Crímenes sin resolver

Restos de sangre hallados en el coche de un vecino de Guareña permitieron detener en diciembre de 2009 al presunto asesino de Justa Perez, la mujer que nueve años antes fue cosida a puñaladas en su casa de Cristina (Badajoz).

Desde el mismo día del crimen, la Guardia Civil sospechó de un vecino de Guareña. En varias ocasiones le tomaron declaración, pero tuvieron de transcurrir nueve años antes de que los investigadores localizaran en su coche unos restos biológicos que, según concluyeron, se correspondían con la víctima.

El general Manuel Contreras, que es ahora el máximo responsable de la Guardia Civil en Andalucía, confirmó entonces que los agentes del Laboratorio de Criminalística inspeccionaron el coche del sospechoso durante 30 horas empleando un reactivo que hacía visibles los restos de hemoglobina. La técnica forense empleada, desconocida hasta entonces, les permitió localizar restos sanguíneos que debían llevar nueve años fijados en el coche. Los investigadores recuerdan este caso cada vez que son cuestionados sobre el excesivo tiempo que transcurre a veces desde que se produce un asesinato hasta que el presunto autor es detenido.

En 2003 hubo un crimen en Miajadas que sigue sin respuesta.
En 2003 hubo un crimen en Miajadas que sigue sin respuesta. / HOY

Afortundamente, Extremadura es una región en la que se producen pocos crímenes y la mayoría son resueltos de forma rápida por la Guardia Civil, que tiene encargada la investigación en las zonas rurales, o la Policía Nacional, que actúa en los grandes núcleos urbanos.

Pero la eficacia no es absoluta y hay casos que se resisten. El último episodio incluido en esa lista de crímenes sin respuesta se produjo el 28 de noviembre de 2017. Ese día, un hombre perdió la vida en la barriada de Las 800 de Badajoz tras recibir un disparo en la cabeza.

Desde el primer momento se habló de un ajuste de cuentas, pero hasta el momento no han trascendido datos de un caso sobre el que pesa el secreto de sumario. Ese homicidio sin resolver aún es el más reciente, pero no el único que está pendiente.

Badajoz 9 de noviembre de 1985

Uno de los crímenes que nunca ha llegado a resolverse es el que tuvo lugar el 9 de noviembre de 1985 en el Parque Infantil de Badajoz, junto a la sede de la Jefatura Superior de Policía de Extremadura. En ese lugar fue localizado el 9 de noviembre de 1985 el cadáver de José Damián Díaz Vega, un estudiante de Medicina que recibió varias puñaladas.

Los investigadores encontraron un pelo bajo la uña de un dedo de su mano, pero en la década de 1980 no existían las pruebas de ADN actuales y aunque se concluyó que ese resto humano se correspondía en un 90% con el cabello del principal sospechoso, el juez consideró que la similitud demostrada no era suficiente para probar su culpabilidad.

Manifestación en Cristina para pedir la colaboración vecinal.
Manifestación en Cristina para pedir la colaboración vecinal. / HOY

Con el paso de los años, los análisis de ADN se fueron perfeccionando. Eso hizo que el abogado que representaba a la familia del fallecido solicitase en 2001 la exhumación del cadáver para que los restos de la víctima pudieran ser sometidos a nuevas pruebas policiales.

La autoridad judicial examinó la solicitud, pero decidió que lo más conveniente era volver a analizar el pelo recogido tras la muerte para comprobar si realmente se correspondía con el ADN del sospechoso. Ese nuevo análisis podría haber sido concluyente, pero el pelo no pudo ser localizado.

Ese año 2001, el autor habría sido encausado si hubiese habido avances en la investigación, pero el Código Penal incluye un artículo en el que se determina que los asesinatos prescriben a los 20 años. Por tanto, la muerte de ese estudiante ya nunca podrá ser juzgada.

Coria 10 de agosto de 1992

Otro crimen que ha prescrito tuvo como escenario la localidad de Coria. Está fechado el 10 de agosto de 1992 y le costó la vida a J. L. H. M., un camarero de 39 años que trabajaba en un pub. El día de su fallecimiento estaba en casa. Era su jornada de descanso y a las doce de la noche le dijo a su compañera que iba a salir a por tabaco. Cuando se marchó vestía pantalón de deportes, camiseta y chanclas. Cogió su coche y se desplazó a las afueras de Coria, al camino que comunica esta localidad con el polígono industrial Los Rosales.

A las 8 de la mañana, el guarda de un canal encontró su cadáver tirado en la cuneta, cerca del vehículo. Le habían disparado en el estómago y en la cabeza.

Coche donde se hallaron restos de sangre de la mujer asesinada en Cristina.
Coche donde se hallaron restos de sangre de la mujer asesinada en Cristina. / HOY

En las crónicas de la época se explica que el fallecido podría haber sido intermediario entre un traficante de drogas de Coria y sus proveedores. Los investigadores trataron de averiguar si su muerte tenía relación con esa banda de narcotraficantes o con alguien que tenía la intención de robarle, pero las pesquisas no dieron resultado y el caso fue archivado en 1993.

Villarreal 12 de mayo de 1995

En la lista de crímenes sin resolver también figuró durante años la muerte violenta de un vecino de Medina de las Torres que fue asesinado en Villarreal (Castellón). Cuando se produjo esa muerte, el fallecido se encontraba en la indigencia. Pero tuvo que pasar mucho tiempo antes de que la Subdelegación del Gobierno en Castellón confirmase que el caso había sido esclarecido.

En Corte de Peleas murió un agricultor por causas violentas. El caso no ha sido esclarecido.
En Corte de Peleas murió un agricultor por causas violentas. El caso no ha sido esclarecido. / HOY

La casualidad quiso que en el año 2002 un joven de 21 años (tenía 14 cuando se cometió el crimen) reconociera su participación en ese hecho e identificara a las dos personas que lo acompañaban. Se pudo saber así que fueron dos jóvenes mayores de edad, junto al menor que confesó, quienes asaltaron al indigente en una casa semiderruida de Villarreal para robarle su pensión. Cuando la víctima se negó a dárselo, comenzaron a golpearlo con un bate de béisbol que le causó la muerte.

Mérida 28 de octubre de 1998

El 28 de octubre de 1998 desapareció en Mérida el ganadero Manuel Delgado. Siete meses más tarde, dos jóvenes que practicaban piragüismo encontraron su cadáver en la zona de la presa de Montijo conocida como El Pontón.

Allí apareció atado por la cintura a una piedra. Por el estudio de la cuerda y los nudos que presentaba, se manejó la hipótesis de que el cuerpo hubiese sido arrojado al río también con las manos atadas. Sospechas sobre la posible autoría no faltaron, pero los investigadores tampoco pudieron determinar quiénes estaban detrás de los hechos y 19 años después no ha podido ser esclarecido. El próximo 28 de octubre ese caso prescribirá.

Cristina Diciembre del año 2000

De todos los crímenes ocurridos en Extremadura durante las últimas tres décadas, uno de los que mayor cantidad de recursos policiales consumió fue el ocurrido en Cristina el sábado 2 de diciembre del año 2000. Ese día fue asesinada Justa Pérez, una mujer soltera que vivía sola.

En el año 1995 murió un universitario en el parque de Castelar de Badajoz, como refleja esta portada.
En el año 1995 murió un universitario en el parque de Castelar de Badajoz, como refleja esta portada. / HOY

A las 6 de la tarde, una sobrina suya la dejó en casa. Horas más tarde, la puerta permanecía cerrada y dentro se veía una luz encendida. Pero nadie abría, por lo que un familiar accedió a la vivienda desde una obra colindante, descubriendo que la anciana había sido asesinada. Presentaba un doble apuñalamiento en el corazón y lesiones en su cabeza.

Las pesquisas iniciales se centraron en el robo, pero esa hipótesis fue descartada tras descubrirse que nadie se había llevado ni las joyas ni el dinero que Justa Pérez tenía en su casa. Ese día había cobrado su pensión y la paga extra de Navidad.

El crimen de Justa Pérez en Cristina habla de la constancia de los investigadores: tardaron nueve años en localizar sangre de la víctima en el coche del sospechoso

Durante tres años, el equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil de Badajoz analizó el crimen. Pero la investigación entró en una nueva fase cuando en el año 2005 un equipo de especialistas de la Policía Científica llegado desde Madrid realizó una minuciosa inspección de la vivienda. Hubo que esperar otros cuatro años hasta que la Guardia Civil detuviera a Pedro M. M., un hombre de 64 años de edad que tenía un taller de carpintería en Guareña.

Días después del arresto, el abogado defendió su inocencia y aseguró que cuando se cometió el crimen Pedro M. M. no se encontraba en Cristina. Sin embargo, los investigadores afirmaron que en el esclarecimiento de esos hechos resultaron determinantes los restos de sangre localizados en su vehículo.

El sospechoso quedó en libertad y el crimen no llegó a juicio, al menos de momento. Sin embargo, Cristina no olvida. Los vecinos de este municipio de 600 habitantes se concentran una vez al año para reclamar justicia a pesar de haber transcurrido 17 años.

Badajoz 9 de diciembre de 2001

En la ciudad de Badajoz hay otro crimen pendiente. Ocurrió el domingo 9 de diciembre de 2001, durante la madrugada, y la víctima fue P. S. S., un joven de 29 años que cayó desplomado en la calle Madre de Dios tras recorrer malherido varias calles del Casco Antiguo. Tenía una herida causada por un objeto punzante y terminó desangrándose.

La prostituta que apareció asfixiada en una tolva del Ecoparque conmocionó a la ciudad, pero nunca se ha sabido quién la mató.
La prostituta que apareció asfixiada en una tolva del Ecoparque conmocionó a la ciudad, pero nunca se ha sabido quién la mató. / HOY

Esa agresió tuvo lugar en la ronda del Pilar, a la altura del número 68. Allí se encontró el primer charco de sangre, pero se le pudo seguir el rastro por la calle Madre de Dios y también por la plaza de Cervantes. La Policía cree que después volvió sobre sus pasos, seguramente buscando a alguien que pudiera auxiliarlo, hasta que cayó malherido en la calle Madre de Dios. Su delicada condición física seguramente contribuyó a que la pérdida de sangre resultara fatal. Cuando llegaron los servicios de emergencias, el joven ya no hablaba. Falleció poco después en el hospital.

La víctima residía a menos de 300 metros del lugar en el que se produjo la agresión y frecuentaba los jardines de la Ronda del Pilar. Desde la Jefatura Superior de Policía se pidió la colaboración de los vecinos para tratar de identificar al autor, pero el crimen no pudo ser resuelto.

Badajoz 10 de noviembre de 2002

Justo un año después, Badajoz fue escenario de otro homicidio. El fallecido entonces fue Laureano M. C., un joven de 23 años que recibió una brutal paliza en la calle Eugenio Hermoso. La investigación determinó que varias personas (seguramente dos) fueron los responsables de la brutal agresión que costó la vida a este joven.

La víctima fua encontrada sobre un charco de sangre justo en la confluencia de la calle Eugenio Hermoso con Bravo Murillo, en un lugar próximo a la zona conocida como El Campillo. Ingresó con vida en el Hospital Infanta Cristina, pero tenía un corte en el mentón y fuertes golpes en la cabeza que terminaron costándole la vida.

Fuentes policiales confirmaron que consumía estupefacientes y que había tenido algún antecedente policial por robo. Su caso fue investigado con intensidad por la Policía Nacional, pero tampoco pudo ser esclarecido por falta de pruebas.

Miajadas 12 de abril de 2003

El 12 de abril de 2003 hubo un crimen en Miajadas. Esa mañana fue localizado el cadáver de un hombre de etnia gitana de 44 años de edad. Ramón Silva Saavedra tenía la cabeza destrozada cuando su cuerpo fue hallado en el parque Pozo Vela. La muerte debió producirse a primera hora de la madrugada y junto al cadáver se localizó un cuchillo de grandes dimensiones sin utilizar, por lo que se especuló con la posibilidad de que el fallecido hubiese ido a ese lugar ‘en guardia’ por temor a una posible agresión.

Los golpes que acabaron con su vida pudieron ser realizados con un martillo o una barra de hierro que no fue localizada. Los investigadores concluyeron que su muerte podría estar relacionada con un ajuste de cuentas causado por las drogas, pero nunca se localizó al autor.

Aldea de Cortegana Año 2006

Otro crimen que no se ha resuelto es el ocurrido el 16 de septiembre de 2006 en Aldea de Cortegana, una pequeña pedanía de 200 habitantes perteneciente a Solana de los Barros (Badajoz). Allí perdió la vida Francisco Rangel Vaquero, un agricultor de 72 años de edad que apareció amordazado y atado de pies y manos.

Ese día, Francisco Rangel durmió solo. Cuando su hermana encontró el cadáver a las 6.30 de la mañana, su casa estaba desordenada y la Guardia Civil confirmó que el cuerpo fue hallado en la cama.

La entonces delegada del Gobierno en Extremadura, Carmen Pereira, dijo que los autores de la muerte debían conocer a la víctima y saber que esa noche era probable que el agricultor guardara en su domicilio el dinero con el que pensaba pagar a los trabajadores que le recogían la cosecha.

Badajoz 25 de octubre de 2006

El 25 de octubre de ese mismo año se produjo una nueva muerte violenta en Badajoz. La víctima fue una prostituta que acostumbraba a ejercer esta actividad en la carretera de Circunvalación.

Raquel F. S. tenía 28 años de edad y era de raza gitana. La Delegación del Gobierno en Extremadura afirmó que fue estrangulada y murió por asfixia.

La joven fue vista por última vez durante la noche del miércoles 25 de octubre en la carretera de Circunvalación, un lugar en el que solía estar acompañada por otras chicas que se dedicaban a la misma actividad.

Un empresario de Mérida apareció ahogado en la presa de montijo en 1998.
Un empresario de Mérida apareció ahogado en la presa de montijo en 1998. / HOY

La persona que le causó la muerte arrojó su cuerpo en un contenedor pensando que era la foma más sencilla de hacerlo desaparecer. Ese recipiente debió ser vaciado en un camión de basura y, finalmente, el cadáver apareció el jueves 26 de octubre en una tolva del Ecoparque de Badajoz. Se cree que la muerte pudo producirse en la ciudad de Badajoz, pero el cuerpo fue hallado en el Ecoparque de la carretera de Valverde. Eso hizo que no fuera la Policía Nacional la que asumiera el caso y que la investigación quedase en manos de la Guardia Civil. Once años después, el crimen no ha sido resuelto.

Badajoz 13 de abril de 2010

Hasta diez cuchilladas recibió por la espalda Santiago Maldonado Morales, el hombre de 57 años que fue encontrado sin vida en la calle Virgilio Viniegra de Badajoz el 13 de abril de 2010. El cadáver estaba aún caliente cuando unos jóvenes dieron la voz de alarma. Los cortes eran profundos y le afectaron órganos vitales. Días más tarde, la Policía Nacional detuvo a dos personas por su presunta relación con esa muerte. Ambos habían coincidido con la víctima el día en el que se produjeron los hechos y fueron enviados a prisión de forma preventiva.

Con posterioridad, el juzgado de instrucción concluyó que no había pruebas que sustentasen la acusación, por lo que decidió sobreseer provisionalmente el caso y archivarlo dado que no existían restos de ADN o algún otro vestigio que pudiera incriminar a los arrestados, que quedaron libres de todo cargo.

En esta docena de casos, el trabajo los investigadores fue intenso. Algunos, incluso fueron esclarecidos policialmente, pero los juzgados de instrucción determinaron que los indicios aportados no eran suficientes. «Una cosa es saber quién es el asesino y otra demostrarlo», reconocen los investigadores.

Pero la ley es clara: sin pruebas contundentes, no hay condena posible. Y sin condena, el delito seguirá impune mientras la investigación avance.

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