Los errores del PP en Cataluña

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Los errores del PP en Cataluña
Los errores del PP en Cataluña

El PP se ha topado con la realidad catalana al cosechar la peor derrota de su historia, agravada por el triunfo del bloque independentista que deja al Gobierno y al partido sin argumentos.

El Partido Popular Català es la última fuerza en el arco parlamentario catalán, con un empate en escaños pero con menos votos que la CUP, y sin poder formar grupo parlamentario propio. El partido que lidera en Cataluña Xavier García Albiol habría obtenido el 4,22% de los votos (171.165 papeletas) y lograba tres escaños, ocho menos de los 11 que tuvo en los comicios de 2015.

Tanto Mariano Rajoy como Xavier García Albiol han hecho una campaña mediocre y sin liderazgo. Los líderes populares parecían ir por detrás de las propuestas que continuamente realizaba C´s. Tampoco ha ayudado la mediocridad de algunos de sus líderes, especialmente la joven e inexperta Andrea Levy que, carente de discurso propio, divulga la preparada argumentación elaborada por Génova.

El PP y la perseverancia del error

Los catalanes no independentistas han percibido que los intereses de España no se han representado con la contundencia y determinación que requería la circunstancia. Los ejemplos son muchos y se remontan a décadas. Los catalanes unionistas no han entendido cómo se ha dejado pasar una oportunidad histórica para corregir muchos de los errores cometidos en Cataluña.

El problema del PP ha radicado en su incapacidad de detectar el verdadero problema de Cataluña que, en síntesis, podría resumirse en uno: la demanda incansable de los independentistas para organizar su propio cortijo. Pero pese a la eterna ceguera de los populares, Mariano Rajoy es responsable de un buen puñado de errores.

1.- El PP haya tardado demasiado tiempo en aplicar el artículo 155. Sólo la presión de Ciudadanos llevó al presidente del Gobierno a tomar la decisión de forma tímida.

Un 155 light

El artículo 155 no se aplicó en los medios de comunicación públicos catalanes. Este hecho ha dado alas a la propaganda independentista que ha seguido difundiendo sus mensajes victimistas.

Tampoco se aplicó el artículo 155 en materia de educación. Los catalanes unionistas han exigido en multitud de ocasiones que el Gobierno intervenga sobre el adoctrinamiento que se practica en las escuelas. Sin embargo, el ministro de Educación se puso de perfil ante las denuncias y lo limitó a determinados casos. “Si hay casos concretos, investiguémoslos”, señaló Íñigo Méndez de Vigo sin que hasta ahora se conozca que haya realizado algún tipo de investigación.

Un ministerio de Educación incompetente en Cataluña

Igualmente, el ministerio de Educación tampoco quiso intervenir cuando -alertado por profesores universitarios- advirtieron de que en la universidad pública catalana se realizó una “limpieza” de prestigiosos profesores por el mero hecho de no compartir las tesis independentistas. El Gobierno se limitó a lavarse las manos aduciendo que “carecía de competencias”. Los unionistas inmediatamente se preguntaron para qué servía un ministerio que admitía no tener competencias.

El PP ha perdido una oportunidad histórica de recuperar unas competencias que jamás debieran haberse cedido sin control.

El buenismo del PP con la familia Pujol

2- Las noticias sobre la familia Pujol se han seguido con enorme interés desde Cataluña. Los unionistas catalanes jamás han comprendido cómo Jordi Pujol sigue en libertad. El juez de la Mata -después de recibir multitud de pruebas por parte de la UDEF– ha aplicado la ley con un buenismo que deja en evidencia una doble vara de medir. Nadie cree en Cataluña que exista verdadera separación entre el poder judicial y ejecutivo.

Artur Mas gobernó Cataluña con la ayuda del PP

3.- Los catalanes que llevan décadas luchando contra el avance secesionista han visto cómo el PP -no sólo no les apoyaba- sino también, cómo traicionaban la unidad de España llegando a acuerdos con Artur Mas. Nadie olvida en Cataluña que Artur Mas gobernó gracias al apoyo de los presupuestos de Alicia Sánchez-Camacho.

4.- El PP se ha mostrado incapaz de democratizar la Ley Electoral. No son pocas las voces que reclaman que todos los votos deben valer igual en todo el territorio nacional, independentientemente del lugar donde se emitan.

Rajoy y su política inmovilista

Un escaño conseguido en elecciones catalanas del 21-D por las dos fuerzas mayoritarias del independentismo (Junts per Catalunya y Esquerra Republicana) vale menos de la mitad de votos que los que ha necesitado el PP para lograrlo. Es un hecho que se repite desde que hay democracia en Cataluña, la única comunidad autónoma que no dispone de una ley electoral propia ante la incapacidad de los partidos políticos para ponerse de acuerdo.

Las elecciones catalanas se han regido, una vez más, por la Ley Orgánica del Régimen Electoral General de ámbito español que prima mucho el voto de las zonas menos pobladas en detrimento de las grandes ciudades.

5.- Ciudadanos lleva más de una década señalando al PP y al PSC cómplices de los secesionistas. La formación naranja ha conseguido aglutinar la indignación de los unionistas contra el inmovilismo de un PP que actúa con hipotecas inconfesables y con evidente complejo de españoleidad.

PP y PSC acomplejados por ser españoles

De igual manera, el PSC ha sido -hasta hace poco tiempo- un partido que ha coqueteado con los independentistas con una indefinición política que también le ha hecho perdedor en estas elecciones. Es difícil olvidar la definitiva participación socialista en el gobierno tripartito catalán que lideró José Montilla. El presidente de Ciudadanos (Cs), Albert Rivera, aseguró que “los errores” del PSC y del PP en Cataluña harían crecer a su formación. Y no se equivocó.

Pese a que José María Aznar admitió que su partido había cometido históricamente muchos errores en Cataluña, el PP de Mariano Rajoy no sólo no los ha corregido sino que ha abundado en la perseverancia de la equivocación. Por este motivo, tan sólo unos pocos catalanes unionistas se han visto representados por un PP acomplejado y débil frente a un secesionismo cada vez más fuerte y con exigencias infinitas.