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Dura amenaza de Rabat a España: el caso Ghali revela una alianza “para socavar la integridad territorial” de Marruecos

La tensión entre España y Marruecos por la acogida del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, no amaina. Ghali declara este martes por primera vez ante un juez de la Audiencia Nacional y las autoridades de Rabat están expectantes sobre cuáles van a ser los próximos pasos que siga España con el líder del Polisario con la amenaza de redobalar el acoso fronterizo en Ceuta y Melilla o, incluso, romper relaciones diplomáticas con Madrid.

La «grave crisis» entre Madrid y Rabat no terminará con la comparecencia del líder saharaui Brahim Ghali este martes ante la Audiencia Nacional, sino cuando «España aclare sin ambigüedades sus elecciones, sus decisiones y sus posiciones» en relación al Sáhara Occidental, señaló este lunes el ministerio marroquí de Exteriores en un comunicado. Para Rabat, «la crisis no se limita» a la mera llegada a España de Ghali, sino que «se trata ante todo de una cuestión de confianza y de respeto mutuo rotos entre Marruecos y España».

El llamado caso Ghali «ha revelado la connivencia de nuestro vecino del norte con los adversarios del Reino para socavar la integridad territorial», critica el comunicado oficial. «¿Cómo podemos saber que España no volverá a conspirar con los enemigos del Reino? (…) ¿Cómo restablecer la confianza después de un error tan grave? (…) ¿Qué busca realmente España?», se preguntan las autoridades marroquíes, al tiempo que denuncian «las estrategias perjudiciales de España hacia la cuestión del Sáhara».

La declaración da varios ejemplos de cómo «Marruecos nunca instrumentalizó el separatismo» catalán contra España: «Durante la crisis catalana, Marruecos no optó por la neutralidad, sino que fue uno de los primeros en ponerse del lado de la integridad territorial y la unidad nacional de su vecino del norte». Explica que, por ejemplo, en 2012 una delegación económica catalana visitó Marruecos y el gobierno en Rabat modificó su programa, a petición del español, para que «no fuera recibido al más alto nivel», y que en 2017 «rechazó la petición de visita y reunión de un gran líder del separatismo catalán». «¿Cuál habría sido la reacción de España si un representante del separatismo hubiera sido recibido en el Palacio Real marroquí? (…) ¿Si hubiera sido recibido pública y oficialmente por su aliado estratégico, su importante socio comercial y su vecino más cercano al sur?».

Segundo comunicado de Marruecos

Tras la respuesta de Pedro Sánchez, que ha calificado de «inaceptable» que Marruecos trate de presionar a España en el ‘caso Ghali’ por medio del «asalto a las fronteras» de nuestro país, Marruecos ha hecho público un segundo comunicado en el que ha asegurado que la crisis bilateral «no está ligada a la cuestión migratoria».

El Ministerio de Exteriores marroquí es claro: «Ninguna de las últimas declaraciones de responsables diplomáticos marroquíes evocan de ningún modo la cuestión migratoria». Y se pregunta «si el señor presidente del Gobierno español ha leído las distintas declaraciones sobre esta crisis y en particular la de hoy».

Sucede que el juez Santiago Pedraz, que tomará declaración a Ghali por videoconferencia, ya ha advertido que considera “totalmente desmedido” detener al líder polisario dado que por el momento sólo se están investigando unos hechos que podrían suponer o no la comisión de dichos delitos, no está siquiera imputado y “goza en todo momento de la presunción de inocencia”.

Un mes en España

Un mes después de entrar en España para ser hospitalizado por COVID-19, el líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, se somete este martes por primera vez a las preguntas de un juez de la Audiencia Nacional, que investiga dos querellas contra él por presuntos delitos de genocidio y lesa humanidad.

Otros magistrados de este tribunal ya intentaron interrogarle en 2016 y 2019, al tener constancia de que el presidente de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD) tenía previsto acudir a España, pero nunca consiguieron que se sentase ante la Justicia al no poder localizarle.

El juez Santiago Pedraz lo volverá a intentar este martes, cuando tiene previsto tomarle declaración vía telemática por dos querellas interpuestas contra él por presuntas torturas de miembros del Frente Polisario contra la población saharahui disidente en los campos de Tindouf (Argelia).

Ghali, de 72 años, declarará por videoconferencia desde el hospital San Pedro de Logroño, donde ingresó hace un mes tras entrar a España con una identidad falsa para ser hospitalizado por COVID-19, provocando una crisis sin precedentes con Marruecos, que se agudizó con la entrada masiva e irregular de entre 8.000 y 10.000 personas -unas 2.000 menores- a Ceuta.

Dos causas pendientes

En el plano judicial, la entrada de Ghali, que evoluciona en el hospital de forma favorable, supuso que el juez reabriese dos causas contra él: la del activista Fadel Mihdi Breica, y la de la Asociación Saharaui para la Defensa de los Derechos Humanos (Asadeh).

Breica, ciudadano español de origen saharaui, se querelló contra Ghali y otros miembros del Polisario por presuntas torturas sufridas en los campamentos polisarios de Tinduf (Argelia) en 2019 por parte de militares. Pide investigar delitos de detención ilegal, torturas y lesa humanidad.
Ghali está citado a las 10.00 horas para responder sobre esta querella y más tarde lo hará por la segunda, impulsada por ASADEH en 2008 y que se acabó archivando en 2020 ante la falta de respuesta de Argelia a una petición cursada tres años antes.
La querella, interpuesta por delitos de genocidio, asesinato, terrorismo, torturas y desapariciones, entre otros, denuncia el trato sufrido en Tindouf «por los prisioneros de guerra» y por ciudadanos saharauis, «especialmente por los de origen español, en manos del Frente Polisario», organización a la que se acusaba de «retener contra su voluntad a miles de saharauis (…) con la complicidad de las autoridades de Argel».

Tras contestar a las preguntas de las partes, las acusaciones prevén solicitar medidas cautelares contra Ghali para asegurar su permanencia ante la Justicia española, según informan fuentes jurídicas consultadas por Efe y tal como han hecho a lo largo de este mes, en el que han solicitado sin éxito desde la retirada del pasaporte hasta prisión para evitar que se fugase. Al denegar una de estas peticiones, el juez dejó constancia de que no existen «indicios claros de participación en las conductas recogidas en la querella» de ASADEH.

En un principio Ghali se negó a firmar su citación ante el juez y adujo necesitar consultarlo con la embajada argelina, pero finalmente se le notificó y acabó designando un abogado, el especialista en Derecho Penal Internacional Manuel Ollé. El pasado 25 de mayo, fuentes saharauis confirmaron a Efe que Ghali había aceptado declarar por vía telemática porque «respeta a la Justicia española y porque quiere desmontar la estrategia de Marruecos de criminalizar al líder del Frente Polisario», puesto que la querella ha sido «impulsada por Rabat para crear un conflicto a España y el Frente Polisario».