Cuando el Cesid espió a los Pujol y no encontró nada: “Están limpios”

Los primeros años noventa fueron una etapa convulsa en informaciones controvertidas para el poder político, posiblemente solo comparable a la de esta segunda década del siglo XXI. En plena sucesión de escándalos por corrupción, en junio de 1995 estalló el llamado caso de los papeles del Cesid, una trama de espionaje orquestada a través de este organismo de inteligencia militar precedente del actual CNI, que acabó con la dimisión del número dos del Gobierno de Felipe González, Narcís Serra.

Una derivada de ese caso cobra hoy un especial interés dados sus protagonistas. En septiembre de ese año salió a la luz que el Cesid había investigado a Jordi Pujol, así como las actividades económicas de su familia, y que acabó concluyendo que no había nada comprometido para el entonces presidente de la Generalitat. “Están limpios”, zanjaron los responsables de la investigación según publicó el diario El País el 20 de septiembre de 1995.

Seguimiento

La investigación indagó sobre los negocios de Jordi Pujol Ferrusola y la vida privada de la familia; los agentes bautizaron como ‘El Léon’ al entonces presidente catalán

La supuesta investigación -nunca probada pero tampoco desmentida por sus protagonistas- coincidió en el tiempo con la difusión de las primeras sospechas contra la familia Pujol y, en concreto, en torno a Jordi Pujol Ferrusola. El propio hijo mayor del president tuvo que desmentir que hubiese cobrado una comisión de 300 millones de pesetas (1,8 millones de euros) en la venta a la Generalitat de un edificio de Grand Tibidabo, empresa del financiero Javier de la Rosa.

Pese a que el empresario negó públicamente conocer a Pujol Júnior, parece que la difusión de los rumores partió de su entorno. En esa época, De la Rosa estaba empeñado en presionar al presidente catalán para resolver sus problemas económicos y judiciales (casos Kio y Grand Tibidabo) y llegó a reunirse con Pujol en privado para chantajearle con distintas informaciones comprometidas.

Noticia publicada el 22 de septiembre de 1995 del caso de espionaje del Cesid a Pujol Noticia publicada el 22 de septiembre de 1995 del caso de espionaje del Cesid a Pujol (LVD)

La investigación del Cesid partió de ese caso y sus encargados se reunieron con abogados de De la Rosa para recabar información sobre Júnior. Muchos asuntos turbios sobre negocios del hijo mayor de Pujol salieron a la luz pública en aquellos tiempos: la bancarrota con fraude de Hot Line Computer, una empresa en la que tenía acciones; o su relación como representante en España de la filial de la alemana RWE, que al poco obtuvo un suculento contrato de la Generalitat.

Sin embargo, los espías también investigaron la vida privada del president y de su familia hasta el punto de examinar el destino de los regalos por protocolo que enviaba el presidente catalán. Las informaciones de entonces apuntan a que los agentes utilizaban el nombre en clave de El León para referirse a Pujol.

El consejo

En junio, Pujol advirtió a Mas, acabado de nombrar conseller: “Tu casa, y si tienes otra en cualquier otro sitio, será fotografiada del derecho y del revés; el portero, interrogado sobre cuándo entras y cuándo sales”

El propio Pujol supo que estaba siendo espiado desde al menos dos años antes. En junio de 1995, en el marco de la toma de posesión del nuevo conseller de Política Territorial i Obres Públiques, Artur Mas, Pujol espetó: “A mí hace tiempo que me lo miraron todo y me lo fotografiaron todo sin encontrar nada”.

Y se permitió un consejo muy significativo al que 15 años después sería presidente de la Generalitat: “Tu casa, y si tienes otra en cualquier otro sitio, será fotografiada del derecho y del revés; el portero, interrogado sobre cuándo entras y cuándo sales; buscarán quién ha puesto las plantas en tu balcón, si es que las tienes, y en el registro todo lo que puedas tener será mirado, remirado y registrado”.

Jordi Pujol Ferrusola, en una imagen de 1998 Jordi Pujol Ferrusola, en una imagen de 1998 (Archivo)

Pujol no solo llegó a sospechar de que estaba siendo espiado por el Cesid, sino que tomó cartas en el asunto. Según publicaron los medios, dos años atrás, el president destituyó al máximo responsable de los Mossos d’Esquadra, Josep Peris, por considerarlo un topo de la inteligencia española. Fue el director de seguridad de la Generalitat, Antoni Cruells, quien advirtió a Pujol de que habían descubierto que el mando de los Mossos visitaba con regularidad la sede del Cesid.

Cruells reparó en que Peris se interesaba muy a menudo por todos los movimientos diarios de Pujol y recopilaba mucha información. Según las pesquisas, el espionaje por parte de Peris habría arrancado en 1991, con lo que Cruells decidió apartar poco a poco a Peris hasta que Pujol lo fulminó dos años después aprovechando un cambio de conseller. Peris siempre lo negó.

Medidas

Dos años antes, Pujol destituyó al jefe de los Mossos al considerarle el ‘topo’ del Cesid

Y hubo más. Hubo escuchas. Ese mismo 1993, la Generalitat decidió aumentar la seguridad de sus sistemas de comunicación telefónica al advertir de la posible existencia de seguimientos a Pujol. Se adquirió entonces una red de teléfonos dotados de codificadores que permiten distorsionar la voz de los dos interlocutores para que la conversación no pueda ser entendida por terceros.

Cuando saltó la noticia del espionaje, Pujol se encontraba en ese momento de viaje oficial en los EE.UU. Desde Washington, el entonces president aprovechó para cargar contra sus enemigos y presentarse como víctima de una conspiración. “A veces ha habido gente de orígenes diversos que ha intentado o intenta la destrucción personal del adversario políticos”, subrayó.

Noticia de 'La Vanguardia' en la que Pujol aconsejaba a Mas sobre posibles espionajes. En aquel momento, el expresidente catalán ya sabía que había sido investigado por el Cesid Noticia de ‘La Vanguardia’ en la que Pujol aconsejaba a Mas sobre posibles espionajes. En aquel momento, el expresidente catalán ya sabía que había sido investigado por el Cesid (LVD)

Era la época en la que Pujol veía conspiraciones por todas partes frente a acusaciones de corrupción que marcaron -aunque con cuentagotas- parte de su última etapa como expresident. Nada entonces hacía presagiar lo que se ha sabido posteriormente sobre los negocios de Jordi Pujol Ferrusola y de toda la familia.

Según las investigaciones judiciales del caso Pujol, fue entonces, a principios de los noventa, cuando Júnior tomó las riendas de la gestión de las cuentas familiares en Andorra. También Marta Ferrusola, esposa del expresident, tuvo un papel importante, según la investigación: ella misma se autodenominó “madre superiora” en un mensaje en clave difundido recientemente. Era diciembre de 1995. Parece que los investigadores del Cesid no llegaron tan lejos.

Coincidencias

La época de la investigación del Cesid coincide con las fechas en las que, según la actual investigación el caso Pujol, JPF tomó las riendas de las cuentas en Andorra

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