Cerco al castellano en Cataluña: «Los políticos nos acosan y señalan sin ruborizarse»

Madres como D.U.C. denuncian en ABC el acoso al que les somete la administración y la comunidad educativa por reclamar horas en castellano para sus hijos

Cuando hace años decidió trasladarse de Mallorca a Cataluña para procurar un buen futuro a sus dos hijos, de 8 y 6 años, D.U.C. (prefiere dar solo las iniciales para proteger a sus vástagos), no imaginaba para nada el «vía crucis» que viviría «solo por reclamar un derecho constitucional». Ella y su marido, junto a otras familias del colegio Josep Guinovart de Castelldefels (Barcelona), arrancaron el curso 2015-16 una cruzada para pedir más clases en castellano en el centro. Ante la reiterada negativa de la dirección de la escuela y de la Consejería de Educación tuvieron que trasladar su lucha al terreno judicial. Casi un año después, 20 de las 30 familias que pidieron más español en las aulas han recibido el avalde la Justicia. Ella aún espera el fallo, pero eso no la ha liberado del intenso acoso al que han sido sometidos los demandantes por parte de la comunidad educativa y de los políticos. En declaraciones a ABC, esta madre explica su «tortuosa carrera hacia la libertad lingüística».

¿Cuándo empezó a percibir rechazo en el colegio?

Lo primero que noté fue un cambio de actitud en la dirección de la escuela. Primero era un trato cordial, abierto y afectuoso. Luego, tras pedir más castellano, pasó a ser distante. También algunos padres dejaron de invitar a mis dos hijos a las fiestas y meriendas a las que les invitaban el año pasado. Los motivos son claros. Me han llegado, pero indirectamente. A otras madres que han pedido castellano incluso las han excluido de los grupos de WhatsApp de la escuela.

¿Sus hijos se han sentido acosados?

Por suerte, y de momento, ellos no son conscientes de ese rechazo. Aunque sí ven que ya no van a tantos encuentros como en años anteriores. Me consta que los niños que más están sufriendo el rechazo por parte de sus compañeros son los de los cursos superiores, de 5º y 6º de Primaria. Mis hijos son más pequeños.

Aunque el conflicto lingüístico siempre se ha politizado, las autoridades autonómicas y locales se habían desvinculado del tema más humano, del acoso a las familias díscolas con la inmersión… ¿Se ha sentido usted acosada por los políticos?

Absolutamente. Además del acoso de algunos padres, también me siento desamparada por parte de mi ayuntamiento, el de Castelldefels. Una antigua concejal está liderando toda la campaña a nivel de padres y el propio Consistorio se posiciona a favor de las otras familias y nos acusa en un escrito oficial de romper la convivencia lingüística. Antes nos señalaba y acosaba solo la comunidad educativa; ahora los políticos nos acosan y señalan sin ruborizarse.

¿Cree que la situación cambiará?

Soy pesimista al respecto. Sigo sin comprender por qué se arma tanto lío cuando se pide más castellano. Tampoco entiendo por qué no ocurre lo mismo cuando se reclaman más horas de inglés. El motivo está más que claro. Hay un boicot político al aumento de la presencia del castellano en las aulas.

¿Qué le parece que el centro haya aceptado la doble vía?

Me parece mejor que una mala aplicación de las sentencias, aunque puede acabar segregando al alumnado. La mejor solución sería que el colegio replanteara su proyecto lingüístico ante la nueva realidad.

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