Interior responde al protagonismo de los Mossos y los acusa de no compartir datos

No ha tardado mucho en estallar la tensión acumulada durante años entre las fuerzas policiales de Catalunya y del Estado. Después de la eficaz operación antiterrorista de los Mossos d’Esquadra –elogiada hasta por los grandes medios de comunicación internacionales–, y de las denuncias del ostracismo en materia de información al que los había sometido el Ejecutivo del PP, el Ministerio del Interior contraatacó ayer en todos los frentes.

Primero fue la filtración del oficio de la Dirección General de la Policía que, el 20 de diciembre de 2016 tras el atentado de Berlín contra un mercadillo navideño, instó a los ayuntamientos a “la protección de espacios públicos mediante la instalación provisional de grandes maceteros o bolardos en los accesos a los mismos”. Una instrucción del comisario general Florentino Villabona “con motivo de las próximas Fiestas Navideñas” cuyo presunto incumplimiento ha servido para lanzar una campaña mediática contra la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, a la que el alcalde del PP en Alcorcón, David Pérez, ha acusado de “allanar el recorrido” del terrorista que cometió la matanza de las Ramblas.

Después, se filtró que los Mossos “impidieron acceder a la Guardia Civil al chalet de Alcanar” –en el extremo sur de Tarragona, fronterizo con Castellón– que voló en pedazos la noche anterior al atentado de Barcelona. Enseguida corrió la voz de que los policías catalanes habían cometido un gravísimo error al no permitir el acceso al lugar de los Tedax –cuerpo de desactivación de explosivos–, que les hubieran aclarado que se trataba de un grupo terrorista, y no de una banda de narcotraficantes como se creyó al principio.

Finalmente, La Asociación Unificada de los Guardias Civiles (AUGC) y el Sindicato Unificado de Policía (SUP) emitieron esta tarde una nota de prensa en la que “denuncian la exclusión y aislamiento sufrido por ambos cuerpos durante la investigación y la gestión del atentado sufrido en Barcelona el pasado jueves“.

En medio de las proclamas más firmes del Ministerio del Interior de que la cooperación entre las fuerzas de seguridad del Estado y los Mossos ha sido “total y absoluta”, esas dos organizaciones mayoritarias de guardias civiles y policías protestan de que “la debilidad de las instituciones y de los responsables políticos de nuestro país, ha provocado que la experiencia, y la estructura a nivel nacional presentes en la Policía Nacional y en la Guardia Civil en el ámbito de la lucha antiterrorista, haya sido marginada de forma dolosa en la investigación, con un único objetivo: el de transmitir una imagen al exterior de nuestras fronteras de un estado catalán “autosuficiente”, instrumentalizando para ello sin ningún tipo de reparo la seguridad pública, asumiendo por ende los errores y consecuencias que de esta praxis pudieran derivarse”.

El sindicato y la asociación no identifican quién o quienes han podido cometer esos actos dolosos (fraudulentos), pero citan concretamente desde “el impedimento de acceso al equipo TEDAX de la Guardia Civil a la casa de Alcanar tras la explosión, hasta el desconocimiento por parte de las autoridades catalanas del hecho de que el Imam de Ripoll fuese discípulo de unos de los principales detenidos en la operación de la Policía Nacional contra el terrorismo yihadista “Chacal I” en el año 2007″.

La nota de prensa de guardias civiles y policías dinamita cualquier pretensión de unidad en la lucha antiterrorista

Una nota de prensa que dinamita cualquier pretensión de unidad de las fuerzas de seguridad en las operaciones antiterroristas antes y después de los atentados de Catalunya. Y que se difunde claramente como respuesta a las protestas de la Generalitat sobre el boicot informativo al que sometía Interior a los Mossos, bloqueando su acceso no sólo a los bancos de datos internacionales de Europol e Interpol, sino también al propio Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO).

Ante la agria polémica que sin duda levantará este comunicado durante la semana de preparativos de la gran manifestación antiterrorista que se celebrará el próximo sábado, Público se ha puesto en contacto con mandos intermedios de la Guardia Civil y de la Policía Nacional para que valorasen las razones de esos cuerpos, una vez que este diario ya ha ofrecido ampliamente los argumentos de la Generalitat y de los Mossos.

Por parte de la Guardia Civil, ciertamente existe malestar en su seno a raíz del operativo de Alcanar, según reconocieron dichas fuentes que pidieron no ser identificadas, pero al mismo tiempo reconocen que es normal –en un operativo de alguna de las fuerzas de seguridad– que el cuerpo que inicia las acciones policiales sea celoso de su autoridad en el lugar de los hechos y no permita la intervención de otras unidades que aparecen más tarde, quizá alertadas por un aviso distinto.

“El problema es el gran número de fuerzas del orden diferentes que tenemos en este país… el mayor del mundo”

“El problema es el gran número de fuerzas del orden diferentes que tenemos en este país… de hecho, es el mayor que existe en cualquier país del mundo”, explica a este diario un mando de la Guardia Civil. “Yo mismo me he topado con graves problemas en según qué comunidades porque llegamos a solaparnos hasta cinco cuerpos de seguridad distintos en una misma zona, y es normal que surjan rivalidades. No como enfrentamientos, sino como lógico pundonor por defender los méritos y logros propios”.

Así que no es de extrañar que surgiera un especie de competición entre mossos y guardias civiles por ver quién lograba –por ejemplo– capturar al huido autor de la masacre de las Ramblas. No obstante, este suboficial de la Guardia Civil quiere subrayar también que las relaciones con los Mossos siempre han sido excelentes durante las labores de investigación. Pero matiza que sus mandos han demostrado esta vez un verdadero “afán de protagonismo y de demostrar que pueden manejarse por sí mismos, incluso en un atentado tan grave como este. Como se puede ver en las ruedas de prensa de las autoridades catalanas, en las que sólo estaba la bandera catalana y brillaban por su ausencia la española y la europea“.

Por su parte, un veterano inspector de la Policía Nacional consultado por Público quiere hacer hincapié en que los Mossos erraron al no llamar a los TEDAX en su ayuda tras la explosión de Alcanar, puesto que “los especialistas son capaces de detectar si hay sustancias explosivas determinadas, utilizadas habitualmente por grupos yihadistas, a menudo sólo con estudiar el color del humo que desprenden los restos”.

“Mucho más grave ha sido el fallo de la Comisaría General de Información al no mantener bajo vigilancia constante al imán de Ripoll”

Sin embargo, este mismo policía subraya que “aunque los Mossos pudieran haberse equivocado en Alcanar, no cabe la menor duda de que su coordinación y actuación en la desarticulación del comando ha sido ejemplar… pocas veces se logra neutralizar por completo una célula terrorista de esta envergadura en sólo tres días. Y no me refiero sólo a España, sino a los acontecimientos que hemos estudiado tras los atentados en otros países de Europa, donde también se han producido graves tropiezos de descoordinación policial”.

Además, el inspector considera que “mucho más grave ha sido el fallo de la Comisaría General de Información al no mantener bajo vigilancia constante al imán de Ripoll, ni advertir a los Mossos –que aún no tienen acceso a las bases de datos policiales nacionales e internacionales– de que era sospechoso de extremismo. Tras su detención previa, aunque fuera por narcotráfico –ya que sabemos que muchos grupúsculos terroristas se financian con la droga–, y con la inteligencia de que había transitado por otros países con importantes organizaciones yihadistas, lo normal es que hubiera estado controlado permanentemente (como hacemos a menudo con este tipo de individuos) y que se mantuviera informados de ello a los Mossos”.

En resumen, es imposible evitar errores y cierta descoordinación, en la compleja lucha contra el yihadismo. Pero también es cierto que no se puede achacar a los Mossos –precisamente a los que han tenido una actuación brillante en este caso– la responsabilidad por los fallos de inteligencia, ya que esta depende exclusivamente del CITCO, que ha mantenido en la oscuridad a la policía catalana durante los últimos años.

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