El agua fría del pozo ayuda a los forenses a esclarecer la causa de la muerte de Diana

“Lo que cuentan los muertos” es una joya de libro del médico forense Luis Frontela que desvela todo lo que los cadáveres son capaces de hablar en una autopsia. Pese a que el cuerpo de Diana Quer permaneció 496 días bajo el agua, los buzos de la Guardia Civil lo recuperaron en buen estado. El pozo en el que la abandonó José Enrique Abuín Gey, de 41 años, alias el Chicle, es un manantial de agua dulce que estaba tapado en la superficie. Que el agua fuera pura y se mantuviera a bajas temperaturas ayudó a la conservación de los restos y eso permitirá a los forenses y antropólogos trabajar para tratar de determinar cómo murió y si además también sufrió una agresión sexual. Pero no es banal que la joven apareciera desnuda. Le ató además unas pesas a la cintura para que permaneciera hundida. Después quemó la ropa y las cosas que llevaba Diana aquella madrugada. Ese pantalón rosa que tanto le gustaba y se puso un montón de veces aquel verano.

La titular del juzgado número tres de Ribeira, en funciones de guardia, decretó ayer el ingreso en prisión de Abuín Gey. Está acusado de un homicidio doloso en el caso de Diana y se le atribuye también el intento de secuestro de una joven en Boiro el día de Navidad. Se acogió a su derecho a no declarar y a las puertas de los juzgados, su letrado, José Ramón Sierra, empezó a dibujar las líneas de la que será su defensa para lograr la mejor condena.

Que el agua fuese pura y a baja temperatura ha ayudado a la conservación de los restos

No quiso entrar en detalles, pero el abogado tratará de apuntalar la única versión oficial que su cliente contó en los interrogatorios y que aparece en el atestado. ‘El Chicle’ asumió ser el autor de la muerte de Diana ya en su primera declaración, el mismo sábado por la mañana. Pero contó que se trató de un accidente de tráfico. Explicó que en aquel tramo oscuro de carretera de A Pobra de Caramiñal atropelló sin querer a la joven, cuando esta caminaba de vuelta a su casa. Dijo que se asustó. Y que al tener antecedentes pensó que nadie le creería y por eso prefirió guardar silencio y deshacerse del cuerpo.

El cadáver de Diana ya contará a los forenses que le hicieron. Concretamente sus huesos revelarán si sufrieron un atropello. Pero en cualquier caso los investigadores ya tenían la certeza de que aquella madrugada no hubo ningún accidente en esos mil metros que llevan hasta la casa de los Quer porque ese trayecto lo recorrieron decenas de veces, palmo a palmo, buscando indicios. Una de las primeras hipótesis que descartaron fue precisamente el accidente de tráfico. Además, la Unidad Central Operativa (UCO) y la comandancia de la policía judicial de A Coruña ya revisaron en su momento el Alfa Romeo gris de la familia del sospechoso y no había señales de siniestro.

Los trabajos forenses con los restos de Diana serán largos y durarán días, incluso semanas. Habrá que esperar para ver si avalan la agresión sexual, porque para los investigadores ese es el móvil. Desde el arranque de la investigación, tras la desaparición de la joven la madrugada de aquel 22 de agosto se buscaron perfiles de agresores sexuales.

‘El Chicle’ alega que la muerte de Diana fue un accidente de tráfico

Los atestados de la Guardia Civil sostienen que Abuín Gey raptó a la joven con un fin sexual. El mismo afán que le empujó el pasado día de Navidad a intentar secuestrar a otra mujer en Boiro a punta de navaja. El mismo patrón que describió su cuñada años atrás en la denuncia que terminó no ratificando.

En las 72 horas que estuvo en calidad de detenido habló y mucho con los investigadores. Pero sólo tiene valor la declaración que firmó después, a las dos y media de la madrugada, en presencia de su abogado. Hubo un momento en que el hombre contó que mató con sus propias manos a Diana porque se resistió a ser agredida sexualmente. Pero fue una conversación informal, sin valor. Los forenses tratarán de verificar si eso es cierto.

Sobre el comportamiento sexual de su marido los investigadores interrogaron a la mujer del ‘Chicle’, Rosario Rodríguez, antes de que quedara en libertad sin cargos. Contó que en algún momento había echado en falta algún tanga de los cajones de su ropa interior. Que siempre sospechó que había sido su marido, pero que no sabía si se los quedaba antes o después de lavarlos. También desveló algún episodio violento, pero las pocas veces que bebía. Pero en general mantuvo que si mintió la primera vez que le tomaron declaración fue para protegerle, porque sabía que sería uno de los sospechosos de secuestrar a Diana y estaba convencida de que el padre de su hija no había podido ser.

Ella siempre le ha protegido. Tampoco creyó a su hermana gemela cuando denunció que ‘el Chicle’ la introdujo a la fuerza en el maletero de su coche, la llevó a un descampado y la violó. La joven acabó retirando la denuncia ante la presiones y la falta de apoyo de su propia familia, y la causa fue archivada.

Pese al silencio que mantuvo ayer ante la juez, el Chicle habló mucho con el capitán que se encargó de interrogarle. También lloró. Gesticuló y fue adaptando su versión a las circunstancias de cada momento. También contó que había abandonado el cuerpo en unos terrenos, pero que allí no la encontrarían. Mintió. Y se lo demostraron porque el rastro de su teléfono y de su coche decían otra cosa.

La defensa del detenido busca atenuantes a su crimen

¿Qué intentará el abogado? Trabajar en la tesis de que se trató de un accidente, que su cliente ha colaborado desde el primer momento con los investigadores y que les acompañó hasta la nave abandonada en la que estaba el cuerpo con el único fin de mitigar el dolor de los padres de Diana. La reparación del daño causado es un atenuante.

Fue a medianoche cuando el capitán de la UCO que se encargó de los interrogatorios abandonó la sala y dijo en voz alta y satisfecho. “Esta vez sí. La tenemos”. Poco antes de las cuatro de la madrugada la comitiva llegó a la parroquia de Asados, a la vieja nave abandonada en la que se fabricó gaseosa, muebles y que sirvió de escondrijo de alijos de droga y tabaco. Se movilizaron a los buzos y a los bomberos. Estos últimos hicieron un corte horizontal en la parte superior del pozo que agrandó el diámetro de la boca superior para trabajar mejor. Diana estaba a más de diez metros de profundidad.

Flores y velas han empezado a colocarse en los distintos escenarios del crimen, en A Pobra, donde fue raptada y a las puertas de la nave donde fue abandonada. En otro día de perros, con viento, lluvia y frío, el pleno del Ayuntamiento de Rianxo se reunió para decretar tres días de luto. El pleno se abrió con un poema de Rosa Aneiros: “Non, non, non. Non é non”, empiezan los versos. Después en la plaza Galicia, junto a decenas de vecinos y bajo la lluvia, se guardó silencio en señal de respeto pero con ese “no” rotundo de los versos.

En el fondo del pozo, el agua y el tiempo borraron el tatuaje preferido de Diana. La joven se dibujó con letras un “courage” que lucía orgullosa como símbolo de su fortaleza. Su coraje sigue imborrable.

Loading...