¿Es posible una investidura a distancia de Puigdemont?

La investidura telemática de Carles Puigdemont es el último debate político-jurídico en Catalunya. Por un lado, es la apuesta clara de Junts per Catalunya, candidatura que aboga por que una vez sea investido a distancia, Puigdemont vuelva de su “exilio” y sea detenido ya como president . En cambio, para otros sectores del independentismo, la cosa no está tan clara. Aunque no rechazan la posibilidad, sus potenciales socios de ERC expresan más dudas y lo dejan, en todo caso, en manos del criterio de los letrados del Parlament.

Y es que en el ámbito jurídico, el debate gira entorno precisamente a las posibilidades que ofrece el reglamento de la cámara para permitir que Puigdemont pueda presentarse como candidato a ser investido desde los más de 1.300 kilómetros que separan Bruselas de Barcelona. Por lo tanto, sin intervenir físicamente en la cámara catalana, como se ha hecho siempre.

¿Sería posible? Como el reglamento no lo especifica de forma explícita, existe debate entre los expertos. Los detractores esgrimen razones de respeto a la cámara en el marco de un sistema parlamentario y subrayan que presentar candidatura a la investidura es una prerrogativa personalísima e intransferible del aspirante. Del lado contrario, los favorables a la investidura a distancia recuerdan las circunstancias extraordinarias del momento político y apelan a que el reglamento debe ser flexible para preservar los derechos fundamentales del candidato, teniendo en cuenta además que las nuevas tecnologías ahora permiten muchas posibilidades

Lo que dicen las normas

El artículo 4.3 de la ley de Presidència subraya que “el candidato propuesto presenta frente al Pleno su programa de gobierno y solicita la confianza de la cámara”

El reglamento no lo previó

La investidura está regulada tanto por el reglamento del Parlament como por la ley de la Presidència de la Generalitat. El artículo 146 del reglamento, que establece las normas básicas del debate de investidura, subraya que “el candidato presenta, sin límite de tiempo, el programa de gobierno y solicita la confianza del pleno”. Siguiendo al pie de la letra este enunciado, el reglamento no especifica que el aspirante deba estar presente en el hemiciclo y tampoco prohíbe explícitamente que pueda presentar su programa a través de otras vías –por ejemplo, por escrito, o mediante una pantallla.

Sin embargo, el punto número dos del mismo artículo también permite al candidato “tomar la palabra tantas veces como lo pida” y regula además los tiempos de las réplicas y contrarréplicas, por lo que se podría sobreentender que el potencial presidente debería acudir a la cámara. Sin embargo, de nuevo, no lo especifica y el resto de posibilidades quedarían abiertas.

Por lo que respecta a la ley de Presidència, no aporta mucha más información. El artículo 4.3 subraya que “el candidato o candidata propuesto presenta frente al Pleno su programa de gobierno y solicita la confianza de la cámara”. La expresión “frente al Pleno” podría volver a ser objeto de discusión, ya que puede interpretarse como presencia física en la cámara, aunque de nuevo no de forma explícita.

También es importante para este debate –aunque quizás no tanto por la investidura si no de cara las votaciones de los diputados que no puedan estar presentes– lo que indica el artículo 93 del reglamento de la cámara respecto a la posibilidad de delegar el voto. Los supuestos en los que se puede delegar el voto son “baja por maternidad o paternidad” u “hospitalización, enfermedad grave o incapacidad prolongada debidamente acreditada”.

La Mesa del Parlament puede volver a resultar clave a la hora de interpretar el reglamento
La Mesa del Parlament puede volver a resultar clave a la hora de interpretar el reglamento (Àlex Garcia)

Distintas interpretaciones

Algunos expertos subrayan que esta falta de concreción probablemente tenga que ver con el hecho de que nunca se previó una circunstancia tan extraordinaria como la actual pero ben obvio que la investidura es presencial. “Estamos hablando de la investidura, el reglamento no habla de ello porque ya supone que en una investidura, el candidato a la presidencia en sede parlamentaria se dirige a los diputados y plantea la confianza a su persona y al programa”, mantienen estas voces consultadas por La Vanguardia, que admiten que esta interpretación puede resultar “anticuada” pero apelan al ritual parlamentario y al rendimiento de cuentas personal del candidato. Los académicas consultadas apuntan además a que, por estas razones, la opinión general de los letrados no sería favorable a la investidura telemática.

En la misma línea, la profesora de Derecho Constitucional de la UB, Argelia Queralt, defendía esta misma postura en un post recientemente publicado: “Defender una investidura a distancia arguyendo que ninguna norma exige expresamente la presencia del candidato en el hemiciclo es obviar que el nuestro es un sistema parlamentario presencial que exige a los representantes estar y asistir al Parlament a desarrollar su función”.

Debate entre expertos

Los detractores de la propuesta de JxCAT apelan al respeto a la formalidad del sistema parlamentario y a que la candidatura es intransferible; los partidarios subrayan que el reglamento debe interpretarse en el sentido más favorable al ejercicio del derecho de la participación política

Sin embargo, no todo el mundo lo ve así. El profesor de Constitucional de la UOC, Marcel Mateu, defiende que es posible y que la norma no restringe que Puigdemont pueda presentar por escrito su discurso de investidura o pueda incluso intervenir por videoconferencia. “Que no se haya hecho no quiere decir que la ley lo prohiba”, subraya Mateu, que mantiene que, en todo caso, el reglamento debe interpretarse “en el sentido más favorable al ejercicio de los derechos fundamentales como es, en este caso, el de participación política”.

Además, Mateu también considera que el artículo 83.1 del reglamento, que fija las reglas de los debates parlamentarios, permite que un diputado pueda sustituir a otro si se comunica con un día de antelación a la Mesa, de manera que un representante de JxCat “podría leer el texto que le enviara telemáticamente el candidato”. “En ninguna parte dice que la presentación deba ser oral por parte del candidato. Si fuera sordomudo o padeciera de una afonía, ¿cómo se haría?”, mantiene. El profesor añade que la Mesa podría emitir un acuerdo interpretativo para dar cobertura a una investidura no presencial, dadas las circunstancias.

Los letrados lo estudiarán esta semana

Con los distintos criterios sobre la mesa, son los letrados del Parlament los que vuelven a estar en el punto de mira. Aunque no han recibido aún ninguna petición formal –ni siquiera están constituidos los grupos parlamentarios–, los servicios jurídicos quieren anticiparse y se reunirán esta semana para fijar una posición lo antes posible, teniendo en cuenta que al asunto urge ante el apretado calendario que viene.

Pero en todo caso, como ya ocurrió el pasado septiembre, el dictamen de los letrados no será vinculante, sino que, a última instancia será decisión de la Mesa cualquier interpretación del reglamento. De nuevo, la decisión de la Mesa podría ser de nuevo impugnada por los grupos ante el Tribunal Constitucional.

Manos a la obra

Aunque no han recibido aún ninguna petición formal, los servicios jurídicos quieren anticiparse y se reunirán esta semana para fijar una posición lo antes posible

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