El coste de los pisos dispara el gasto de las familias barcelonesas

Los últimos datos oficiales publicados señalan que jamás el precio medio de un alquiler en Barcelona había sido tan elevado (865 euros al mes en el segundo trimestre de este año… y subiendo). El alto coste de la vivienda es el factor que determina que los hogares barceloneses tengan un gasto medio anual que supera en más de 1.200 euros el de una familia del conjunto de Catalunya y en casi 3.500 euros la media española.

Este hecho diferencial se pone de relieve en el análisis que La Vanguardia ha realizado de los resultados de la última Encuesta de presupuestos familiares, a partir de la explotación que de los mismos ha efectuado el Institut Català d’Estadística (Idescat) y que ha publicado recientemente el Ayuntamiento de Barcelona. Según este informe, en el año 2016 más de una tercera parte del gasto hecho por las personas que habitan en un domicilio de la capital catalana (que en su conjunto y de media fue de 31.686 euros) se debió a la necesidad de afrontar los costes de la vivienda y de los servicios básicos (agua, electricidad, gas). En concreto este capítulo acaparó el 34,1% del gasto total. Otros estudios muy recientes, como la Encuesta de Condiciones de vida del área metropolitana de Barcelona, también sobre la base del año 2016, ahondan en este fenómeno y revelan, por ejemplo, que más de la mitad de los hogares metropolitanos (51,7%) cuyos miembros viven en pisos de alquiler destinan como mínimo el 40% de sus ingresos a costes asociados con la vivienda. La misma encuesta de ámbito metropolitano señala que los habitantes de Barcelona ciudad pasaron a asumir en el 2016 unos costes medios de la vivienda un 20% superiores a los del año 2011.

En el último decenio, el gasto residencial siempre ha estado por encima del 30% del total

La Encuesta de presupuestos familiares que ha elaborado el Instituto Nacional de Estadística (INE) a partir de los datos del 2016 permite trazar una gráfica de la evolución del gasto de los hogares españoles, catalanes y barceloneses comparando otras entregas de este estudio –y especialmente las inmediatamente anteriores al estallido de la gran crisis económica– con el momento actual. En líneas generales se observa que en el caso del municipio de Barcelona el peso de la vivienda y de los servicios básicos asociados a ella en el gasto de los hogares de la ciudad , en el último decenio, se ha mantenido siempre por encima del 30%. La única excepción se dio en el 2006, en pleno periodo de (supuestas) vacas gordas, cuando se situó en un 29,6%. En cambio, cuando la crisis golpeaba con más fuerza, en el 2011, se incrementó hasta el 37 por ciento.

Todos los datos anteriores se refieren a los gastos anuales por hogar. También es relevante desglosar esos costes por persona para confirmar el carácter diferencial que la vivienda tiene en las economías domésticas de Barcelona. El año pasado cada barcelonés pagó una media de 4.721 euros por el piso en el que vive y por sus suministros indispensables. Esto significa mil euros de gasto por este concepto más por individuo que en el conjunto de Catalunya (y cabe tener en cuenta que los números de Barcelona provocan un fuerte incremento de la media catalana) y 1.200 más que el gasto medio per cápita en vivienda de España.

Las facilidades para desplazarse por la ciudad reducen la inversión en transporte

La partida de alimentos y bebidas no alcohólicas se mantiene como la segunda más importante en el capítulo de gastos de los habitantes de Barcelona. De cada 100 euros que desembolsa un barcelonés, 14 euros y 30 céntimos son para pagar la comida y la bebida. El gasto por persona por este concepto el año pasado fue, en la ciudad, de 1.986 euros, una cifra algo más alta que la media catalana (1.848 euros anuales per cápita) y sensiblemente por encima de la española, que fue de 1.654 euros.

El gasto en cafés, restaurantes y hoteles de las personas residentes en Barcelona también es superior, tanto en términos absolutos como relativos, al de resto de catalanes. Por este concepto, cada hogar barcelonés gastó el año pasado un total de 3.123 euros, más de 300 euros por encima de la media de los catalanes (2.748) y de los españoles (2.780). El gasto por boca en

bares, restaurantes y hoteles de cada ciudadano de Barcelona fue de 1.366 euros en la suma de todo el año 2016.

El hecho de poder desplazarse con más facilidad en transporte público, a pie o en bicicleta por la propia ciudad hace que, en cambio, siempre según la Encuesta de presupuestos familiares, una persona residente en la capital catalana gaste menos en transporte que un habitante en otro municipio catalán, que en muchos casos necesita utilizar con mayor frecuencia el vehículo privado. Así, el año pasado, a un barcelonés medio, moverse de un lugar a otro le costó casi 200 euros menos que a un catalán (1.290 y 1.473 euros, respectivamente).

Otro aspecto destacado de este repaso a las economías domésticas de Barcelona es el relativo al gasto en mobiliario, equipamiento del hogar y conservación de la vivienda. En la actualidad cada hogar pagó en el 2016 una media de 1.324 euros, una cantidad netamente inferior a la de diez años atrás (2.019 euros).

Menos dinero para cultura y ocio

Uno de los capítulos de gastos de los barceloneses que, proporcionalmente, más se han reducido en los últimos años es el que engloba el ocio, los espectáculos y la cultura. En la última Encuesta de presupuestos familiares, este concepto representó el año pasado apenas el 5,4% del gasto de un hogar de la ciudad. En el 2006, el peso del ocio y la cultura sobre el gasto total era mayor, en concreto de un 7%. Y si nos remontáramos unos años más atrás, hasta el 2000, observaríamos que este capítulo suponía un 7,7% del gasto familiar en la capital catalana. En términos absolutos, en el 2008, un hogar barcelonés gastaba en ocio y cultura 2.755 euros anuales, unos mil más que en la actualidad.

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