El párroco Jesús Calvo: “Oponerse a las mezclas entre personas de razas distintas es una exigencia cristiana”

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El párroco leonés Jesús Calvo

El párroco leonés Jesús Calvo

El párroco de Villamuñio (León), Jesús Calvo, ha responsabilizado al globalismo sionista de la violencia de este fin de semana en Charlottesville (Virginia), donde grupos identitarios y antiblancos se enfrentaron luego de que los primeros protestaran por  la decisión de eliminar una estatua de Robert Lee, un general confederado considerado un héroe para millones de norteamericanos.

“Ya que no pudieron derrotar a Trump, están aplicando en Estados Unidos el ancestral divide y vencerás para enfrentar a la población. Es sospechoso que Estados Unidos sea escenario hoy de la misma confrontación que existe en España con relación a personajes de su historia. Durante décadas, los estadounidenses se han caracterizado por idolatrar sus símbolos nacionales y a sus héroes. ¿Por qué ahora estos enfrentamientos? ¿Quiénes están moviendo los hilos? ¿Quiénes los están provocando? La respuesta sería obvia para cualquier lector de AD, pero por desgracia hay mucho ignorante que colabora con el plan sionista para la disolución de los pueblos blancos, pretendiendo hacer desaparecer referencias tan valiosas para la memoria colectiva como la del general Lee”, señaló.

“Los sionistas están logrando el enfrentamiento de blancos contra blancos. Lo están logrando tras un largo periodo de descristianización de nuestras sociedades, imponiéndonos su moral disolvente, fomentando el odio a nuestros símbolos y el rechazo a nuestras raíces espirituales. Sin el cristianismo carecemos de defensas para hacer frente a este gigantesco plan que nos conducirá a la desaparición. El bacilo disolvente de la humanidad nos ataca porque carecemos de los ideales trascendentes que durante siglos nos han inmunizado frente a su mortal influencia. Pregúntense por qué ahora se ataca las estatuas y a los líderes históricos de Estados Unidos y no cuando esta nación era espiritualmente fuerte. Durante mucho tiempo se ha estado abonando el terreno para llegar a esto. La diferencia entre Estados Unidos y Europa es que allí todavía se cuenta con millones de personas que no están dispuestas a canjear su fe por las dudas existenciales ni por el relativismo que imperan en Europa, fruto de cuarenta años de ingeniería social”, declaró.

Respecto al debate racial que se agita estos días, el Padre Calvo manifestó: “Una cosa es ser iguales en derechos naturales y otra es la conducta. Dios nos hizo distintos para ser complementarios. Sería absurdo que todos fuésemos iguales. Nada grande podría realizarse si todas las personas fuesen iguales y se dedicaran a hacer las mismas cosas. Las razas son complementarias, todos somos hijos adoptivos de Dios, pero no somos iguales. La exclusión racial podría ser una actitud perfectamente cristiana si nos permite hacer una sociedad mejor y con defensas morales para combatir el Mal. La gente que habita una casa vive conforme a sus reglas, sus gustos, sus costumbres y sus temperamentos. Cualquier persona normal se opondría a que viviese en su casa alguien con reglas, gustos y costumbres distintas. Por consiguiente, oponerse a las mezclas raciales es una exigencia cristiana”.

“No hay que imponer las mezclas de razas, sino respetar a cada etnia con sus derechos naturales. De ahí que las invasiones de razas e ideologías atenten contra la libertad individual”, concluyó el sacerdote leonés.