El Gobierno inicia este lunes el desembarco en la Generalitat

Después de un fin de semana tenso en el que se ha podido digerir (o no) la aprobación en el Parlament de la declaración unilateral de independencia y en el Senado el aval para la puesta en marcha definitiva del 155 de la Constitución llega, inevitablemente, ese primer día laborable tras el estallido de sendas bombas políticas y el momento de saber cómo será la vida administrativa de una Catalunya intervenida. Y con el anuncio de una convocatoria de elecciones para el próximo 21 de diciembre flotando en el aire. Según fuentes gubernamentales, desde La Moncloa se ha marcado como prioritaria y urgente la toma de control en las ‘consellerias’ de Interior, Hacienda, Fomento y Energía, además de un despliegue en dependencias de la Generalitat, donde acudirá este lunes el Secretario de Estado para las Administraciones Territoriales, Roberto Bermúdez de Castro -persona de confianza de Soraya Sáenz de Santamaría-, para supervisar en persona el obligado traspaso competencial.

No será Bermúdez de Castro el único secretario de Estado que se traslade a Barcelona. Está previsto que también haga lo propio en las próximas horas el de Infraestructuras, Transporte y vivienda y poco a poco lo irán haciendo los de distintas áreas, que desde este momento y hasta que se celebren los próximos comicios harán frecuentes viajes en el puente aéreo o el AVE. Desde el Ejecutivo central se da por hecho que estos cargos podrían cruzarse con ‘consellers’ o personal de su confianza que, a lo largo de la semana, acudan a los que han sido sus centros de trabajo a recoger sus efectos personales. De producirse intentará resolverse con “prudencia y naturalidad”, apuntan las fuentes consultadas.

Añaden que, en principio, no se cuenta con resistencia a la desocupación en estos centros oficiales que serán visitados a menudo por personal de la Administración central y que también se supervisarán, en el día a día, de forma telemática y a través de comunicación oficial. Es previsible que sea este lunes cuando se adopten las primeras decisiones para reclamar información y datos que se creen imprescindibles para tomar las riendas y que, además, se empiecen a revocar prebendas ligadas al puesto de consejero. Para coordinar estas y otras iniciativas que se vayan adoptando La Moncloa sopesa crear una comisión delegada para Catalunya.

Aplazar los ceses de otros cargos

Así, las noticias de ámbito judicial y las declaraciones políticas se irán mezclando con la toma de las distintas áreas de la Generalitat. Y con las llamadas o citas que se han planificado para que desde las sedes ministeriales se informe al personal que en principio sigue a los mandos de las consejerías de cuáles son, para el Gobierno de Mariano Rajoy, los objetivos con los que se implementará el 155 hasta que un nuevo Govern salga de las urnas.

Según las fuentes consultadas por este diario, se ha recomendado expresamente desde La Moncloa que se insista en transmitir «normalidad» en esas comunicaciones y en subrayar que no se busca la anulación del autogobierno ni el control gratuito de las competencias reconocidas a Catalunya, sino «la vuelta a la legalidad» y a «la neutralidad institucional», dentro del marco de la Carta Magna y el Estatut.

Asimismo se ha indicado que con la única excepción de Interior, donde el ‘major’ Josep Lluis Trapero fue destituido en cuanto los decretos de desarrollo del 155 fueron publicados en el Boletín Oficial del Estado (BOE), se dejen pasar una o varias semanas antes de comunicar a los afectados aquellos ceses que se crean imprescindibles desde los distintos ministerios para, a tenor de las directrices señaladas desde presidencia y vicepresidencia del Gobierno, garantizar que se acatarán órdenes y se evitan medidas y decisiones orientadas a favorecer el proceso independentista.

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