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El entorno de Sánchez prepara el terreno para la concesión del indulto al fugado Carles Puigdemont

El indulto preventivo al ex presidente de la Generalidad, Carles, Puigdemont, gana terreno entre miembros del Gobierno y en amplios sectores de la izquierda española. De hecho, algunos medios del entorno mediático de Sánchez ya se han lanzado a una campaña en la que se busca persuadir a la opinión pública de aceptar el regreso sin cargos de Puigdemont de cara a la normalización social y política en Cataluña.

El director de La Vanguardia, Jordi Juan, muy próximo a los socialistas catalanes, defiende que “a Puigdemont no se le puede extraditar hoy en España por vías judiciales legales” y cree que tanto Casado como “muchos otros dirigentes políticos y tertulianos de todo tipo, harían bien en modular un discurso que sólo hace más grande a Puigdemont y deja más en evidencia a el funcionamiento de la justicia española, que no se merece este descrédito”.

Desde el entorno de Sánchez se destaca estos días el mensaje de que la evolución de la política catalana va claramente en una dirección de apaciguamiento, como fue la renuncia del Parlament de Cataluña a convocar un referéndum en esta legislatura. “Hay que felicitarse por este camino a la normalidad, pero sin olvidar que hay todavía carpetas pendientes como la propia situación de Puigdemont. Para resolverla, se requiere la acción de la política en mayúsculas. Y discursos como los de Casado sólo sirven para exacerbar los independentistas más radicales y alejar una solución pacífica al conflicto”, añaden estas fuentes.

Por su parte, el abogado Javier Melero, propone al Gobierno “que lo indulte con la máxima urgencia -lo cual que es legalmente posible- y le ofrezca las más honrosas condiciones para el retorno”.

“Si, como dice diariamente algún cronista de la capital poniéndose fantástico, el señor Puigdemont está más derrotado que el Barça en la Champions, qué mejor título de honor para el Estado de practicar la virtud de la generosidad y dejar de ruborizarse a todos con la chusca evolución de esta triste historia”, argumenta.

“El señor Puigdemont podría dejar de comer mejillones en Chez Leon (excelentes, por cierto) y volver a Cataluña, donde le recibiremos con alivio hasta quienes posiblemente no le votaríamos ni en plena intoxicación etílica”, concluye.

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