Este es el maquiavélico plan de Puigdemont para levantar la suspensión de una independencia proclamada en diferido

Carles Puigdemont prepara su maquiavélico plan para declarar la independencia
Carles Puigdemont prepara su maquiavélico plan para declarar la independencia

El presidente de la Generalitat Carles Puigdemont, en comandita con Artur Mas y con el beneplácito y presunta financiación de Jordi Pujol, habría diseñado para Cataluña un plan a corto medio plazo que tendría por objeto final declarar la independencia desde una embajada extranjera.

Se trataría de un proyecto de acción no escrito -al menos, por ahora- y que habría sido pergeñado verbalmente en reuniones “informales” con personas de confianza del PdCat, JuntsPelSi y algunos miembros de ERC.

Puigdemont ordenará una intensa campaña propagandística en prensa, radio y TV3

Según fuentes cercanas a personas conocedoras de estas reuniones, Carles Puigdemont -antes de levantar la suspensión de la independencia desde el extranjero- intentará realizar una importante campaña propagandística dirigida a Europa y a EEUU para internacionalizar el conflicto y convencer de “la necesidad de mejorar la relación entre los dos Estados” y demostrar a Europa de su clara intención de procurar el diálogo.

Las variables que maneja Carles Puigdemont
Las variables que maneja Carles Puigdemont para conseguir la independencia

Para ello, daría a conocer una larga lista de mediadores que supuestamente habría rechazado Mariano Rajoy.

Los arbitrajes que actualmente tantean los responsables de exteriores de la Generalitat pasan por Cruz Roja Internacional, el Vaticano e, incluso, el gobierno de Suiza.

El victimismo estará en la esencia del nuevo discurso independentista

Un lobby independentista habría logrado convencer a varios altos cargos de los citados entes políticos y sociales de la predisposición de “Cataluña a dialogar” pese a la opresión de la que es objeto y de haber sido aplastada por la violencia policial, política y cultural del Estado central.

En este sentido, la propaganda interior como exterior se sostendría por una cuidada y medida argumentación victimista.

Carles Puigdemont, con el aval de partidos nacionalistas y Pablo Iglesias, intentaría forzar el diálogo para, a cambio de volver a la legalidad, obtener nuevas prebendas. Aunque eso sería “momentáneamente” ya que la verdadera intención pasaría por la declaración a medio plazo de la nueva República Catalana.

La mera aceptación del arbitraje llevaría implícito el reconocimiento de las diferencias entre España y Cataluña como Estados de derecho -de igual a igual- por lo que sería considerado por el Govern un éxito político.  

Convertir a los Mossos en un cuerpo paramilitar

Los Mossos cuentan con moderno material militar
Los Mossos cuentan con moderno material militar

El listado de algunas peticiones pasaría por exigir al Gobierno central mayores competencias e inversión para los Mossos de Escuadra que, bajo la excusa de la lucha antiterrorista, se transformaría en un cuerpo paramilitar dotado de armamento defensivo de última generación.

Mediante las competencias reconocidas en la Constitución se intensificaría el adoctrinamiento en escuelas, universidades y todos los centros culturales.

Tanto TV-3 como los medios públicos y concertados catalanes jugarían un papel esencial en el plan de Puigdemont y serían los encargados de “sensibilizar” a la opinión pública de convertir en necesidad para Cataluña, las nuevas exigencias de Puigdemont.

Levantar la suspensión de la declaración de la república desde una embajada catalana en el extranjero

En el caso de que el Estado central no quisiera dialogar y aplicara el artículo 155, Puigdemont junto con la alianza de izquierda Podemos, solicitaría a la Unión Europea que interviniera en el conflicto para que el Ejecutivo revocase su aplicación.

Si la Unión Europea se lavase las manos, cosa muy probable, Carlos Puigdemont -desde una embajada catalana en el extranjero y con el objeto de evitar su encarcelamiento– solicitaría levantar la suspensión de la declaración de Independencia realizada en el Parlament y, por ende, Cataluña quedaría constituida en república. Lógicamente, el efecto jurídico de su declaración sería dudoso por lo que llamaría a la ciudadanía a tomar las calles y a la rebelión política y fiscal para lograr las “legítimas y democráticas aspiraciones del pueblo catalán.”

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