más pura y estricta literalidad. Es decir, sin alertar del nombre de su ex mujer y, por lo tanto, del paquete de acciones que gestionaba de ella. Justo el que había sido vendido el día previo al golpe de las acciones en la Bolsa.

Borrell no quiso revelar la identidad de su ex cónyuge en su respuesta a la CNMV. Pero la verdad es que había una operación de venta a la que estaba vinculado: la realizada por él con acciones cuya titularidad era de su ex esposa. Porque la venta del paquete de acciones por 9.030 euros benefició a su ex mujer evitándole una fuerte pérdida del valor de las participaciones. Los títulos se desplomaron un 52,07% y un 29,72% en las siguientes dos jornadas bursátiles.

El político catalán, además, tuvo que dar el nombre de sus hijos. Y el segundo apellido de ellos sí fue comprobado por la CNMV en base a los datos facilitados. Y fue en ese momento cuando saltó la coincidencia con el primer apellido de una persona que, efectivamente, figuraba en la lista de venta de las acciones justo antes de la comunicación ante la CNMV del hecho relevante en el que se informaba de la presentación del preconcurso oficial de acreedores.

El nombre de esa persona -la ex esposa de Borrell- era el de Carolina Mayeur, de nacionalidad francesa y nacida en 1951. Ella, además, provocó un segundo dato que alertó a la CNMV. Y es que, pese a que Borrell no mencionó su nombre, la dirección física que figura en el intermediario financiero de ella es la del que fuera el domicilio conyugal del ministro durante su primer matrimonio. Porque Mayeur olvidó actualizarlo. La coincidencia de casas volvió a alertar a la CNMV.

Por Carolina Mayeur, el ahora ministro ya pasó por momentos delicados en el pasado: en concreto, por una inversión en un fondo promovido por José María Huguet y Ernesto de Aguiar, acusados de fraude fiscal, un hecho que provocó que el político catalán tuviera que dimitir en 1999, justo cuando parecía catapultado a la candidatura a la Presidencia del Gobierno en 2000. De hecho dimitió entonces de la presidencia del PSOE, a pesar de haber ganado a Joaquín Almunia en las primarias.

La historia vuelve a situar en una posición incómoda a Borrell por el mismo nombre. Ella es su ex mujer y la madre de sus dos hijos: Lionel y Joan. El ahora ministro gestionaba su cartera de acciones de Abengoa. Y la CNMV, pese a no hacer recibido la información de boca de Borrell, no tardó en ligar el apellido de ella con el de los hijos.

La preocupación de Borrell por la cartera de su ex mujer fue descriptible: desde la conversación telefónica hasta la orden de venta no transcurrió prácticamente nada de tiempo. Tan sólo doce minutos. Y Borrell ordenó la venta de las acciones de Abengoa para evitar una fuerte pérdida a Mayeur.