La bomba que mató a la periodista maltesa fue activada desde un yate

La bomba que mató a la periodista maltesa Daphne Caruana Galizia, el pasado 16 de octubre, fue activada mediante un mensaje de móvil enviado desde un yate que estaba en el mar. Eso creen los investigadores del asesinato, según reveló ayer el Times of Malta, el principal diario de la pequeña república insular mediterránea.

Esta información coincidió con la acusación formal contra tres de las diez personas detenidas el pasado lunes, entre ellas los hermanos Alfred y George Degiorgio, así como Vince Muscat, todos ellos con antecedentes delictivos. Se les acusa del asesinato de la periodista y de la posesión de explosivos y armas. Los otros siete detenidos quedaron en libertad condicional.

Según el Times of Malta, George Degiorgio fue quien envió la fatídica señal con su teléfono móvil que hizo estallar la bomba oculta en el Peugeot 108 de alquiler que conducía la reportera, tras salir de su casa en la localidad de Bidnija, en el norte de la isla mayor. La orden de activar el explosivo se la dio su hermano Alfred, que vigilaba los movimientos de Caruana Galizia.

La policía secuestró el yate desde el que se sospecha que se hizo la llamada y ahora, con análisis de ADN y del GPS a bordo, se tratará de encontrar pruebas inculpatorias definitivas. El FBI estadounidense y otras policías extranjeras han prestado ayuda desde el principio para tratar de aclarar un crimen que traumatizó al país, generó protestas y vertió graves sospechas sobre el funcionamiento de la justicia y de la policía, amén de poner en evidencia la amplitud de la actividad criminal en la que está implicada Malta, el miembro más pequeño de la Unión Europea, con sólo 450.000 habitantes.

La gran pregunta sigue siendo quién fue el instigador del asesinado de la periodista, que había sido clave en hacer salir a la luz el filón maltés de los papeles de Panamá , el escándalo sobre la utilización del país centroamericano como un centro de evasión fiscal, cuando no de lavado de dinero. Caruana Galizia, que tenía 53 años y era madre de tres hijos –uno de ellos también periodista de investigación–, seguía la pista del tráfico clandestino de gasóleo procedente de Libia. Los contrabandistas suelen usar una especie de aparcamiento de petroleros, Hurd’s Bank, en aguas internacionales pero cerca de Malta, para hacer el trasvase del carburante. Poco después del asesinato fueron detenidas varias personas en Lampedusa (Italia), entre ellas un exfutbolista de la selección maltesa, en relación con este contrabando, que investiga la Fiscalía de Catania.

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